03/29/2026
Durante la Semana Santa, también llamada Semana Mayor, rige una norma litúrgica particular: en estos días no se celebran fiestas de santos ni beatos, aunque su memoria coincida en el calendario. La razón es profundamente teológica y pastoral: la Iglesia quiere que toda la atención se centre en Cristo.
Según la Conferencia Episcopal Española, la Semana Santa “conmemora los acontecimientos de la pasión, muerte, sepultura y resurrección de Cristo, que constituyen el misterio pascual, el centro de la vida del Señor”. Por eso, nada debe eclipsar estos días en los que se actualiza el corazón de la fe cristiana.
Las normas litúrgicas explican que los días de Semana Santa tienen una precedencia especial: el Domingo de Ramos, el Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado Santo se consideran celebraciones de máxima solemnidad y priman sobre cualquier otra fiesta. Además, “las ferias de Semana Santa, desde el lunes hasta el jueves inclusive, tienen preferencia sobre cualquier otra celebración”.
La Instrucción General del Misal Romano confirma que en las ferias de Semana Santa no deben celebrarse memorias de santos, ni siquiera como simple conmemoración, y se celebra siempre la Misa propia del día. De este modo, cada jornada de la Semana Santa queda plenamente dedicada al Misterio Pascual, sin añadir otras devociones, para ayudar a los fieles a contemplar con mayor hondura la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.