06/05/2026
Nuestro viaje compartido de fe y libertad: Estados Unidos a los 250 años
June 5, 2026
Desde la ventana de la oficina del obispo O’Connell en la Cancillería de la Diócesis de Trenton, las banderas de los Estados Unidos y de la Santa Sede ondean lado a lado, reflejando el camino compartido de la fe y la libertad. Foto de Ryan Larason.
Por Obispo David M. O’Connell, C.M.
Fuera de la ventana de mi despacho en la Cancillería, dos banderas se alzan y descienden juntas al compás de la misma brisa: la “Barras y Estrellas” de los Estados Unidos de América y el estandarte amarillo y blanco de la Santa Sede. Sus colores captan la luz matutina de maneras distintas; sin embargo, se mueven con un ritmo compartido, recordándome que la historia de esta nación y la historia de la Iglesia —si bien la Iglesia es mucho más antigua— se han desarrollado, desde hace mucho tiempo, una junto a la otra.
Esa sencilla imagen cotidiana se ha convertido, a menudo, en una silenciosa meditación para mí. Los valores que celebramos como estadounidenses —la libertad, la justicia, la solidaridad y la búsqueda del bien común— encuentran una profunda resonancia en las verdades de nuestra fe católica. Mientras nuestro país conmemora su 250 aniversario, esas dos banderas nos invitan a reflexionar sobre cómo estos ideales han moldeado tanto nuestra identidad nacional como nuestra vocación cristiana.
Nuestra nación nació de una firme convicción: que todo ser humano posee una dignidad inherente otorgada no por reyes ni gobiernos, sino por el Creador. Esta verdad, tan fundamental en la Declaración de Independencia, resuena profundamente con la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de la persona humana.
Los católicos han reconocido desde hace mucho tiempo en los principios fundacionales de Estados Unidos un horizonte moral que apunta más allá de la política hacia algo trascendente. Los fundadores de nuestra nación —imperfectos, ciertamente, y limitados por los puntos ciegos de su época— comprendieron que la libertad no es meramente la capacidad de elegir, sino que conlleva la responsabilidad de elegir aquello que es correcto, bueno, verdadero y justo. Por esta razón, la Iglesia ha afirmado de manera constante la promesa de Estados Unidos: no como un logro consumado, sino como una vocación permanente.
Desde la ventana de la oficina del obispo O’Connell en la Cancillería de la Diócesis de Trenton, las banderas de los Estados Unidos y de la Santa Sede ondean lado a lado, reflejando el camino compartido de la fe y la libertad. Foto de Ryan Larason. Por Obispo David M. O’Connell, C.M. Fuera de ...