01/03/2019
La oración no cambia la opinión de Dios, no cambia la voluntad del Señor. La oración no mueve a Dios para hacer nuestra voluntad, la oración no cambia las cosas a favor de los que oran. La oración no cambia el propósito del Padre celestial, no cambia los designios de Dios. La oración pone al creyente en comunión con Dios, y es el penitente que al estar imbuido en esa comunión aprender a orar, y cambia su manera de pedir porque aprende orar. Entonces empieza a pedir que se haga la voluntad del Señor sobre su vida. Santiago en su epístola nos enseña esta verdad bíblica: “…No tienen, porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones (Stg. 4:2b-3).
La oración mis amados hermanos solo funciona de una manera, pidiendo conforme al propósito de Dios, esto es, conforme a su voluntad, es decir, pedir conforme a su Palabra. Jesús enseñó a sus discípulos a orar, entre los principios que les enseñó dijo: “Vosotros, pues, orad de esta manera: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo” (Mt. 6:9-10). Siempre debemos de pedir que se haga la voluntad de Dios, en nuestras vidas. Debemos recordar cada día lo siguiente: si Jesús necesitaba orar continuamente, ¡cuanto más necesitamos nosotros orar!
Víctor Archila