07/05/2026
Queridos amigos de Caridad Joven: En este 4 de julio, mientras disfrutan de estos días de convivencia en Marco Island, quiero hacerles llegar un abrazo muy grande y mi cariño de sacerdote y amigo. Hoy este país celebra el don de la libertad. Y ustedes saben, quizá mejor que muchos, el valor que tiene esa palabra. Cada uno ha recorrido un camino distinto desde nuestra querida Cuba, dejando atrás familia, recuerdos, proyectos y, muchas veces, también lágrimas. Han venido buscando un futuro, oportunidades y la posibilidad de vivir en libertad. Aunque cada uno se encuentre en una etapa diferente de su proceso migratorio, todos tienen algo en común: están construyendo este país con su trabajo honesto, con su alegría, con su fe y con el testimonio de una juventud que no se resigna a perder la esperanza. Quiero darles las gracias porque ustedes son un regalo para nuestra Ermita de la Caridad. Siempre están dispuestos a servir, a ayudar, a sonreír, a hacer familia. Son una parte muy valiosa de esta comunidad y una esperanza para nuestra Iglesia. Mientras damos gracias por la libertad que hoy celebra esta nación que nos ha acogido con generosidad, no dejemos de elevar una oración por nuestra amada Cuba. Que el Señor conceda a nuestro pueblo vivir un día en una patria verdaderamente libre, reconciliada y llena de esperanza, donde todos sus hijos puedan vivir con dignidad y sin miedo. ¡Feliz Día de la Independencia! Que Dios bendiga a los Estados Unidos, bendiga a Cuba y los bendiga abundantemente a cada uno de ustedes. Con mucho cariño y mi oración de siempre,
P. Ángel Andrés.