03/09/2026
En el Imperio Romano, la crucifixión era la muerte más cruel y humillante que existía.
Era una muerte de dolor.
Una muerte de vergüenza.
Una muerte que enviaba un mensaje de castigo y maldición.
La cruz representaba odio, humillación y sufrimiento.
Pero un día, alguien subió a una cruz y cambió su significado para siempre.
Jesús tomó el símbolo de la mayor humillación, y lo transformó en el mayor acto de amor y salvación para la humanidad.