09/15/2026
¿SE NOTA QUE SOY DE JESÚS?
En Marcos 14:66-70, Pedro estaba en el patio cuando alguien lo reconoció: “Este es de ellos.” Pedro quiso negar su relación con Jesús. Tal vez nosotros nunca hemos dicho literalmente: “No conozco a Jesús”, pero podemos esconder nuestra identidad de otras maneras.
A veces callamos porque tenemos miedo. A veces cambiamos nuestra conducta para encajar. A veces evitamos mencionar nuestra fe porque no queremos ser rechazados. A veces nuestras palabras dicen una cosa dentro de la iglesia y nuestra conducta dice otra fuera de ella.
Pero Jesús nos llama a una vida coherente. No significa buscar problemas ni discutir con todos.
Significa vivir de tal manera que nuestra relación con Cristo pueda ser reconocida. Que se note en nuestra manera de hablar. Que se note en cómo tratamos a nuestra familia. Que se note en cómo trabajamos. Que se note en cómo respondemos cuando somos ofendidos. Que se note en cómo tratamos a quienes piensan diferente. Que se note en nuestro amor.
Y cuando alguien pregunte: “¿Por qué eres diferente?” tenemos una oportunidad. No necesariamente para dar un largo discurso. Podemos simplemente decir: “Porque Jesús ha cambiado mi vida.”
Para reflexionar:
1. ¿Hay algún lugar donde estoy escondiendo mi identidad cristiana por miedo al rechazo?
2. ¿Hay alguna relación en la que necesito establecer límites saludables sin abandonar el amor?
3. ¿Hay alguna persona con quien Dios quiere que construya una relación para compartir mi testimonio?
Oración:
Señor Jesús, gracias porque mi identidad no depende de la aprobación de las personas, sino de mi relación contigo. Ayúdame a no esconderte por miedo al rechazo. Dame sabiduría para saber cuándo acercarme, cuándo hablar, cuándo guardar silencio y cuándo establecer límites. Que mi lenguaje, mi conducta, mis relaciones, mis valores y mi amor reflejen que pertenezco a ti. Y cuando tenga miedo, dame el valor para permanecer fiel. Amén.
Acción de hoy: Piensa en una persona que todavía no tiene una relación con Cristo. No intentes convencerla de todo hoy.
Haz algo sencillo: escúchala, sírvela, pregúntale cómo está o comienza una conversación significativa. La misión comienza con una relación.
Soy de Cristo. Vivo como Cristo. Hablo de Cristo.