07/17/2026
Un mensaje del pastor.
El pasado miércoles continuamos viendo la introducción a nuestro estudio en la carta a los Hebreos. Les compartí a la congregación como es que a través de los años muchos han evitado esta epístola debido a que en ocasiones les parece intimidante.
Otros la han evitado por considerarla demasiado difícil para el estudiante promedio de la Biblia y les llega a causar inquietud debido a las exhortaciones que en ella se encuentran. Como resultado, las personas se han privado de una ayuda espiritual práctica.
Sin embargo, el mensaje general del libro es claro y no existe razón para que tú y yo no podamos comprenderlo y beneficiarnos de ella.
La Epístola a los Hebreos es un libro de evaluación que demuestra que Jesucristo es superior a todo lo que la ley de Moisés puede ofrecer.
Es también un libro de exhortación que insta a sus lectores a escuchar y obedecer la Palabra de Dios, para que no retrocedan espiritualmente ni experimenten la mano disciplinadora de Dios.
Es fascinante observar cómo hoy en día un buen número de pastores (incluyéndome yo mismo a esta lista) nos vemos en la necesidad de recordarle a la iglesia la importancia de no hacer de la Copa del Mundo® un ídolo.
Es triste observar cómo cristianos, supuestamente maduros en la fe ya han preparado planes para faltar a la iglesia este domingo debido al último partido y clausura de la copa.
Si usted, amado hermano es uno de ellos le animo a que considere las siguientes palabras que encontramos en esta fascinante epístola "Dios... nos ha hablado por medio de su Hijo" (Hebreos 1:1-2). Y al concluir el libro, el autor afirma: “Mirad que no desechéis al que habla”. (Hebreos 12:25)
Preste atención a la siguiente exhortación que encontramos en Su palabra. Cada una de ellas nos anima a prestar atención a la Palabra de Dios (“Dios... ha hablado”), señalando las tristes consecuencias espirituales que se derivan de tomar a la liguera su Palabra.
• Alejarse de la Palabra: Vv. 2:1-4 A esto le he llamado, negligencia.
• Dudar de la Palabra: Vv. 3:7-4:13 A eso llamaremos, endurecimiento del corazón.
• Indiferencia hacia la Palabra: Vv. 5:11-6:20 A esta le llamaremos, pereza espiritual.
• Menospreciar la Palabra: Vv. 10:26-39 A esta simplemente le llamaré, obstinación.
• Desafiar la Palabra: Vv. 12:14-29 A esto por último le llamaré, negarse a escuchar.
Si no escuchamos la Palabra de Dios y realmente no le prestamos atención, comenzaremos a alejarnos.
La negligencia siempre conduce al alejamiento, tanto en los asuntos materiales y físicos como en los espirituales.
Al alejarnos de la Palabra, empezamos a dudar de ella, pues la fe viene por el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17).
Nuestros corazones comienzan a endurecerse, lo que conduce a una pereza espiritual que genera una obstinada indiferencia hacia la Palabra y nos volvemos “tardos para oír”: ¡oyentes perezosos!
Esto deriva en una actitud de menosprecio hacia la Palabra, hasta el punto de desobedecer a Dios deliberadamente; esto evoluciona gradualmente hacia una actitud desafiante: casi “retamos” a Dios a hacer algo.
Si la obstinación continua finalmente le llevará a la disciplina como se menciona en el capital 12 de Hebreos.
Les exhorto mis hermanos a no ser oidores olvidadizos, sino hacedores de la Palabra. Recordemos que Jesús mismo fue el que dijo, ¡El que tiene oídos para oír, oiga!”
La final, la copa se llevará acabo este domingo con o sin usted y solo un equipo será el ganador. Usted decida ser del equipo ganador, pero tan sólo lo logrará al permanecer obediente y ferviente en su fe.
"Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca". (Hebreos 10:23-25).
En el amor de Cristo.
Pastor Ezequiel Ruiz
Iglesia Bautista Libertad, Las Vegas, NV