09/14/2026
El primer domingo vimos una generación que parecía destinada a morir, pero Jesús detuvo la procesión y habló vida.
El segundo domingo descubrimos que el enemigo quiere matar generaciones, atacando el pasado, el presente y el futuro.
Pero este domingo Dios nos lleva más profundo…
Porque no todo lo que amenaza una generación viene de afuera. Hay heridas, patrones y comportamientos que quizás recibimos como herencia. Pero también hay cosas que Dios ha depositado en nosotros que no pueden morir con nosotros.
Cuando nos ponemos de rodillas, cadenas se rompen, familias son restauradas y ciclos llegan a su fin. Y cuando nos posicionamos para recibir lo que Dios ya habló, los milagros comienzan a manifestarse.
¡NO MORIRÁ MI GENERACIÓN!
CONMIGO SE ROMPE.
Lo que me entregaron no será lo que yo entregaré.
Y lo que Dios depositó en mí…
Llegará a la próxima generación.
¿Qué se romperá cuando una generación finalmente decida ponerse de rodillas?