03/21/2026
Jesús muestra el por qué y el cómo del servir.
El por qué es por humildad, por obediencia, por una vida rendida a su Padre celestial.
El cómo no era simplemente teniendo comunión con su Padre o con palabras, sino con acción.
Oraba, pero también actuaba.
Oraba, pero también servía, interactuaba con sus discípulos.
Predicaba, pero también lo vivía.
Nuestra vida debe ser remarcable y admirable,
porque es Dios quien lo hace y no nosotros.
No es tuyo, es por Dios en ti.
Cuando hacemos las cosas por fuerza propia,
con el afán de estar ocupados y producir, es egoísmo disfrazado porque el YO está en el centro. Buscamos identidad en lo que hacemos y al final, ¿qué pasa? queda uno frustrado, amargado y decepcionado.
Cuando obramos desde la postura de la identidad, o sea, Cristo en nosotros, entonces, y solo entonces, podremos servir con el corazón y la mente en la postura correcta y lo podremos hacer a largo plazo porque el Señor será la fuente de fuerza y solo él se llevará el crédito, la honra y la gloria.