09/11/2026
El 11 de septiembre de 2001 quedó grabado en nuestra memoria como uno de los días más dolorosos de la historia de los Estados Unidos. Miles de vidas se perdieron y muchas familias quedaron marcadas para siempre; pero en medio de la tragedia también vimos levantarse el valor de bomberos, policías, personal médico, equipos de búsqueda y rescate, perros rescatistas y ciudadanos que, aun poniendo en riesgo sus propias vidas, decidieron servir a otros. Hoy, años después, recordar aquel día también nos habla de resiliencia: del ser humano que llora, se levanta, reconstruye y continúa caminando. Como nación hemos atravesado crisis, pérdidas e incertidumbre, pero nuestra esperanza como creyentes descansa en algo aún más firme: Dios permanece con nosotros. No afirmamos que la fe nos libra de todo dolor, sino que aun en medio del dolor tenemos un refugio, una esperanza y una Roca en quien permanecer firmes. Hoy honramos a quienes partieron, agradecemos a quienes sirvieron y miramos hacia el futuro guardados y confiados en Dios, recordando que “El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu.” — Salmo 34:18 (RV1960).