05/31/2026
Deleitarnos en Dios es una postura del corazón.
Es venir a adorarlo, alabarlo y darle gracias, sin prisas ni condiciones. Es colocarnos delante de Él con un corazón dispuesto a alinearse con Sus deseos, no solo con los nuestros.
Cuando aprendemos a deleitarnos en Él, nuestros anhelos se purifican. Lo que pedimos nace desde un lugar rendido y verdadero.