06/02/2026
¿Dónde está tu corazón?
una persona puede perder muchas cosas en la vida, pero la pérdida más peligrosa ocurre cuando comienza a alejarse de Dios.
Eso fue exactamente lo que ocurrió con el hijo pródigo.
Lucas 15:11-13
11.- También dijo: Un hombre tenía dos hijos;
12.- y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.
13.- No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.”
Muchas personas creen que el hijo pródigo se perdió el día que salió de la casa de su padre…. Pero la realidad es que no fue así
El comenzó a perderse mucho antes.
Nadie se aleja de Dios de un día para otro.
Antes de que los pies se alejen……. primero se aleja el corazón.
El día que el hijo pidió la herencia no fue el comienzo de su problema…Ese día solamente reveló algo que ya estaba ocurriendo dentro de él
El avía comenzado a creer que la vida sería mucho mejor lejos de su padre….
Había comenzado a pensar que encontraría más satisfacción siguiendo sus propios deseos….. que permaneciendo cerca de quien lo amaba.
El alejamiento espiritual rara vez ocurre de repente…. el alejamiento Comienza cuando otras cosas empiezan a ocupar el lugar que le pertenece a Dios.
Comienza cuando dejamos de buscarlo con la misma pasión,que antes…
cuando dejamos de depender de Él como lo hacíamos antes…. y poco a poco nuestra relación con Dios deja de ser una prioridad.
Mateo 6:21 dice:
Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”
Jesús enseñó que el corazón siempre termina siguiendo aquello que más valoramos.
Por eso esta mañana quiero que nos hagamos una pregunta muy sencilla, pero muy importante:
¿Dónde está nuestro corazón?
El hijo pródigo no se fue porque odiara a su padre; se fue porque dejó de depender de él.
Creyó que con sus propios recursos le bastaría para estar bien….Y eso mismo nos pasa a nosotros.
Dejamos de buscar a Dios para tomar decisiones, dejamos de depender de Él en el día a día y empezamos a confiar en nuestra propia inteligencia, en nuestro trabajo o en nuestra estabilidad económica.
El corazón se nos aleja en el momento exacto en que dejamos de sentir la necesidad de Su presencia para poder sostenernos.