08/04/2026
Muchas personas han dejado de acercarse a la Iglesia por las heridas que otros les causaron. Y sí, las personas podemos fallar. Pero no olvidemos que nuestra fe no está puesta en la perfección de los hombres, sino en Jesucristo.
Cada vez que entras a una iglesia, no lo haces para encontrar personas impecables, sino para encontrarte con Aquel que nunca falla. La Iglesia es un hospital para pecadores, no un museo de santos perfectos.
No permitas que las actitudes de otros te alejen de quien dio la vida por ti. Vuelve a Misa. Vuelve a casa. Cristo sigue esperándote en la Eucaristía, con los brazos abiertos.
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