Seven Church

Seven Church Somos una iglesia Cristiana dinámica, relevante, con propósito, con una misión y una visión! Servicios Bilingüe los Domingos 1:30 PM y Miercoles 7:30 PM

Nuestro Ministerio está ubicado en la Florida Central, en la Ciudad de Longwood. Empezamos el trabajo en la obra de Dios en 1993 cuando se levantó nuestra primera misión: una Iglesia en Boca de Nigua, San Cristóbal, Rep. Dominicana, la cual es parte de las misiones que se están apoyando. Este Ministerio internacional se inició formalmente en los Estados Unidos en el 1997. Nuestra meta a largo plaz

o, es llevar la palabra de Dios a todas la naciones. Te invitamos a que vengas con los tuyos y sean parte de nuestra familia en cristo. Dios quiere darnos un nuevo corazón, un nuevo espíritu, y una nueva esperanza. Recibe el avivamiento del Espiritu Santo! Que Dios te bendiga rica y abundantemente!

With OFFICIAL Nicole C. Mullen – I just made it onto their weekly engagement list by being one of their top engagers! 🎉
05/30/2026

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05/30/2026

La Iglesita que Tanto Amé

A principios de la década de los noventa, en Boca de Nigua, en una mina propiedad de mi padre, el Coronel Delmonte, y que yo administraba, nació una pequeña obra que jamás imaginé que marcaría mi vida para siempre. No comenzó como una iglesia. Ni siquiera comenzó como una escuela. Comenzó como una inquietud en mi corazón al ver que muchos niños de los alrededores crecían sin saber leer ni escribir porque nunca habían asistido a una escuela.

Decidí abrir una humilde escuelita. El primer día llegaron solamente dos niños. Recuerdo claramente mi desánimo. Miré al cielo y pregunté en oración: “Señor, ¿por qué?”. En lo profundo de mi corazón sentí una respuesta sencilla pero poderosa: “Dales desayuno”.

Al día siguiente llegaron cincuenta y cinco niños.

Dominga, la cocinera que preparaba los alimentos para los obreros de la mina, fue encargada de cocinar los desayunos. Cada mañana comenzaba con un devocional bíblico. Antes de enseñarles las letras y los números, les hablaba de Jesucristo. Les presentaba al Salvador con la sencillez con que uno comparte un tesoro encontrado. Todos recibieron aquel mensaje con alegría.

Necesitábamos un maestro. Contraté a un joven de la Loma de los Fructuosos llamado Leonel Sierra, conocido cariñosamente como Chimao. En aquel tiempo cursaba el segundo año de bachillerato, algo poco común en aquella región. Cuando le ofrecí el trabajo me dijo que era católico. Le respondí que no había problema, que su tarea sería enseñar a leer a los niños.

Sin embargo, sucedió algo inesperado.

Al tercer día, mientras escuchaba los devocionales matutinos, Chimao entregó su vida a Cristo. A partir de entonces no solo fue maestro de lectura, sino también compañero de aquella hermosa aventura de fe.

Mi padre nunca estuvo completamente de acuerdo con la escuela dentro de la mina. Tenía razones válidas. El tránsito constante de camiones y equipos pesados representaba un peligro para los niños. Por eso, cada vez que nos avisaban que el Coronel venía de camino, suspendíamos discretamente las actividades. Los niños eran enviados a sus casas con una misión especial: orar por los enfermos, visitar vecinos necesitados o simplemente buscar a Dios.

Fue entonces cuando comenzaron a ocurrir cosas que aún hoy recuerdo con asombro.

El primer acontecimiento extraordinario sucedió cuando un niño que no asistía a la escuela lloraba desconsoladamente junto a su perro. Una mata de coco había caído sobre el animal y lo había dejado gravemente herido. Los niños se reunieron alrededor y oraron con la fe sencilla que solo poseen los corazones puros. Después de la oración, el perro se levantó. La alegría fue indescriptible. Los gritos, las risas y el asombro llenaron aquel lugar.

Pero el acontecimiento que más profundamente quedó grabado en mi memoria fue el de una niña llamada Raiza.

Ella no podía asistir regularmente a clases porque debía cuidar a su abuela. Un domingo prediqué sobre la promesa bíblica de que para el que cree todo es posible. Raiza escuchó atentamente cada palabra. Después del servicio subió sola a una loma cercana y le pidió a Dios que le enseñara a leer.

Al día siguiente, muy temprano, llegó a la mina buscándome. Yo estaba ocupado organizando las labores del día. Con gran seguridad me dijo:

—El Señor me enseñó a leer.

Sin levantar mucho la vista de mis papeles le pregunté:

—¿Cuál señor te enseñó?

Ella señaló al cielo.

—El Señor.

Tomé un periódico que estaba sobre mi escritorio y le pedí que leyera el titular. Raiza comenzó a leer con naturalidad, sin titubeos, sin esfuerzo alguno. Leía como si hubiese estudiado durante años. Me quedé sin palabras.

Meses después organizamos un concurso con jurado. Entre ellos estaba doña Fior, madre de mi esposa y maestra con muchos años de experiencia. Raiza obtuvo el primer lugar. Había memorizado y recitado perfectamente sesenta y seis versículos bíblicos en menos de un mes. Como premio recibió una bicicleta que llevó orgullosamente a su hogar.

Aquella bicicleta era mucho más que un premio. Era el símbolo visible de una fe que había transformado una vida.

Y los testimonios continuaron.

Recuerdo la pequeña hormiguita que, después de haber sido accidentalmente triturada, fue motivo de una oración infantil que terminó sorprendiendo a todos. Recuerdo al hijo de un sargento, diagnosticado con encefalitis aguda, quien recuperó su salud después de que oráramos por él. Recuerdo también a una mujer que padecía cáncer de colon. Mientras nosotros orábamos en Boca de Nigua, un primo misionero elevaba una oración por ella a cientos de kilómetros de distancia. Días después llegó acompañada de su esposo para dar testimonio de su recuperación.

Milagro tras milagro, testimonio tras testimonio, aquella humilde escuelita fue convirtiéndose en una pequeña iglesia viva. No tenía grandes edificios ni sofisticados programas. Tenía algo mucho más valioso: niños que creían, personas que oraban y corazones dispuestos a confiar en Dios.

Han pasado muchos años desde entonces.

La mina ya no es la misma. Los niños crecieron. Algunos tomaron caminos distintos. Otros permanecieron fieles al Señor. Muchos de aquellos momentos viven solamente en la memoria de quienes los presenciamos.

Pero cuando cierro los ojos todavía puedo escuchar las voces de aquellos niños cantando, recitando versículos y compartiendo sus testimonios. Todavía puedo ver a Dominga preparando el desayuno, a Chimao enseñando las primeras letras y a Raiza leyendo aquel periódico con una facilidad imposible de explicar.

Aquella fue la iglesita que tanto amé.

No era grande ante los ojos del mundo, pero fue grande ante los ojos de Dios. Allí aprendí que la fe de los sencillos puede mover montañas, que el amor transforma comunidades y que cuando Dios decide visitar un lugar, no necesita templos majestuosos ni recursos abundantes. Le basta un corazón dispuesto.

Y por eso, después de tantos años, sigo recordando aquella pequeña iglesita de Boca de Nigua con gratitud, ternura y profunda reverencia. Porque en ella fui testigo de algunas de las obras más hermosas que Dios me permitió contemplar. Todavía hoy, después de tantos años, cuando la memoria me lleva de regreso a aquellos días en Boca de Nigua, puedo escuchar las voces de los niños elevándose por encima del ruido de la mina. Ninguno de nosotros tenía grandes talentos musicales, pero cantábamos con todo el corazón:

“El amor de Dios es maravilloso,
el amor de Dios es maravilloso,
el amor de Dios es maravilloso,
¡grande es el amor de Dios!”

Aquellas sencillas palabras resonaban entre los árboles, los caminos de tierra y las lomas cercanas. Los niños las cantaban con una alegría contagiosa, como si hubieran descubierto el mayor tesoro del mundo. Y quizás así era.

Con el paso de los años, Dios permitió que la semilla sembrada en aquella humilde escuelita produjera frutos que aún permanecen.

Leonel Sierra, nuestro querido Chimao, aquel joven de la Loma de los Fructuosos que llegó para enseñar a leer, continuó creciendo en el conocimiento de Dios. Se preparó en el seminario y respondió al llamado del Señor para el ministerio. Hoy sirve como pastor del Centro Cristiano Misionero en Boca de Nigua. Cada vez que pienso en él recuerdo aquel tercer día cuando, sentado entre los niños durante un devocional, abrió su corazón a Cristo sin imaginar todo lo que Dios haría con su vida.

Y Raiza, aquella niña que subió sola a una loma para pedirle a Dios que le enseñara a leer, continúa siendo un testimonio vivo del poder divino. Hoy reside en Haina y sirve como misionera. Predica el Evangelio y comparte con otros la historia de cómo el Señor respondió la oración sencilla de una niña que creyó sin dudar. Cada vez que relata su experiencia, vuelve a recordar que Dios escucha las súplicas de los humildes y que para Él nada es imposible.

Cuando contemplo estos frutos, comprendo que aquella pequeña iglesita fue mucho más que una escuela improvisada o una reunión de niños en una mina. Fue un terreno fértil donde Dios sembró destinos, levantó obreros para Su reino y mostró Su gloria de maneras que jamás hubiéramos imaginado.

Muchas personas miden el éxito por el tamaño de los edificios, por la cantidad de recursos o por el número de asistentes. Pero Dios suele medirlo de otra manera. A veces una pequeña escuelita escondida entre las lomas de Boca de Nigua puede convertirse en el punto de partida de una obra eterna.

Hoy, al mirar hacia atrás, no recuerdo los sacrificios, las dificultades ni las preocupaciones. Lo que permanece es el eco de aquellos himnos infantiles, las oraciones de fe, las lágrimas de gratitud y las vidas transformadas por la gracia de Dios.

Y cuando llegue el día en que el Señor me llame a Su presencia, estoy seguro de que entre mis recuerdos más queridos estará aquella iglesita que tanto amé, donde vi a niños aprender a leer, a pecadores encontrar a Cristo, a enfermos recibir esperanza y a Dios obrar con el mismo poder que vemos en las páginas de las Escrituras.

Porque las minas desaparecen, los edificios envejecen y los años pasan, pero las almas alcanzadas para Cristo permanecen para siempre.❤️🙏

05/23/2026

Proverbs 1:7 states that “the fear of the Lord” is the absolute foundation of wisdom. The Hebrew word for “fear” (יִרְאָה, *yir’ah*) does not signify servile dread, but rather profound reverence, obedience, and an acknowledgment of divine authority. “Beginning” (*resh*t*) implies not merely a chronological start, but a structural basis and primary essence. The text contrasts the wise person with the fool: the wise person welcomes instruction and correction, whereas the fool rejects teaching and discipline. Thus, Solomon presents wisdom as a spiritual and moral reality that springs from a right relationship with God.

From a hermeneutical perspective, the passage teaches that every human life requires a solid foundation—just as a skyscraper requires deep footings. Biblical wisdom functions as that invisible foundation, bearing the weight of life’s trials, decisions, and responsibilities. A tall structure without a foundation collapses; likewise, a life built without God ultimately proves unstable, even if it appears successful on the surface. The fear of the Lord provides moral stability, discernment, and spiritual resilience in the face of life’s storms.

Contemporary application reveals that human knowledge, technology, and material success cannot serve as substitutes for divine wisdom. Just as engineers carefully examine the soil before commencing construction, the believer must examine the spiritual foundation of their life. Christ Himself reaffirms this truth when He teaches that the prudent man builds upon the rock, while the fool builds upon the sand. True wisdom consists of living under God’s guidance, allowing Him to serve as the bedrock that supports the entire structure of one’s life.❤️🙏

05/23/2026

Proverbios 1:7 establece que “el temor de Jehová” es el fundamento absoluto de la sabiduría. La palabra hebrea para “temor” (יִרְאָה, yir’ah) no significa miedo servil, sino reverencia profunda, obediencia y reconocimiento de la autoridad divina. “Principio” (resh*t) implica no solo comienzo cronológico, sino base estructural y esencia primaria. El texto contrasta al sabio con el insensato: el sabio recibe instrucción y corrección; el insensato rechaza enseñanza y disciplina. Salomón presenta así la sabiduría como una realidad espiritual y moral que nace de la relación correcta con Dios.

Hermenéuticamente, el pasaje enseña que toda vida humana necesita un fundamento sólido, igual que un rascacielos necesita una cimentación profunda. La sabiduría bíblica funciona como esa fundación invisible que sostiene el peso de las pruebas, decisiones y responsabilidades de la vida. Una estructura alta sin fundamento colapsa; igualmente, una vida edificada sin Dios termina siendo inestable, aunque externamente parezca exitosa. El temor de Jehová provee estabilidad moral, discernimiento y resistencia espiritual frente a las tormentas de la existencia.

La aplicación contemporánea revela que el conocimiento humano, la tecnología y el éxito material no sustituyen la sabiduría divina. Así como los ingenieros examinan cuidadosamente el suelo antes de construir, el creyente debe examinar el fundamento espiritual de su vida. Cristo mismo reafirma esta verdad al enseñar que el hombre prudente edifica sobre la roca, mientras el insensato construye sobre la arena. La verdadera sabiduría consiste en vivir bajo la dirección de Dios, permitiendo que Él sea la base que sostiene toda la estructura de la vida.❤️🙏

05/21/2026

IMPORTANT NOTICE

Please disregard any email recently sent from my name regarding “household items for charity.” I did NOT send that email.

It appears that someone may be impersonating or spoofing my email account. Please do not respond to the message, contact the phone number listed, send personal information, or click any links associated with it.

I am currently addressing the matter. Thank you to those who reached out to verify.

— Dr. Felix Delmonte

With Franklin Graham – I'm on a streak! I've been a top fan for 8 months in a row. 🎉
05/08/2026

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05/08/2026

The Western Journal

Op-ed: Something bigger than COVID is coming - and most people aren't ready
Opinion by Vince Stegall

In early 2020, most Americans had no idea how quickly their world was about to change.

Within weeks, normal life was replaced by lockdowns, mandates, travel restrictions, and a level of centralized control few would have accepted just days earlier. What once sounded extreme became normalized almost overnight.

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That moment revealed something we cannot afford to forget: modern society can shift from “normal” to “new normal” with astonishing speed.

But COVID did more than disrupt daily life. It exposed how quickly global systems can be built, activated, and accepted, especially in moments of fear.

What we are witnessing today may not be the mark of the beast. But it may be something just as significant: the rapid construction of the infrastructure that could make such a system possible.

What Revelation Actually Says

Before speculating about technology, we must begin with Scripture.

Revelation 13 describes a global system unlike anything the world has seen -- a convergence of political power, religious influence, and economic control. At the center of that system is a mechanism that restricts participation in commerce: “And that no man might buy or sell, save he that had the mark…” (Revelation 13:17, KJV).

This is not symbolic language about vague oppression. It describes a controlled economic gateway -- a system in which access to buying and selling is conditional.

But the mark of the beast is not merely technological. It is spiritual.

Revelation makes clear that the mark is tied to worship and allegiance to the Antichrist’s system.

It is not simply something people use. It is something they submit to. And Scripture warns that receiving it carries eternal consequences.

That distinction prevents both fear-driven speculation and careless dismissal.

Not Fulfillment — But Preparation

The Bible places the mark of the beast within a specific prophetic timeline.

It will be enforced during the final three-and-a-half years preceding the Second Coming of Jesus Christ, under the authority of the Antichrist.

That means we should not claim that current technologies are the mark. But we also should not ignore what is happening around us.

For centuries, critics dismissed Revelation 13 as unrealistic. How could any system control buying and selling for everyone?

Until recently, that was a fair question.

Today, it is not.

For the first time in human history, the technological barrier to that kind of control has effectively disappeared.

The World Is Building the Infrastructure

Across the globe, systems are emerging that fundamentally change how identity, commerce, and access are managed.

Digital identity is replacing physical credentials. Instead of multiple forms of identification, individuals are increasingly represented by unified digital profiles tied to biometric data -- facial recognition, fingerprints, iris scans, and behavioral patterns.

At the same time, commerce is becoming almost entirely electronic. Transactions are approved or denied in milliseconds. Accounts can be frozen instantly. Access can be restricted without physical force.

When identity becomes digital and commerce becomes programmable, participation in society becomes conditional.

That shift should not be ignored.

It does not mean these systems are the mark of the beast. But it does mean the world now possesses the capability to implement exactly what Revelation describes.

From Cash to Control

For most of history, economic control at a global scale was impossible. Cash transactions were difficult to track and even harder to restrict.

That is rapidly changing.

As societies move toward digital payments and cashless systems, every transaction becomes traceable. And what is traceable can be regulated.

Central banks around the world are actively exploring digital currencies -- forms of money that exist only electronically. Unlike physical cash, these systems can be monitored, limited, or even programmed with restrictions.

In practical terms, that means access to money could be conditioned upon compliance.

Revelation 13 does not require that such a system be invented overnight. It requires that it exist and that it be controlled.

And that is exactly the direction the world is moving.

The Role of Artificial Intelligence

Artificial intelligence is not mentioned in Scripture. But it accelerates the kind of world Revelation 13 describes.

AI enables three critical capabilities at scale: identification, surveillance, and enforcement.

It can instantly match faces to identities, monitor transactions, analyze behavior, and flag noncompliance -- all without fatigue or delay.

Systems that once required massive human oversight can now operate continuously and globally.

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Consider a simple example. When a payment is declined at a store or gas pump, it happens instantly based on centralized authorization.

Now imagine a world where that denial is not based on insufficient funds, but insufficient compliance.

That is the kind of environment Revelation 13 points toward and AI makes increasingly feasible.

What COVID Taught Us

COVID did not fulfill biblical prophecy.

But it demonstrated how quickly populations can accept sweeping restrictions under the right conditions.

It normalized ideas that would have been widely rejected before:

Digital permission structures
Proof-of-status requirements
Rapid policy enforcement at scale
Perhaps most importantly, it showed that fear can accelerate acceptance.

Revelation describes a world that does not merely tolerate centralized control -- it embraces it.

The groundwork for that kind of acceptance is not built overnight. It is conditioned over time.

COVID was not the event. It was a preview.

A Necessary Warning — Without Sensationalism

Clarity is critical here. Not every technological advancement is the mark of the beast. Not every innovation is prophetic fulfillment.

But some developments are clearly moving in a direction that aligns with what Scripture describes.

A balanced view looks like this:

The mark of the beast is a future event.
It will be enforced under the Antichrist during a specific period.
The systems required to implement it are being developed now.
That is not speculation. It is observation.

So Where Does That Leave Us?

Jesus did not give prophecy so people would live in fear. He gave it so they would live prepared.

The proper response is not panic; it is awareness. It is not obsession; it is discernment.

Scripture describes believers in the end times as people who:

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Know their God.
Stand strong.
Instruct others.
This is not about fear of technology. It is about understanding the times.

History is moving toward a climax. The systems being built today may not be the final form, but they are shaping the environment in which that final system can emerge.

And when it does, the line will not be technological; it will be spiritual.

The Bottom Line

Something is changing.

The pace of global transformation is accelerating. Systems that once seemed impossible are becoming normal. Infrastructure that once did not exist is now being built in plain sight.

The Antichrist’s system, when it comes, will be powerful. But it will also be brief. And it will not have the final word. Because the same Bible that warns of that system also declares its end.

Jesus Christ is coming -- not as a suffering servant, but as King of kings and Lord of lords. The question is not whether these things will happen. The question is whether we will recognize the times we are living in before they fully arrive.

With Franklin Graham – I'm on a streak! I've been a top fan for 7 months in a row. 🎉
04/16/2026

With Franklin Graham – I'm on a streak! I've been a top fan for 7 months in a row. 🎉

04/16/2026

According to a 2025 global study by Sapiens Labs, the Dominican Republic was highlighted as the country with the strongest family ties in the world. 72 percent of Dominicans reported receiving close support from their families, placing them first globally. This strong family bond was also noted for its positive impact on well-being.❤️🙏

02/08/2026

La Biblia presenta el amor como una de las fuerzas más grandes que Dios ha dado a la humanidad. El amor no es simplemente una emoción, sino un poder divino que sana, restaura y transforma vidas. La Escritura enseña que Dios mismo es amor (1 Juan 4:8), y por lo tanto, el amor posee la naturaleza y la autoridad de Dios.

El amor sana. La compasión de Cristo trajo sanación a los quebrantados de corazón, a los enfermos y a los pecadores. El Salmo 147:3 declara: «Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas». A través del amor, las heridas del alma se restauran, las relaciones se reparan y la esperanza se renueva. Donde hay amor, la desesperación pierde su poder.

El amor eleva. El amor bíblico libera a las personas de la vergüenza, el miedo y la condenación. Jesús siempre restauró la dignidad de aquellos rechazados por la sociedad, recordándoles su valor ante Dios. Como enseña la Escritura: «El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (1 Corintios 13:7). El amor fortalece a los cansados ​​y fomenta la perseverancia.

Sobre todo, el amor es el arma más poderosa que Dios ha dado, no un arma de destrucción, sino de victoria sobre la oscuridad. Romanos 12:21 instruye a los creyentes: «No te dejes vencer por el mal, sino vence el mal con el bien». El amor conquista el odio, silencia la amargura y derrota el miedo. Mientras el mundo se basa en la fuerza, el control o la división, el reino de Dios avanza a través del amor sacrificial.

En definitiva, la fe y la esperanza sostienen a los creyentes, pero la Escritura afirma que «el mayor de ellos es el amor» (1 Corintios 13:13). El amor sana lo que está roto, levanta a los que caen y triunfa sobre toda forma de mal. Es la prueba más contundente de la presencia de Dios y el reflejo más claro de Cristo en el mundo.❤️🙏

Address

150 West State Road 434 Winter Springs
Longwood, FL
32750

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Wednesday 7:30pm - 8:30pm
Sunday 1:30pm - 2:30pm

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