06/15/2026
El Apóstol Pablo nos enseña que la Ley de Dios se hizo evidente para que la humanidad se diera cuenta de la magnitud y gravedad de sus errores. La Gracia del Señor vino a través de la Cruz para quitar nuestras fallas, limpiar nuestros errores y perdonar nuestros pecados. Aunque hayamos fallado su Gracia y su Propósito nos restaura y nos introduce en el camino de la Salvación.
Hemos sido justificados, y ahora tenemos paz con Dios, estábamos esclavizados por el pecado, sin embargo, en Su gracia, Dios no nos dejó en esta posición desesperada e indefensa. Cuando aún estábamos indefensos, Cristo murió por nosotros, mediante la sangre derramada de Jesús en la cruz, porque cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Por la gracia de Dios expresada a través de la sangre de Jesús derramada como sustituto por nosotros, ya no estamos esclavizados al pecado, ahora somos libres para vivir en Cristo.
Libres para Adorar, para testificar, para cumplir su Propósito en nuestra vida, porque Dios no escoge a personas perfectas sino que, perfecciona a los que escoge y, en éste tiempo hemos sido escogidos, perfeccionados y capacitados para avanzar en el Reino y cumplir la voluntad de Señor con gozo y Victoria.