01/07/2023
Reflexión Pastoral
Pastor Rev. Dr. Eduardo Feliz
Servir sin pretextos
¨ ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.¨ Mateo 24: 45-46.
Servir a Dios es una de las actividades más hermosas que podemos hacer en esta vida, la plenitud y sensación que se siente al hacerlo es algo que para mí es maravilloso, es una sensación que no se consigue en ningún otro lugar. Cada vez que decidimos hacer algo para Dios, primeramente debemos hacerlo por amor, por agradecimiento, con la única intención de agradarle y no esperar por obligación nada a cambio.
Al encontrarnos disfrutando el primer amor, queremos servirle de cualquier manera, nos desvivimos por apoyar su obra y hacer cualquier cosa para entrar al ministerio con el que nos sentimos identificados. Cuando de esto se trata guardamos nuestro testimonio, obedecemos, oramos, somos fieles, estamos dispuestos a sacrificar cualquier cosa por servirle a Dios.
Pero hay una gran problemática hoy en día, y es que cuando conseguimos lo que queremos y logramos servir, todo nos sale bien, tenemos una estabilidad en todas las áreas de nuestra vida; Resulta que nos estancamos. Llega un momentos en que ya no hacemos aquel sacrificio para servir, ya no tenemos la misma entrega, el mismo amor, todo se vuelve rutinario.
Perdemos esa pasión por hacer las cosas, ya no servimos cuando queremos sino cuando podemos, pues los afanes y compromisos cotidianos son unas de las estrategias que utiliza Satanás para mantenernos ocupados y alejados de Dios.
¨A fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.¨ Hebreos 6:12.
Nos da pereza servir, ponemos en primer lugar cualquier otra cosa que no tenga nada que ver con El, ya no poseemos tiempo para ir a la iglesia, siempre tenemos una excusa para no hacer lo que nos corresponde.
Que no nos pase como Adán y Eva que perdieron todo lo que Dios les había dado, por olvidar su verdadero enfoque y por dejarse enredar por quien estaba a su alrededor convenciéndolos de que hay cosas mejores que servirle a Dios.
Pero también existen siervos que están dispuestos a ir donde Dios los quiera enviar, por eso debemos estar siempre listos.
¨Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.¨