09/18/2026
Lo oculto saldrá a la luz
Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. Marcos 4:22
No hay nada oculto que tarde o temprano no salga a la luz. Las Escrituras nos enseñan que la verdadera condición del corazón de una persona eventualmente se manifiesta por medio de sus acciones y sus frutos.
Jesús dijo:
Por sus frutos los conoceréis. Mateo 7:16
Por ello, la evidencia del caminar de un hombre o de una mujer no está meramente en sus palabras, en lo que dice de sí mismo, ni en la apariencia que presenta delante de los demás. El tiempo revela el fruto.
Una persona puede controlar sus palabras por un tiempo. Puede cuidar su apariencia y aun proyectar una imagen que no corresponde completamente con lo que hay en su interior. Pero tarde o temprano, aquello que gobierna su corazón comenzará a manifestarse en su conducta, sus decisiones y sus frutos.
Jesús no revela:
Porque de la abundancia del corazón habla la boca. Mateo 12:34
Así como todo árbol produce fruto a su debido tiempo, también llegará el momento en que veremos el fruto de aquello que una persona ha permitido crecer en su corazón.
Lucas 6:44
Porque cada árbol se conoce por su fruto.
Esto nos lleva a una pregunta importante:
¿Es esto una buena noticia o una mala noticia?
Depende de lo que estamos cultivando en nuestro corazón.
Para quien procura caminar en integridad delante de Dios, es una buena noticia. Tal vez otros no reconozcan inmediatamente su fidelidad, sus sacrificios o sus verdaderas intenciones, pero con el tiempo el fruto dará testimonio.
Gálatas 6:9
No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
Pero también puede ser una seria advertencia. Si existen engaño, amargura, orgullo, pecado oculto o malas intenciones en el corazón, no debemos pensar que podrán permanecer escondidos para siempre.
Eclesiastés 12:14
Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.
Por eso, antes de preocuparnos por descubrir lo que existe en el corazón de los demás, debemos permitir que Dios examine nuestro propio corazón.
Salmos 139:23–24
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.
El tiempo revela el fruto, el fruto revela el corazón, y el corazón revela quién está gobernando nuestra vida.
Pastor Rafael Ramirez
The Awaken Church - ELIM
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Apóstol Jorge Fuentes