Noches del Espíritu Santo nació bajo la manifestación de una fuerte presencia de Dios, llenando a cada persona que asiste. Estas reuniones dieron inicio en la Iglesia Tierra Deseable bajo una fuerte presencia del Espíritu Santo que toca a las personas de diferentes formas: Unos quedan embriagados por su presencia, otros reciben milagros y sanidades de diversas enfermedades donde terminan recibiend
o a Jesús como Su Señor y Salvador de sus vidas. Dios había hablado al Pastor que lo iba a usar como un canal de bendición para bendecir las naciones, donde Dios le había mostrado reuniones multitudinarias donde las personas venían con diversas enfermedades con la esperanza de ser sanas. Lo que antes fue un sueño que Dios le había dado, hoy es una realidad, hemos visto diferentes milagros: Personas sanas de Sida, pies cortos que se largan, tumores, canceres, hernias que desaparecen, milagros creativos como el de una niña que nació faltándole parte del hueso de la columna y Dios se lo creció en una de las cruzadas de Noches del Espíritu Santo. Después de Dios mostrarle estas manifestaciones de gloria y poder desafió al pastor a emprender las cruzadas a nivel internacional conocidas como Noches del Espíritu Santo. Dios le dijo al Pastor Abraham: Te voy a ungir para tres cosas: Para traer Salvación, Sanidad y Prosperidad a mi pueblo. El propósito de Noches del Espíritu Santo es provocar que estas tres cosas se cumplan a través de la predicación de la poderosa Palabra del Señor, otorgarle la oportunidad a las personas de ser salvas a través de la entrega de sus vidas a Jesús, llevar Fe a través de la Palabra, que reciban su milagro físico; y que a través de la obediencia a la Palabra puedan experimentar, la prosperidad del Reino de Dios. Estas cruzadas son organizadas por Noches del Espíritu Santo del Pastor Abraham Cruz, quien está seguro que su principal objetivo al ser ungido es para traer salvación, sanidad y prosperidad a las personas y darle siempre toda la gloria a Dios por los milagros y sanidades que hace cada día en las personas, a través de la maravillosa presencia del Espíritu Santo, que sin él nada de esto sería posible. A Dios sea toda la gloria por siempre.