05/10/2026
Si hoy tu madre camina a tu lado,
abraza su risa, su voz, su cuidado;
y eleva al cielo un canto sincero:
“Gracias, Dios bueno, por este tesoro”.
Si aún puedes oír su consejo,
si aún te sostiene en días complejos,
no dejes pasar ni un solo instante
sin bendecir al Padre constante.
Mas si su abrazo ya no te alcanza,
y su ausencia dejó la añoranza,
agradece igual, con fe encendida,
por el regalo de haberla tenido en vida.
Porque el amor de madre no muere,
trasciende el tiempo, vive y se adhiere;
y en cada recuerdo, suave y profundo,
Dios nos susurra que no es el fin del mundo.
Hoy, sea en gozo o en memoria,
dale a Dios toda la gloria;
por las madres que dio en su bondad,
reflejo vivo de su inmensidad.
Y mañana, ven con corazón dispuesto,
a su casa santa, con gozo manifiesto;
a exaltar su nombre, a darle honor,
pues digno es siempre nuestro Señor.
Que entre cantos, gratitud y alabanza,
renazca en tu alma viva esperanza;
y juntos, como familia en unidad,
celebremos su amor y fidelidad.