03/09/2026
“Aún hay tiempo… pero no lo pospongas más”
Este sábado fuimos testigos de algo hermoso: almas que decidieron entregar su vida a Cristo a través del bautismo. Vimos rostros llenos de gozo, corazones rendidos y una decisión pública de seguir al Señor.
Pero mientras algunos dieron ese paso, otros aún están pensando… esperando… posponiendo.
Y hoy quiero hablar con amor a aquellos que todavía no se han decidido.
La Biblia dice:
“He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.”
— 2 Corintios 6:2
No mañana.
No cuando me sienta listo.
No cuando arregle mi vida.
Hoy.
Muchos piensan:
“Primero quiero cambiar.”
“Primero quiero dejar algunos hábitos.”
“Primero quiero ser mejor persona.”
Pero la verdad del evangelio es esta:
Cristo no nos llama cuando somos perfectos.
Cristo nos llama para transformarnos.
Jesús dijo:
“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.”
— Lucas 5:32
Si tuviéramos que ser perfectos para venir a Cristo, nadie podría acercarse a Él.
El bautismo no es para los que ya lo lograron todo.
Es para los que dicen:
“Señor, ya no quiero caminar solo.”
Muchos esperan una “mejor etapa” para entregarse a Dios.
Pero la Biblia nos advierte algo muy serio:
“No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.”
— Proverbios 27:1
La vida es frágil.
El tiempo es incierto.
Y además, Cristo viene pronto.
Jesús mismo dijo:
“Velad, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.”
— Mateo 25:13
No sabemos cuándo será ese día.
Pero sí sabemos algo: cada día estamos más cerca.
Por eso Hebreos nos exhorta:
“Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.”
— Hebreos 3:15
Tal vez Dios ya ha tocado tu corazón muchas veces.
Tal vez ya has pensado en bautizarte.
Tal vez ya has sentido el llamado.
Pero lo has dejado para después.
La pregunta hoy es:
¿Cuántos “después” más?
La Biblia dice que el corazón puede acostumbrarse a posponer a Dios.
Y poco a poco la voz del Espíritu se vuelve más fácil de ignorar.
Pero hoy, el Señor sigue llamando.
Jesús dijo:
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él.”
— Apocalipsis 3:20
Él no está buscando personas perfectas.
Está buscando corazones dispuestos.
Personas que digan:
“Señor, aún tengo luchas…
pero quiero caminar contigo.”
“Señor, aún tengo debilidades…
pero quiero empezar.”
Porque el cambio no ocurre antes de venir a Cristo.
El cambio ocurre caminando con Cristo.
La Escritura promete:
“El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
— Filipenses 1:6
No eres tú quien se perfecciona solo.
Es Cristo quien te transforma en el camino.
Por eso, si este sábado viste bautismos y en tu corazón sentiste algo…
si una voz interior te dijo:
“Algún día yo también…”
Tal vez ese “algún día” debe comenzar hoy.
Porque aún hay tiempo.
Pero no sabemos cuánto.
Y el mayor error espiritual es posponer la decisión más importante de la vida.
Josué dijo al pueblo:
“Escogeos hoy a quién serviréis.”
— Josué 24:15
Hoy puede ser el día en que tu historia cambie.
Hoy puede ser el día en que decidas decir:
“Señor, aquí estoy.”
No perfecto.
No sin luchas.
Pero dispuesto.
Y cuando una persona da ese paso, el cielo entero se alegra.
Porque cada alma que viene a Cristo es una victoria eterna.