10/02/2026
Mi carta de bienvenida / My welcome letter:
¡Bienvenido, amada comunidad!
¡Qué alegría y qué bendición poder reunirnos en este espacio sagrado de aprendizaje, compañerismo, discernimiento y Esperanza en el Nuevo Amanecer 2026. “Liderando con Visión y Equipando el Futuro: Acogiendo la Dignidad y la Diversidad.” El tema de este año, “No temas, porque yo estoy contigo” (Isaías 41:10), nos habla de los desafíos de nuestro tiempo y de las oportunidades que nos llaman a seguir caminando juntos en unidad y misión.
Venimos de diferentes congregaciones, comunidades y ministerios, y traemos distintas experiencias de vida, pero nos une un llamado común: seguir a Jesucristo y participar fiel y valientemente en la misión de Dios en el mundo.
Este encuentro nos recuerda que los ministerios Latinos no son simplemente ministerios para el futuro. Son ministerios vitales, creativos y llenos del Espíritu que forman parte de la Iglesia hoy.
A lo largo de nuestro tiempo juntos, nuestros talleres nos invitarán a explorar cómo es un ministerio fiel cuando depositamos nuestra confianza en la abundante provisión de Dios.
Cultivaremos el liderazgo y descubriremos herramientas prácticas que pueden fortalecer nuestros ministerios, capacitar a quienes ejercen liderazgo y ayudar a nuestras comunidades a responder creativamente tanto a las nuevas oportunidades como a los nuevos desafíos.
Reflexionaremos sobre el impacto transformador de los ministerios Latinos, reconociendo que nuestras comunidades aportan a la vida de la Iglesia dones de fe, cultura, idioma, resiliencia, relaciones y una profunda devoción.
También entraremos con valentía en nuevos espacios de misión por medio de la evangelización digital bilingüe. El Evangelio siempre ha traspasado fronteras conocidas. Hoy, algunas de esas fronteras son digitales. Nuestro llamado sigue siendo el mismo: encontrarnos con las personas allí donde están y proclamar, en idiomas que puedan comprender y de maneras que puedan recibir, la Buena Nueva del amor de Dios.
Soñaremos juntos acerca de cómo revitalizar congregaciones existentes y fomentar ministerios Latinos emergentes. La revitalización no consiste simplemente en aumentar el número de personas. Se trata de escuchar y discernir dónde ya está obrando el Espíritu Santo y de tener la valentía de unirnos a ese movimiento.
Nuestras conversaciones también nos invitarán a recordar la dignidad sagrada de cada ser humano al reflexionar sobre la Creación Amada y la justicia de género a la luz de la imagen de Dios. Si cada persona lleva en sí la imagen de Dios, entonces nuestros ministerios deben ser comunidades donde se honre la dignidad, donde todas las voces sean escuchadas y donde cada persona sepa que pertenece.
Y porque un ministerio eficaz comienza con nuestra propia relación con Dios, crearemos espacios para profundizar nuestra espiritualidad cristiana, escuchar nuevamente nuestras vocaciones y preguntarnos:
¿Quién me está llamando Dios a ser?
¿Cómo me invita Dios a crecer?
¿Y cómo puede mi vocación contribuir al florecimiento del pueblo de Dios?
También recordaremos que somos hijas e hijos de Dios, seres encarnados. La salvación encarnada nos invita a cuidar a la persona en su totalidad: cuerpo, mente, espíritu, relaciones y comunidad. El bienestar integral y las prácticas de autocuidado no están separados del ministerio. Nos ayudan a sostenernos para que podamos continuar amando a Dios, amando a nuestro prójimo y sirviendo con alegría.
Finalmente, exploraremos la hospitalidad radical a través de la defensa y el acompañamiento de las personas inmigrantes. La hospitalidad es mucho más que recibir a alguien a las puertas de nuestras iglesias. La hospitalidad del Evangelio nos pide reconocer a Cristo en nuestro prójimo, especialmente en la persona inmigrante, en quien acaba de llegar, en quien ha sido desplazado y en quienes buscan seguridad, dignidad, comunidad y esperanza.
Amigas y amigos, cada uno de estos talleres nos ofrece herramientas prácticas. Pero, en conjunto, nos plantean una pregunta mucho más profunda:
¿Qué clase de Iglesia nos está llamando Dios a ser?
• Una Iglesia que cultiva líderes.
• Una Iglesia que abraza la transformación.
Así que, al comenzar, les invito a compañerismo, a llegar con corazones abiertos, mentes curiosas y espíritus generosos.
Compartan sus experiencias. Hagan preguntas difíciles. Aprendan unas personas de otras. Oren juntos. Rían juntos. Construyan relaciones. Y, sobre todo, escuchen el movimiento del Espíritu Santo.
Que al concluir este encuentro no nos vayamos simplemente con más información, sino renovados en nuestra vocación, fortalecidos en comunidad, equipados para el ministerio e inspirados para proclamar el Evangelio de Jesucristo en nuestras iglesias, nuestros vecindarios y nuestro mundo.
Que Dios bendiga nuestro tiempo juntos y que el Espíritu Santo guíe todo lo que aprendamos, compartamos y comencemos aquí.
~~~~~
Welcome, beloved community!
What a joy and a blessing it is to gather together in this sacred space of learning, fellowship, discernment, and hope at this year’s Nuevo Amanecer 2026 “Leading with Vision and Equipping the Future: Embracing Dignity & Diversity.” This year’s theme, “So do not fear, for I am with you” (Isaiah 41:10), speaks to the challenges of our time and the opportunities that call us to continue walking together in unity and mission.
We come from different congregations, communities, ministries, and life experiences, but we are united by a common call: to follow Jesus Christ and to participate faithfully and courageously in God’s mission in the world. This gathering reminds us that Latino ministries are not simply ministries for the future. They are vital, creative, Spirit-filled ministries of the Church today.
Throughout our time together, our workshops invite us to explore what faithful ministry looks like when we trust in God’s abundant provision.
We will cultivate leadership and discover practical tools that can strengthen our ministries, equip our leaders, and help our communities respond creatively to both new opportunities and new challenges.
We will consider the transformative impact of Latino ministries, recognizing that our communities bring gifts of faith, culture, language, resilience, relationship, and profound devotion to the life of the Church.
We will also step boldly into new spaces of mission through bilingual digital evangelism. The Gospel has always traveled beyond familiar boundaries. Today, some of those boundaries are digital. Our calling remains the same: to meet people where they are and proclaim, in languages they understand and in ways they can receive, the Good News of God’s love.
We will dream together about revitalizing existing congregations and nurturing emerging Latino ministries. Revitalization is not simply about increasing numbers. It is about listening for where the Holy Spirit is already moving and having the courage to join in that movement.
Our conversations will also invite us to remember the sacred dignity of every human being through Beloved Creation and gender justice in God’s image. If every person bears the image of God, then our ministries must be communities where dignity is honored, voices are heard, and every person knows that they belong.
And because effective ministry begins with our own relationship with God, we will make space for deepening our Christian spirituality, listening again for our vocations and asking:
Who is God calling me to become?
How is God inviting me to grow?
And how might my vocation serve the flourishing of God's people?
We will also remember that we are embodied children of God. Incarnate salvation invites us to care for the whole person: body, mind, spirit, relationships, and community. Holistic wellness and self-care are not separate from ministry. They help sustain us so that we can continue loving God, loving our neighbors, and serving with joy.
Finally, we will explore radical hospitality through immigration advocacy. Hospitality is more than welcoming someone through the doors of our churches. Gospel hospitality asks us to see Christ in our neighbor, especially in the immigrant, the newcomer, the displaced, and those seeking safety, dignity, community, and hope.
Each of these workshops offers practical tools. But collectively, they ask us a much deeper question:
What kind of Church is God calling us to become?
◦ A Church that cultivates leaders.
◦ A Church that embraces transformation.
So, as we begin, I invite you to a time of fellowship, come with open hearts, curious minds, and generous spirits. Share your experiences. Ask difficult questions. Learn from one another. Pray together. Laugh together. Build relationships. And above all, listen for the movement of the Holy Spirit.
May we leave this gathering not simply with more information, but renewed in our vocation, strengthened in community, equipped for ministry, and inspired to proclaim the Gospel of Jesus Christ in our churches, our neighborhoods, and our world.
May God bless our time together, and may the Holy Spirit guide everything we learn, share, and begin here.