09/07/2026
The sermon isn’t where worship pauses.
Hearing God’s Word is worship.
We can sing passionately for 25 minutes and then suddenly go into low-battery mode when the sermon starts. 😅
But 2 Timothy 3 reminds us that Scripture is God-breathed. It teaches us, corrects us, rebukes us, and trains us.
So maybe the question after a sermon shouldn’t only be: “Was that a good sermon?”
Maybe it should be: “What did God say to me through His Word?”
During the songs, we speak to God.
During the sermon, we listen to God.
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El sermón no es el momento en que la adoración se detiene.
Escuchar la Palabra de Dios también es adoración.
Podemos cantar con pasión por 25 minutos y, cuando comienza el sermón, de repente entramos en modo de batería baja. 😅
Pero 2 Timoteo 3 nos recuerda que la Escritura es inspirada por Dios. Nos enseña, nos reprende, nos corrige y nos instruye.
Así que quizás la pregunta después del sermón no debería ser solamente: “¿Estuvo bueno el sermón?”
Quizás debería ser: “¿Qué me dijo Dios por medio de Su Palabra?”
Durante las canciones, hablamos con Dios.
Durante el sermón, escuchamos a Dios.