06/13/2026
Cultivar un carácter piadoso es absolutamente imposible si seguimos siendo el centro de nuestro propio universo.
A menudo intentamos crecer en gozo, generosidad o servicio a base de pura fuerza de voluntad, enfocándonos obsesivamente en nuestro propio desempeño. Pero el verdadero crecimiento espiritual no comienza mirándonos al espejo; comienza cuando dejamos de mirarnos a nosotros mismos.
"La humildad como esta crea un terreno fértil para que florezcan todas las demás virtudes, ya que nuestros ojos se apartan de nosotros mismos y se fijan en Cristo."
Cuando el evangelio nos libra de la carga de sostener nuestra propia imagen y nuestros fracasos, el Espíritu Santo encuentra el terreno perfecto para producir un fruto real y duradero. Las virtudes florecen donde Cristo es exaltado.