04/28/2025
Alerta⚠️
Cuando llego a mi hogar luego de un día de trabajo y servicio, veo esta rama bastante grande y pesada. Mientras miraba el árbol, veía cuán frondoso estaba y no tenía una rama seca, lo cual me sorprendió ya que en la temporada de invierno quedó sin una hoja.
Dios habló bien fuerte a mi vida en esta temporada donde sentía en mi espíritu tranquilidad, aun cuando tus raíces están profundas te he dejado caer en una vulnerabilidad, pero velaré por lo que haré.
Pero en vez de pregunta, recuerdo que dije: "Padre, nada sucede si tú no lo permites". Estas ramas estaban frondosas, grandes y cayeron con estos fuertes vientos; el árbol está más frondoso y enorme, y esta rama partida estaba alta. Pero al reflexionar, puedo ver la fragilidad de la vida y la necesidad de confiar en Dios, incluso en medio de la adversidad. Esas ramas frondosas, yaciendo en el suelo, simbolizan los momentos difíciles, los contratiempos y las desilusiones que pueden afectar nuestra vida, incluso sin que hayamos cometido errores.
La levanté y la llevé al final del patio donde la tuve que arrastrar la rama, porque pesaba. Puedo decirles que sentí a Dios, como un buen padre, que puede usar estos momentos para fortalecer nuestra fe y nuestra confianza en Él. Venía la palabra nuevamente: VELAR, porque verás más allá de la vida, la muerte y una resurrección de transformación.
Yo soy el sustento en tu fragilidad.
Juan 15:1-11