06/09/2026
Algo que siempre debemos recordar, aunque muchas veces nos resulte difícil aceptar, es que si a Cristo y a Sus discípulos los persiguieron, los calumniaron, los acusaron falsamente y los vituperaron, también harán lo mismo con nosotros.
El Señor nunca prometió que seríamos aceptados por todos. Por el contrario, nos advirtió que seríamos perseguidos por causa de Su nombre:
Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Juan 15:18
El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán.. Juan 15:20
Muchas veces, cuando somos atacados, criticados, malinterpretados o acusados injustamente, tendemos a pensar que el rechazo es contra nosotros. Sin embargo, cuando caminamos en obediencia a Dios y permanecemos fieles a Su Palabra, debemos recordar que nuestra responsabilidad no es agradar a los hombres, sino agradar a Aquel que nos llamó.
Porque, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Gálatas 1:10
Mientras honres a Dios, hagas Su voluntad y prediques fielmente el evangelio, no te preocupes por si te aceptan o te rechazan. Sigue a Cristo, permanece firme en la fe, y deja los resultados en las manos de Dios.
Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos. Mateo 5:11-12
De hecho, la Escritura nos enseña que la oposición es parte del caminar cristiano:
Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución. 2 Timoteo 3:12
Por eso, el día que nadie se oponga a nuestro testimonio, el día que el mundo nos aplauda por predicar la verdad y todos nos honren sin resistencia alguna, quizás sea momento de examinar si seguimos proclamando fielmente el mensaje de Cristo. Y si tus mayores enemigos y criticos, muchas veces son los mas cercanos a ti, los de la casa.
Permanezcamos firmes, no buscando la aprobación de los hombres, sino la sonrisa de Dios.
Pastor Rafael Ramírez