08/06/2021
Pelea
No ganamos nada atacando a una persona por lo que hizo. El problema fundamental es el espíritu que hay detrás de ellos. Como creyentes, debemos aprender a atacar al espíritu, no a la persona. Los creyentes en Roma se enfrentaron al líder más horrendo y destructivo, el emperador Nerón. Durante este tiempo opresivo, el llamado de los creyentes no fue destruir al emperador Nerón, sino ponerse toda la armadura de Dios. Una y otra vez, nuestro ataque se centra en una persona y no en el espíritu que la guía. Nuestro impulso como creyentes debe ponerse primero en la armadura de Dios (preocuparme por mi vida espiritual) y luego ayudar a otros combatiendo el espíritu opuesto.
¿Cómo has estado peleando tus batallas?