09/07/2026
EL CARÁCTER DEL HOMBRE EN LA SEGUNDA VENIDA — Parte XII.
“A través de la gracia de Cristo debemos perfeccionar un carácter cristiano. No debemos pensar que podemos esperar hasta que Cristo venga, y de que Él nos va a dar la necesaria virtud y gracia. Es en esta vida que debemos representar a Cristo” (Elena G. de White - 2ST 330).
“Muchos se están engañando a sí mismos pensando que el carácter será transformado a la venida de Cristo; pero no habrá ninguna conversión de corazón cuando Él aparezca. Nuestros defectos de carácter deben ser enmendados aquí, y a través de la gracia de Cristo tenemos que vencerlos mientras dure nuestra prueba. Este es el lugar para ser habilitados para la familia celestial” (Elena G. de White - 2ST 524).
“Ahora es nuestro día de prueba, y debemos perfeccionar ahora los caracteres que soportarán la prueba del juicio. Cuando Cristo venga, no habrá ningún cambio de carácter; esto mortal será hecho inmortal, y esto corrompido será hecho incorruptible; y aquellos que estén vivos y permanezcan sobre la tierra serán tomados para encontrarse con el Señor en el aire, si sus caracteres son intachables y puros. La transformación de carácter tiene que tomar lugar durante las preciosas horas de prueba” (Elena G. de White - 2ST 508).
“Cuando la voz de Dios despierte a los mu***os, él saldrá del sepulcro con los mismos apetitos y pasiones, los mismos gustos y aversiones que poseía en vida. Dios no obra ningún milagro para regenerar al hombre que no quiso ser regenerado cuando se le concedió toda oportunidad y se le proveyó toda facilidad para ello. Mientras vivía no halló deleite en Dios, ni halló placer en su servicio. Su carácter no se halla en armonía con Dios y no podría ser feliz en la familia celestial” (Elena G. de White - PVGM 215.5).
“Que la obediencia perfecta se da en los hijos de Dios aquí y ahora, antes de la segunda venida de Cristo y de la glorificación de los salvos” (Elena G. de White - Desde el corazón pág. 339).
“Antes de su venida, pues, habrá sido determinado el carácter de la obra de todo hombre, y a cada uno de los seguidores de Cristo le habrá sido fijada su recompensa de acuerdo con sus obras” (Elena G. de White - Exaltad a Jesús pág. 338).
“Debéis experimentar una muerte al yo y vivir para Dios. Si pues habéis resucitado con Cristo buscad las cosas de arriba donde esta Cristo sentado a la diestra de Dios (Colosenses 3:1). No debemos consultar con el yo, el orgullo, el amor propio, el egoísmo, la avaricia, la codicia, el amor al mundo, el odio, la suspicacia, los celos, las malas sospechas, todas esas cosas deben ser subyugadas y sacrificadas para siempre. Cuando Cristo venga no lo hará para corregir esos males y darnos un carácter adecuado para su venida, Esa preparación debe estar completa antes de que venga” (Elena de White - Maranata el Señor viene 57).
Nuestros caracteres deben ser perfeccionados a fin de poder vivir en el cielo con seres santos y que no se levante una segunda rebelión
"En la gran obra final encontraremos perplejidades que no sabremos resolver; pero no olvidemos que las tres grandes potestades del cielo están obrando, que una mano divina está sobre el timón y que Dios cumplirá sus promesas... Pronto estaremos en nuestro hogar prometido. Allí Jesús nos pastoreará junto al río de la vida que sale del trono de Dios y nos explicará las tenebrosas providencias a través de las cuales nos condujo para perfeccionar nuestros caracteres" (Elena G. de White - Testimonios para la iglesia, tomo 8, p. 265).
“Una cosa no será transformada en la segunda venida de Cristo—el carácter. Nuestros rasgos de carácter, desarrollados durante este tiempo de prueba, no serán cambiados por la resurrección. Tendremos las mismas disposiciones en el cielo que habremos desarrollado en la tierra. Puesto que el carácter no es cambiado en la segunda venida, es de vital importancia que la transformación del carácter suceda diariamente ahora” (Elena G. de White - El Hogar Adventista, pág. 13).
CONTINUARÁ...
Saeta de Salvación