08/18/2026
Reflexion para hoy
Antes de hablar de alguien, preguntémonos:
¿lo que voy a decir edifica, sana y y agrada a Dios?
“La murmuración destruye más de lo que pensamos”
La murmuración no es simplemente hablar de alguien cuando no está presente.
La murmuración puede dañar el testimonio de una persona, destruir relaciones y contaminar el ambiente donde Dios nos ha puesto.
A veces pensamos
'' Yo solamente estoy diciendo lo que pasó”, pero debemos preguntarnos: ¿lo que estoy diciendo está edificando o está destruyendo?
Cuando hablamos constantemente de los errores de otros, podemos hacer que las personas cambien la manera en que ven a esa persona.
Y lo más triste es que muchas veces hablamos sin conocer toda la historia, sin saber por lo que esa persona está pasando y sin haber tenido el valor de hablar directamente con ella.
La Biblia nos dice en
Efesios 4:29 que ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca, sino solamente la que sea buena para edificación.
Un verdadero cristiano no necesita destruir el testimonio de otro para sentirse mejor consigo mismo.
Si tienes un problema con alguien, ve y habla con esa persona.
Si alguien está pasando por una dificultad, ora por ella. Si alguien cometió un error, ayúdalo a levantarse.
Porque recuerda: hoy puedes estar hablando de alguien, pero mañana puedes ser tú de quien estén hablando.
La murmuración también crea un ambiente pesado. Puede dividir una iglesia, separar familias, debilitar equipos de trabajo y apagar la unidad entre los hermanos.
Como iglesia debemos aprender a cerrar nuestra boca cuando nuestras palabras no van a edificar y abrirla cuando sea necesario defender, restaurar y bendecir.
No seas parte del problema; SEA PARTR DE LA SOLUCION
Antes de hablar, pregúntate:
¿Es verdad?
¿Es necesario?
¿Es para edificación?
¿Lo diría si esa persona estuviera presente?
Si la respuesta es no, mejor guarda silencio y ora.
Porque un ambiente sano comienza con personas que saben controlar sus palabras. Y un testimonio sano se construye cuando aprendemos a hablar de las personas con amor, con gracia y con temor de Dios.
Antes de hablar y criticar aprenda a callar o ir donde la persona.