Iglesia Santa Rosa De Lima

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11/29/2025
19 de junio de 2025“Hay que hacer un retiro para conocer a Jesús”.  (M. L.)No, no es estrictamente necesario hacer un re...
06/20/2025

19 de junio de 2025

“Hay que hacer un retiro para conocer a Jesús”. (M. L.)

No, no es estrictamente necesario hacer un retiro para conocer a Jesús, pero puede ser una herramienta muy útil para profundizar en tu fe y relación con él. Un retiro espiritual es un tiempo dedicado a la reflexión, oración y contemplación, lo que puede facilitar una conexión más profunda con Dios y con uno mismo. El retiro espiritual no es la única vía para conocer a Jesús, pero sí puede ser una experiencia enriquecedora.

• Oportunidad para la reflexión: Un retiro permite apartarse del ajetreo diario y dedicar tiempo a la oración y la introspección, lo que puede llevar a un mejor entendimiento de la propia fe.

• Fortalecimiento de la relación con Dios: El retiro ofrece un espacio para la oración, la lectura de la Biblia y la meditación, lo que puede ayudar a cultivar una relación más cercana con Jesús.

• Comunidad y apoyo: Algunos retiros se realizan en comunidad, lo que permite compartir la experiencia con otras personas que buscan lo mismo y recibir apoyo mutuo.

• Descanso y renovación: Un retiro puede ser un tiempo de descanso y renovación para el espíritu, alejándose del estrés y la rutina para enfocarse en la vida espiritual.

• Alternativas a los retiros: Oración diaria:

• La oración constante y la lectura de la Biblia son fundamentales para conocer a Jesús en la vida cotidiana.

• Participación en la iglesia: La asistencia a servicios religiosos, grupos de estudio bíblico y actividades parroquiales también puede ser un camino para crecer en la fe.

• Servicio a los demás: Compartir el amor de Jesús a través del servicio a los demás es una forma de experimentar su presencia en el mundo.

En resumen, un retiro espiritual puede ser una experiencia valiosa para profundizar en tu relación con Jesús, pero no es la única forma de hacerlo. La clave está en encontrar las prácticas que mejor se adapten a tu estilo de vida y te permitan crecer en tu fe.

Vivir un retiro es una experiencia única. Son días de encuentro con Dios y consigo mismo, días para mirar lo que llevamos en nuestro interior y cómo podemos mejorar en nuestro amor a Dios y los demás.

Tomado de: https://www.facebook.com/catolicosconfe.33

05/22/2025
Domingo 27 de abril 2025El Evangelio de hoy nos narra el primer encuentro del Señor resucitado, pero nos envía de inmedi...
04/26/2025

Domingo 27 de abril 2025

El Evangelio de hoy nos narra el primer encuentro del Señor resucitado, pero nos envía de inmediato al segundo encuentro a los ocho días.

Evangelio del día
Evangelio según San Juan 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:
«Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Comentario al Evangelio
Por Mons. Salvador Martínez

El relato que escuchamos este domingo en el evangelio de San Juan parece hecho a la medida de hoy. En primera instancia nos narra el primer encuentro del Señor resucitado, pero nos envía de inmediato al segundo encuentro a los ocho días.

El evangelio de San Juan no insiste mucho en la incredulidad de los discípulos; en cambio, el evangelio de San Marcos insiste un poco más y la reprimenda es más fuerte.
Pero San Juan nos muestra el ejemplo de Tomás, que abraza a la multitud de creyentes en Jesús de todas las épocas, incluidos nosotros, y nos regala una bienaventuranza.

Generalmente nosotros pensamos que las personas contemporáneas y coterráneas que conocieron a Jesús fueron muy bienaventurados, muy suertudos, pero no nos detenemos a pensar en la seria dificultad de aceptar que Jesús de Nazareth, un hombre como el resto, fuera ciertamente el Hijo de Dios.
Tomás representa a la humanidad herida y decepcionada que se entusiasmó con Jesús, que creyó en la llegada del Reino de Dios, pero llena de estupor lo vio padecer y morir en la cruz.

Nos deja ver que un dolor como el de perder a un gran amigo, a un maestro tan maravilloso no podía sanarse con frases entusiastas de los demás; tenía que haber un encuentro de contacto no solo de vista y oído.

Jesús aceptó la condición del hombre herido, le concedió tocar las llagas y meter su dedo en la herida del costado, pero es precisamente después de este momento que Jesús declara más dichosos aun a los que creen sin haber visto.

Para el Señor resucitado somos más dichosos nosotros creyentes sin tocar ni ver. Quienes dependimos del testimonio de aquellos que generación tras generación conservaron la palabra, el testimonio. Dichosos nosotros con la dicha pascual de Jesús resucitado.

Fuente - Imagen: https://desdelafe.mx

20 de abril de 2025 Domingo de ResurrecciónEn el Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua 2025 celebramos que Jesús s...
04/20/2025

20 de abril de 2025
Domingo de Resurrección

En el Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua 2025 celebramos que Jesús sale triunfante de la muerte del sepulcro. Este es el día del triunfo del Señor, día de alegría y de gozo. Es el día más importante para los católicos, incluso más que la Navidad.

Evangelio Domingo de Pascua, 20 de abril 2025: Jn 20, 1-9

El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.

En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los mu***os.

Comentario al Evangelio

De la Oscuridad a la Luz: La Esperanza de la Resurrección

El Evangelio de Juan nos presenta el momento más trascendental de la historia: la Resurrección de Jesús. María Magdalena llega de madrugada al sepulcro y lo encuentra vacío. Confundida, corre a avisar a Pedro y a Juan. Ellos también corren, miran dentro y ven las vendas y el sudario, pero aún no comprenden. Sin embargo, ese sepulcro vacío lo cambiará todo.

Muchos de nosotros hemos vivido noches oscuras, momentos en los que sentimos que todo está perdido. Quizá hemos experimentado el dolor de una pérdida, la frustración de un sueño roto o la incertidumbre de un futuro incierto. Como María Magdalena, nos hemos acercado a la tumba de nuestras esperanzas con miedo y tristeza. Pero la Resurrección nos recuerda que Dios siempre tiene la última palabra.

El contraste entre la oscuridad de la madrugada y la luz del día es clave. En muchas historias, el amanecer marca un nuevo comienzo. En El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey, Gandalf dice: “La aurora es siempre más oscura justo antes del amanecer.” Así ocurre en nuestra vida: cuando todo parece perdido, Dios abre caminos inesperados.

Pedro y Juan corren al sepulcro. ¿Cuántas veces en nuestra vida nos falta esa urgencia por buscar a Dios? Juan, el discípulo amado, llega primero, pero deja que Pedro entre antes. Su amor lo hace correr más rápido, pero su respeto lo hace esperar. Este detalle nos enseña que en la fe no hay competencia, sino caminos personales hacia Cristo.

El Evangelio concluye con una frase clave: “Vieron y creyeron.” No vieron a Jesús, solo un sepulcro vacío, pero creyeron. La fe no siempre se basa en evidencias visibles, sino en una confianza profunda en Dios. Santa Teresa de Calcuta decía: “A veces sentimos que lo que hacemos es solo una gota en el mar. Pero el mar sería menos si le faltara una gota.”

Hoy, este evangelio nos desafía: ¿Vivimos como personas de Resurrección o seguimos atrapados en nuestras tumbas de miedo y desesperanza? Jesús ha vencido a la muerte, y eso lo cambia todo. No estamos solos. La luz ha vencido a la oscuridad. Es tiempo de salir del sepulcro y vivir con esperanza.

Fuente: https://desdelafe.mx
Imagen: La Resurrección del Señor / Ilustración: Desde la fe.

“Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia del Episcopado Mexicano”.

13 de abril de 2025 Domingo de RamosCon la entrada de Jesús en Jerusalén damos comienzo a la Semana Santa. En el Evangel...
04/13/2025

13 de abril de 2025
Domingo de Ramos

Con la entrada de Jesús en Jerusalén damos comienzo a la Semana Santa.

En el Evangelio de hoy experimentamos a Jesús como el “siervo que sufre”. El sufrimiento de Jesús, que culmina con su muerte, trae consigo la vida eterna para la familia humana. San Francisco de Sales hace la siguiente reflexión respecto a este evento: “La razón más ponderosa para la muerte de Jesús, es porque a través de ella el amor de Dios logra colmar el espíritu humano. De la muerte ha surgido la vida, la maravillosa paradoja que el mundo no logra comprender. Él no solo padeció una muerte cruel para poder traernos el amor de Dios, sino que además sufrió miedo, terror, abandono y depresión, a un grado que nunca nadie ha experimentado ni experimentará jamás. Él hizo esto para que nosotros también pudiéramos perseverar en nuestra búsqueda del amor divino”.

Los sentimientos humanos que experimento Jesús dejaron su corazón totalmente expuesto al dolor y a la angustia. Es por esto que le oímos clamar: “¿Padre, por qué me has abandonado?” El monte del Calvario es el monte de los enamorados; allí se entremezclan la muerte, la vida, y el amor. Fue por amor que Jesús escogió morir en una cruz para que nosotros pudiéramos vivir como hijos de Dios quienes poseen el amor eterno. La sabiduría cristiana consiste en saber escoger correctamente. Por ello, debemos desechar todos esos amores y deseos egoístas que existen en nosotros para que podamos ser colmados por el amor de Dios, el cual da origen a una nueva vida en nosotros.

Debemos consagrar cada momento de nuestras vidas al amor divino, materializado en la muerte de Nuestro Salvador. Si alguien nos hace daño, debemos pensar constantemente en Jesucristo crucificado, abandonado, abrumado por toda clase de angustias. Debemos pensar en todas esas personas cuyas p***s son incomparablemente mayores a las que nosotros estamos padeciendo. Entonces debemos repetir: ¿Qué acaso mis dificultades no parecen rosas comparadas con las de aquellas personas que, sin ayuda, asistencia, sin socorro alguno, viven una muerte continua, soportando la carga de aflicciones que son infinitamente más grandes que las mías? Cuando todo nos falle, cuando nuestra desolación esté en su punto máximo, repitamos las últimas palabras que pronunció Jesús en la cruz: “En Tus manos encomiendo mi espíritu”. ¡Qué felices seremos cuando nos encomendemos totalmente en manos de Dios! Si con cada cosa que hacemos buscamos dar gloria a Dios, todo lo que hagamos estará bien hecho.

(Adaptación de los escritos de San Francisco de Sales)

Fuente: https://www.oblates.org

Imagen: https://desdelafe.mx

Domingo 6 de abril de 2025Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Juan 8, 1-11En aquel tiempo, Jesús se ...
04/06/2025

Domingo 6 de abril de 2025
Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Juan 8, 1-11

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.

Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».

Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.

Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».

E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.

Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos, Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.

Jesús se incorporó y le preguntó:
«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».

Ella contestó: «Ninguno, Señor».

Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

Comentario al Evangelio: No vuelvas a pecar

El llamado litúrgico y espiritual de la Cuaresma es a una conversión sincera. La voluntad clara y decidida de no volver a pecar. No ignoramos la fragilidad de nuestra carne, ni lo veleidosas que pueden ser nuestras convicciones. Pero el dramatismo de ciertas situaciones puede favorecer un paso más firme en la ruta evangélica.

La mujer pecadora del Evangelio se encontró en esa situación, de urgencia y persecución. No porque fuera inocente. El texto es inequívoco respecto a su culpabilidad. Y aunque la ausencia de las circunstancias y del cómplice nos hace conscientes de la limitación de nuestra impresión, la misma palabra divina nos convence de que es, realmente, alguien sorprendido en flagrancia.

No obstante, al drama del cuadro se le añade la mala intención de los escribas y fariseos. Con no menor precisión se nos dice que intentaban ponerle una trampa a Jesús. La Ley de Moisés, en efecto, era implacable ante una condición semejante. Entre ellos el juicio ya se ha realizado, y están dispuestos a ejecutarlo sin piedad. Pero involucran al maestro, que enseñaba en el templo a la multitud. Le exigían a él mismo una actitud implacable, u oponerse francamente a lo indicado por la Ley.

La sabiduría de Jesús, sin embargo, desconcierta y alegra. No entra en la pertinencia del juicio moral de la Ley, sino en la hipocresía de aquellos hombres. La violencia con la que ellos intentaban ejecutar a la desdichada se encuentra con una retorsión inesperada. Deben verse a sí mismos. Deben descubrir que ellos no podían atribuirse la probidad necesaria para ejecutar la condena. Y, en efecto, se retiraron, empezando por los de mayor edad.

A la mujer se le entrega, entonces, una nueva oportunidad. El que sí podía argumentar total inocencia prescinde de condenarla, no sin advertirle que no vuelva a pecar. No se cuestiona la rectitud moral, pero desde ella se abre un nuevo camino para quien ha caído. De esta manera se nos revela el perdón evangélico, con toda su carga de indulgencia y de oportunidad para el cambio de vida.

Las condiciones culturales cambiarán también no cuando a todo el que haya hecho el mal se le haya hecho pagar su crimen, sino cuando hayan quedado desenmascaradas nuestras mentiras y se haya abierto francamente una ruta de renovación para todos. El arrepentimiento es posible. El tiempo jubilar, en el que se nos concede vivirlo con particular eficacia, es el ámbito propicio para comenzar de nuevo.

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Evangelio del día30 de marzo de 2025 La parábola del hijo pródigo nos enseña sobre la misericordia divina y el arrepenti...
03/30/2025

Evangelio del día
30 de marzo de 2025

La parábola del hijo pródigo nos enseña sobre la misericordia divina y el arrepentimiento sincero. Dios siempre nos recibe con amor.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 15, 1-3. 11-32

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».

Jesús les dijo esta parábola:

«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les repartió los bienes.

No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.

Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.

Recapacitando entonces, se dijo:

“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros».

Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.

Su hijo le dijo:

“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.

Pero el padre dijo a sus criados:

“Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba mu**to y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.

Y empezaron a celebrar el banquete.

Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.

Este le contestó:

“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.

Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.

Entonces él respondió a su padre:

“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.

El padre le dijo:

“Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba mu**to y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».

Comentario al Evangelio

Siendo la Cuaresma un tiempo de conversión y arrepentimiento se presenta siempre la parábola de la misericordia, El hijo pródigo. Cuenta la historia de un padre que perdona a su hijo menor que malgasto su herencia, mostrando la misericordia divina y la alegría por el arrepentimiento.

La parábola habla de la misericordia de Dios para los pecadores arrepentidos y la sincera alegría por la conversión de los descarriados.

El hijo pródigo nos representa a nosotros cuando nos rebelamos contra nuestro Padre Celestial, pero no importa a dónde hayamos ido ni lo que hayamos hecho, Él desea que regresemos a Su casa y al Evangelio de Jesucristo. El error del hijo pródigo no solo es separarse de su padre sino malgastar lo que recibe de él. De igual forma puede ser que estemos cerca de Dios, pero malgastando las bendiciones que Él nos da, y eso también nos convierte en pródigos.

En la parábola existe también el hijo mayor que menos participa. Representa a los hijos de Dios que se consideran a sí mismos justos y fieles, y que dicen someterse en toda la voluntad del Padre. Este hijo mayor ni es cariñoso con el padre, incluso es despectivo, lo es también con el hermano menor.

Al final de nuestra existencia imploraremos la misericordia divina y puede ser demasiado tarde más bien mientras Dios nos dé vida hay que aprender sobre el amor, el perdón, el arrepentimiento, la compasión, la empatía, la humildad, y la misericordia de Dios.

Recordar que Dios siempre nos espera con los brazos abiertos; es saber que Dios nos perdona y nos recibe con amor cuando existe un corazón verdaderamente arrepentido.

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23 de marzo del 2025Evangelio según San Lucas 13, 1-9En aquel tiempo se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los g...
03/23/2025

23 de marzo del 2025

Evangelio según San Lucas 13, 1-9

En aquel tiempo se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.

Jesús respondió:
«Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».

Y les dijo esta parábola:
«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.

Dijo entonces al viñador:
“Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”.

Pero el viñador respondió:
“Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar” ».

Comentario al Evangelio

El verdadero amor, el verdadero cariño dentro del contexto de la educación de los hijos, o dentro del contexto de las relaciones interpersonales pasa necesariamente, de vez en cuando, por la llamada de atención, el regaño o la corrección fraterna. Es de dominio público que un buen castigo infringido por un papá a su hijo niño, suele tener resultados positivos. Jesús también recurre a un lenguaje duro y hasta cierto punto amenazador para sus oyentes porque es necesario que no se quedaran con el corazón tibio y en la zona de confort, pensando que los demás, a quienes suceden tragedias, les suceden porque “algún mal secreto han hecho”.

Jesús aclara que la mayor parte del tiempo vivimos bajo la benevolencia de la providencia divina, es decir, no somos expuestos a las peores consecuencias de nuestros actos. Por ese motivo hace un llamado a una conversión sincera y a buscar siempre el mejor comportamiento. Por otra parte, refuerza este pensamiento con la breve parábola del dueño de la huerta y el jardinero. El jardinero está al tanto constantemente de los árboles y plantas del huerto, mantiene con sus plantas una alianza de cuidado y protección, pero es imposible que los árboles sean infecundos indefinidamente, hay plazos de gracia y paciencia. Pero a todos les llega el día de rendir cuentas.

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16 de marzo de 2025 II Domingo de Cuaresma El Evangelio de este segundo domingo de Cuaresma (Lc 9, 28b-36) nos presenta ...
03/16/2025

16 de marzo de 2025
II Domingo de Cuaresma

El Evangelio de este segundo domingo de Cuaresma (Lc 9, 28b-36) nos presenta la Transfiguración de Jesús en el monte Tabor.

Evangelio según San Lucas 9, 28b-36

En aquel tiempo, tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor.

De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su éxodo, que él iba a consumar en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros se caían de sueño, pero se espabilaron y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.

Mientras estos se alejaban de él, dijo Pedro a Jesús:
«Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

No sabía lo que decía.

Todavía estaba diciendo esto, cuando llegó una nube que los cubrió con su sombra. Se llenaron de temor al entrar en la nube.

Y una voz desde la nube decía:
«Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo».

Después de oírse la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por aquellos días, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

Comentario al Evangelio

El Evangelio de este segundo domingo de Cuaresma (Lc 9, 28b-36) nos presenta la Transfiguración de Jesús en el monte Tabor. Pedro, Santiago y Juan contemplan su gloria mientras habla con Moisés y Elías, y una nube los envuelve con la voz del Padre: “Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo.”

Este pasaje es un mensaje de aliento en nuestro camino de fe, especialmente en los momentos de prueba y dificultad.

Muchas veces caminamos como los discípulos antes de llegar al monte: con dudas, temores y cansancio. Quizá nos sentimos abrumados por problemas familiares, laborales o espirituales. Sin embargo, Jesús nos invita a subir con Él, a apartarnos un momento de las preocupaciones del mundo para contemplar su gloria y renovar nuestra confianza en Dios. San Juan de la Cruz nos recuerda: “Para venir a lo que no gustas, has de ir por donde no gustas.”

Pedro, deslumbrado por la visión, quiere quedarse allí, pero la voz del Padre lo corrige: “Escúchenlo.” No se trata solo de experimentar momentos de consolación espiritual, sino de acoger la palabra de Jesús y dejar que transforme nuestra vida. San Agustín decía: “Si permanecemos en Él, seremos transfigurados con Él.” La Cuaresma es precisamente un tiempo para dejarnos transfigurar por la gracia, escuchando más a Dios y menos al ruido del mundo.

Cuando descendemos del monte, la realidad sigue siendo la misma, pero nuestro corazón es diferente. Hemos visto un destello de la gloria de Dios y sabemos que, aunque haya cruz, también hay resurrección. Como decía Víctor Frankl: “Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.” Que este Evangelio nos impulse a confiar en Dios, a escucharlo con más atención y a caminar con esperanza hacia la Pascua.

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