Primera Iglesia Bautista Hispana De Lawrenceville

Primera Iglesia Bautista Hispana De Lawrenceville Mision:
"Uno Mas Para Cristo!"

09/15/2026
09/14/2026

1 Corintios 13:13
Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

Queridos hermanos en Cristo,

Qué hermoso regalo nos concede Dios al permitirnos contemplar una nueva mañana. Cada amanecer es una señal de su misericordia y una invitación a continuar caminando confiados en que nuestra vida permanece en sus manos. Tal vez hoy despertamos con alegría. Quizás nuestro corazón carga preguntas, recuerdos, luchas o alguna tristeza difícil de explicar. Sin embargo, hay tres realidades espirituales que pueden sostenernos cuando todo parece cambiar. La fe, la esperanza y el amor.

La fe nos permite caminar cuando todavía no podemos ver con claridad el camino. Tener fe no significa que nunca lloraremos, que jamás sentiremos temor o que tendremos respuesta para cada pregunta. Fe significa que, aun cuando no comprendemos lo que ocurre, seguimos confiando en el carácter de Dios. Podemos no conocer lo que traerá el mañana, pero conocemos al Dios que ya está allí.

Hay momentos en los cuales nuestras fuerzas parecen pequeñas. Precisamente entonces la fe cobra un significado especial. Cuando no puedo entender, puedo confiar. Cuando no puedo controlar las circunstancias, puedo descansar. Cuando no sé cómo terminará una situación, puedo recordar que el Señor continúa sentado en su trono.

Junto a la fe encontramos la esperanza.

La esperanza cristiana no es un simple deseo de que algún día todo mejore. Nuestra esperanza tiene un nombre y ese nombre es Jesucristo. Por eso podemos atravesar noches difíciles sin creer que la oscuridad será eterna. Para el hijo de Dios siempre existe una mañana preparada por el Señor.

La esperanza nos recuerda que el dolor no tendrá la última palabra. La tristeza no tendrá la última palabra. La enfermedad no tendrá la última palabra. Ni siquiera la muerte tendrá la última palabra. Cristo tiene la última palabra, porque Él declaró “Yo soy la resurrección y la vida”.

Por eso podemos llorar y continuar creyendo. Podemos sentir profundamente una ausencia y todavía levantar nuestros ojos al cielo. Podemos atravesar el valle y seguir afirmando que el Buen Pastor camina con nosotros. La esperanza no niega nuestro dolor. Nos recuerda que nuestra historia no termina aquí.

Y junto a la fe y la esperanza aparece el amor.

Pablo afirma que el mayor de estos tres es el amor, porque pertenece a la esencia misma de Dios. La Escritura declara que Dios es amor. Su amor no depende de nuestras circunstancias ni cambia con nuestras emociones.

El amor de Dios permanece cuando el día es hermoso y también cuando atravesamos una noche difícil. Nos sostiene cuando sonreímos y nos abraza cuando lloramos. No disminuye porque nuestra alma esté cansada. No desaparece cuando tenemos preguntas. Su amor es eterno.

Cuando hemos amado profundamente también podemos sentir profundamente la ausencia. Sin embargo, el amor verdadero no pierde su significado cuando llega una separación. Al contrario, nos recuerda cuánto fuimos bendecidos. Aquello que fue sembrado con amor permanece dando fruto en nuestra vida.

Y ese amor nos impulsa a mirar a quienes están alrededor. Siempre habrá alguien necesitando una palabra de ánimo, una oración, una llamada, un abrazo o sencillamente nuestra presencia. Muchas veces Dios utiliza a quienes han conocido el dolor para convertirse en instrumentos de consuelo para otros.

Amada iglesia, vivamos este nuevo día sostenidos por estas tres verdades.

Que nuestra fe diga “Dios sigue siendo fiel”.
Que nuestra esperanza declare “Dios todavía está obrando”.
Que nuestro amor responda “Mientras tenga vida seguiré amando, sirviendo y bendiciendo”.

No conocemos todo lo que traerá el mañana, pero conocemos a Aquel que sostiene nuestro mañana. Cuando la fe se sienta cansada, que la esperanza la levante. Cuando la esperanza parezca pequeña, recordemos cuánto nos ama Dios. Y cuando el corazón atraviese un valle, volvamos nuestros ojos hacia Cristo.

Tal vez hoy caminemos lentamente, pero seguimos caminando. Tal vez algunas lágrimas acompañen nuestros pasos, pero seguimos creyendo. Tal vez existan preguntas sin respuesta, pero seguimos confiando.

Por eso recibe esta mañana como un regalo. Levanta tu corazón y dile al Señor “Dame fe para confiar, esperanza para perseverar y amor para vivir”.

Sigue adelante. Todavía hay propósito. Todavía hay gracia. Todavía hay promesas. Todavía hay esperanza. Y sobre todas las cosas, permanece el amor de Dios, un amor eterno que jamás abandona a sus hijos.

Fe para seguir creyendo. Esperanza para seguir esperando. Amor para seguir viviendo.

Bendecido amanecer, amada iglesia. Caminemos hoy con fe, vivamos con esperanza y amemos con todo nuestro corazón. Amén.

Que tengan un bendecido y lindo día.

09/13/2026

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09/10/2026

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09/10/2026

Fortaleza mía

Salmo 18:2
Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré.

Queridos hermanos en Cristo,

Hay mañanas en las que despertamos llenos de energía y esperanza, pero también existen días en los que el alma parece levantarse cansada antes de que el cuerpo haya comenzado su jornada. Hay cargas que no se ven, preocupaciones que nadie conoce, preguntas sin respuesta y luchas que hemos aprendido a llevar en silencio. Precisamente entonces la Palabra de Dios nos recuerda una verdad capaz de cambiar nuestra manera de enfrentar el día. Nuestra fortaleza no depende únicamente de lo que sentimos, de lo que poseemos ni de lo que podemos controlar. Nuestra verdadera fortaleza está en Dios.

David declaró “Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré.” Estas palabras no surgieron desde una vida sin conflictos. David conocía la persecución, el peligro, la traición, la incertidumbre y el temor. Sin embargo, aprendió a mirar más allá de sus circunstancias y afirmar con seguridad que Jehová era su roca, su castillo, su libertador y su fortaleza.

La expresión hebrea que comunica la idea de fortaleza presenta la imagen de un refugio firme, una roca elevada y segura. Dios no solamente nos da fuerzas para continuar. Él mismo se convierte en el lugar donde nuestra alma puede descansar. Cuando nuestras fuerzas disminuyen, las suyas permanecen intactas. Cuando nuestra mente se llena de incertidumbre, su fidelidad continúa firme. Cuando no sabemos cómo seguir adelante, Él sigue siendo una roca que no se mueve.

Tal vez esta mañana tengas que enfrentar una situación difícil. Quizás te espera una conversación complicada, una decisión importante, una noticia que todavía no ha llegado o simplemente el peso de continuar caminando cuando emocionalmente te sientes agotado. No olvides esto. Dios no te está pidiendo que produzcas fuerzas que ya no tienes. Él te invita a encontrar tu fortaleza en su presencia.

Isaías 40:29 declara “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.” Qué maravillosa promesa. Dios no desprecia al cansado. No rechaza al que reconoce su debilidad. Al contrario, se acerca para sostenerlo. Nuestra debilidad no limita el poder de Dios. Muchas veces se convierte en el escenario donde su gracia se hace más evidente.

Por eso, cuando sientas que no puedes más, no concluyas que todo ha terminado. Puede ser precisamente el momento en que Dios desea enseñarte que su fuerza comienza donde termina la tuya. Cuando tus recursos humanos parecen insuficientes, su provisión sigue siendo abundante. Cuando tus posibilidades se reducen, su poder continúa siendo ilimitado.

La fe no significa negar el cansancio. La fe significa saber dónde acudir cuando estamos cansados. No significa fingir que nunca sentimos temor. Significa recordar que nuestro Dios es mayor que aquello que nos atemoriza. No significa que las pruebas desaparezcan inmediatamente. Significa que ya no las enfrentamos solos.

Hoy, recuerda que Dios ya esta allí. Antes de que comience tu jornada, su misericordia habrá llegado primero. Antes de que aparezca el problema, su gracia ya estará disponible. Antes de que escuches una mala noticia, su presencia seguirá rodeándote. Antes de que tengas que tomar una decisión, su sabiduría estará a tu alcance.

No permitas que una circunstancia temporal te haga olvidar una verdad eterna. Jehová es tu fortaleza. Puede que el camino sea difícil, pero no caminas abandonado. Puede que tus manos estén cansadas, pero las manos de Dios continúan sosteniéndote. Puede que tus ojos todavía no vean la salida, pero el Señor ya conoce el camino.

Así que levanta tu corazón. No dejes que el temor tenga la última palabra. No permitas que el cansancio defina tu futuro. No dejes que una temporada difícil te convenza de que Dios se ha olvidado de ti. Mira hacia arriba y recuerda quién sostiene tu vida.

Haz de esta declaración tu oración durante todo el día. Señor, tú eres mi fortaleza. Cuando me sienta débil, sosténme. Cuando no sepa qué hacer, guíame. Cuando mi corazón se inquiete, dame tu paz. Cuando las fuerzas se reduzcan, recuérdame que tu poder nunca disminuye.

Esta mañana será una nueva oportunidad para comprobar que la presencia de Dios sigue siendo suficiente. Camina con confianza. Avanza con esperanza. Respira profundamente y recuerda que no dependes solamente de tus propias fuerzas.

Jehová es tu roca. Jehová es tu refugio. Jehová es tu libertador. Jehová es tu fortaleza.

Y si Dios es tu fortaleza, todavía puedes seguir adelante.
Amén.

Que tengan un bendecido y lindo día.

09/09/2026

Hoy Dios abre camino

Salmo 138:8
Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.

Queridos hermanos en Cristo,

Qué bendición es abrir los ojos en esta nueva mañana y saber que nuestra historia todavía está en las manos de Dios. Tal vez ayer hubo momentos difíciles, preguntas sin respuesta, cansancio o lágrimas. Sin embargo, hoy el Señor nos concede otra oportunidad para levantarnos con fe y recordar que Él no ha abandonado lo que comenzó en nosotros.

El salmista declara con seguridad que “Jehová cumplirá su propósito en mí”. Esa afirmación no nace de una vida libre de problemas, sino de una confianza profunda en el carácter de Dios. David había conocido oposición y temporadas inciertas, pero había aprendido algo que nosotros también necesitamos guardar en el corazón. Cuando Dios comienza una obra, no la deja incompleta.

La palabra hebrea traducida como “cumplirá” comunica la idea de llevar algo hasta su realización, completarlo, terminar lo que se ha propuesto. Esto significa que tu vida no camina sin dirección. Aunque hoy no entiendas algunas circunstancias, Dios sigue trabajando detrás de aquello que tus ojos todavía no pueden ver. Él usa experiencias, procesos, puertas abiertas, puertas cerradas, tiempos de espera y aun momentos de debilidad para llevarte hacia su propósito.

Quizás esta mañana alguien siente que ha avanzado muy poco. Tal vez miras tu situación y piensas que deberías estar más adelante. Pero el Señor no mide tu vida con la ansiedad del reloj humano. Él trabaja con sabiduría perfecta. Hay procesos que parecen lentos porque Dios está formando raíces profundas antes de permitir frutos visibles. No confundas silencio con ausencia. No interpretes la espera como abandono. Dios está presente incluso cuando su mano se mueve de una manera que todavía no comprendes.

Hay días en los que quisiéramos ver todo resuelto inmediatamente. Queremos respuestas rápidas y caminos claros. Pero la fe aprende a descansar no solamente en lo que Dios hace, sino en quien Dios es. Él sigue siendo fiel cuando no vemos resultados. Sigue siendo bueno cuando la respuesta tarda. Sigue siendo poderoso cuando nuestras fuerzas disminuyen. Sigue siendo nuestro Padre cuando atravesamos caminos desconocidos.

Por eso hoy no permitas que una dificultad momentánea te haga olvidar las promesas eternas de Dios. Lo que estás enfrentando no tiene autoridad para cancelar el propósito divino sobre tu vida. Una temporada difícil no significa que tu historia terminó. Un tropiezo no borra la gracia de Dios. Una puerta cerrada no significa que todas las puertas están cerradas. A veces el Señor cierra una dirección porque está preparando otra mejor. A veces nos detiene para protegernos. Otras veces nos hace esperar porque aún está preparando aquello que más adelante podremos recibir.

El salmista también declara que la misericordia de Jehová es para siempre. Esa verdad sostiene nuestra esperanza. No dependemos de nuestra perfección, sino de su fidelidad. No caminamos apoyados solamente en nuestras fuerzas, sino sostenidos por una misericordia que no se agota. Cada mañana trae razones para confiar, porque el Dios que te sostuvo ayer también estará contigo hoy.

Quizás llegaste a este día con una carga. Entrégasela al Señor. No tienes que cargar en tus hombros el peso de controlar todo lo que sucederá. Hay una paz especial cuando reconocemos que Dios ya está presente en el lugar al que todavía no hemos llegado. Él conoce lo que viene, conoce lo que necesitas y sabe cómo conducirte.

Levántate hoy con esperanza. Mira esta mañana como una página nueva escrita bajo la gracia de Dios. Ora, camina, trabaja, sirve, ama y persevera sabiendo que el Señor está contigo. No permitas que el miedo escriba el final de una historia que Dios todavía está desarrollando. No dejes que el cansancio te convenza de abandonar aquello por lo cual has orado tanto.

Dios sigue abriendo camino. Tal vez no sea el camino que imaginabas, pero será uno donde su presencia irá contigo. Cuando no puedas ver lejos, da el próximo paso en fe. Cuando no entiendas, confía. Cuando sientas debilidad, recuerda que su fuerza se perfecciona en nuestra fragilidad.

Hoy puede ser un día extraordinario, no porque todo vaya a suceder exactamente como deseas, sino porque caminarás acompañado por un Dios que nunca pierde el control. Él todavía escribe tu historia, todavía moldea tu carácter, todavía fortalece tu fe y todavía puede sorprenderte con su bondad.

Así que comienza esta mañana diciendo con confianza, Señor, mi vida está en tus manos. Cumple tu propósito en mí. Guíame, fortaléceme y ayúdame a caminar con fe.

Iglesia amada, no nos rindamos. Lo que Dios comenzó, Él sabe cómo terminarlo. Hay propósito, hay gracia, hay esperanza y hay un Dios fiel caminando delante de nosotros. Hoy sigue adelante. Dios todavía está obrando. Amén.

Que tengan un bendecido y lindo día.

09/08/2026

Salmo 34:8
Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él.”ñ

Queridos hermanos en Cristo,

Amanece un nuevo día, y con él llega una verdad capaz de llenar nuestro corazón de gratitud y esperanza. Dios es bueno. No solo hace cosas buenas, sino que la bondad forma parte de su naturaleza. Él no cambia según nuestras circunstancias, ni deja de ser bueno cuando el camino se vuelve difícil. Su bondad permanece firme aun cuando nosotros no comprendemos lo que está ocurriendo.

David nos invita a “gustar y ver” que Jehová es bueno. La palabra hebrea para “bueno” es tov, expresión que comunica aquello que es agradable, beneficioso, hermoso y lleno de bienestar. La bondad de Dios no es solamente una doctrina que aceptamos. Es una realidad que podemos experimentar y reconocer a lo largo de nuestra vida.

Hay momentos en los que resulta fácil hablar de su bondad. Cuando una oración recibe respuesta, una puerta se abre o llega la provisión, nuestro corazón declara con alegría que Dios ha sido bueno. Sin embargo, la fe madura aprende algo más profundo. Dios sigue siendo bueno cuando la respuesta tarda, cuando una puerta se cierra, cuando caminamos por un valle y cuando todavía no entendemos el propósito de lo que vivimos.

La bondad de Dios no depende de que todo salga como queremos. Depende de quién Él es. Por eso podemos descansar en medio de la incertidumbre. Tal vez hoy no conozcas todas las razones, pero puedes confiar en el carácter de Aquel que sostiene tu vida. Quizás no veas el final del camino, pero puedes avanzar tomado de la mano de un Dios que jamás abandona a sus hijos.

La bondad del Señor también aparece en las misericordias sencillas de cada día. Está en el regalo de despertar, en la fuerza para levantarnos, en la familia, en el alimento y en la paz que llega cuando ponemos nuestras cargas delante de Él. A veces esperamos una gran señal y olvidamos que estamos rodeados de evidencias de su amor.

No permitas que una temporada difícil te haga interpretar equivocadamente el corazón de Dios. El dolor puede nublar nuestra visión, pero no puede cambiar su carácter. La tristeza puede visitarnos, pero no puede borrar su fidelidad. Una prueba puede sacudir nuestras emociones, pero nunca podrá mover el trono del Señor. Él continúa siendo bueno, misericordioso y cercano.

Quizás esta mañana necesitas recordar esto. Dios no te ha abandonado ni perdió el control de tu historia. No se olvidó de tu oración ni dejó de mirar tus lágrimas. Su bondad sigue caminando contigo. Aun donde no entiendes, Él continúa sosteniendo tu alma y obrando de maneras que un día comprenderás.

La Escritura no promete una vida sin dificultades, pero sí revela un Dios cuya presencia transforma la manera en que las atravesamos. Por eso podemos levantarnos con esperanza. No porque sepamos lo que ocurrirá, sino porque conocemos a Aquel que estará con nosotros. Su gracia nos sostendrá y su bondad irá delante.

Tal vez algunas situaciones intentaron convencerte de que ya no hay motivos para esperar algo bueno. No aceptes esa mentira. Mientras Dios siga siendo Dios, siempre habrá razón para esperar. Su poder no se ha agotado. Su amor no ha disminuido. Sus promesas no han perdido valor. El mismo Dios que te sostuvo ayer tiene gracia para sostenerte hoy y poder para abrir el camino de mañana.

Recuerda las veces que Dios te ayudó cuando pensabas que no podrías continuar. Recuerda aquellas oraciones respondidas, aquellas puertas inesperadas y aquella fortaleza que apareció cuando ya no tenías fuerzas. Esas memorias son testimonios de su bondad. Si Él fue fiel entonces, seguirá siendo fiel ahora.

Que este nuevo día no sea gobernado por el temor, sino por la confianza. Camina con la seguridad de que la bondad de Dios es mayor que cualquier adversidad. No sabes qué noticias llegarán ni qué desafíos enfrentarás, pero sí sabes algo que cambia todo. Dios es bueno y estará contigo.

Hoy abre tus ojos espirituales y reconoce sus huellas. Da gracias por lo que ya tienes. Confía por lo que todavía esperas. Descansa en aquello que no puedes controlar. Y cuando la ansiedad intente hablar más fuerte que la fe, repite en tu corazón que Jehová es bueno.

Amada iglesia, comencemos esta mañana con esperanza renovada. No midamos la bondad de Dios por un día difícil ni por una oración que todavía no ha recibido respuesta. Miremos nuestra historia y veremos que su mano nunca nos ha soltado. Hemos llegado hasta aquí porque su gracia nos sostuvo, su misericordia nos cubrió y su bondad nos acompañó.

Que hoy podamos decir con fe, aun antes de ver la respuesta, Dios ha sido bueno, Dios es bueno y Dios seguirá siendo bueno. Caminemos confiados, adoremos con gratitud y enfrentemos este día con la certeza de que bajo su cuidado nunca estamos solos.

Que tengas una mañana de paz y esperanza. La bondad de Dios te rodee y recuerde que descansas en sus manos.
Amén.

Que tengan un bendecido y lindo día.

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