09/06/2026
“Salmo 139: 13 Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. 14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien.”
La palabra hebrea usada ahí no significa fabricar, significa tejer, bordar, entrelazar con arte.
Imagina la escena: en el cielo hay un telar monumental hecho de oro puro.
Delante del telar, el Padre, con sus manos gigantes moviéndose con precisión divina y en sus manos miles de hilos brillantes de colores distintos.
Cada hilo tiene un significado:
Un hilo dorado es tu risa.
Un hilo rojo es la sangre que te sostiene.
Un hilo plateado es tu inteligencia.
Un hilo azul es tu sensibilidad.
Un hilo verde es tu capacidad de amar.
Y hay hilos oscuros también, hilos grises.
Esos son las heridas que ibas a soportar, los dolores que ibas a atravesar.
Y el Padre los teje también, no por crueldad, sino porque sin esos hilos oscuros la obra no tendría profundidad.
Y aquí está lo que casi nadie ha dicho: antes de que tu madre supiera que existías, el Padre ya llevaba meses tejiéndote.
Antes de que un ecógrafo detectara tu latido, el Padre ya había decidido el color exacto de tus ojos.
Antes de que alguien te diera un nombre en la Tierra, el Padre ya te había nombrado en el cielo.
Y cuando terminó de tejer, el Padre no sopló un producto en cadena, sopló una obra maestra irrepetible.
Salmo 139 versículo 14 lo cierra: "Formidables, maravillosas son tus obras."
Somos su obra, no un error, no una copia, no un accidente.
Tal vez hoy te sientes desgastado, tal vez la vida te ha convencido de que no vales nada.
Meditemos en esto, la persona que te tejió no comete errores, y esa persona sigue trabajando en nosotros hoy.
Con eso en mente los espero a la escuela dominical a las 12:30 pm
Y al servicio de predicación a la 1:30pm
Tengan un bendecido día del Señor
Atte:Pastor Jorge Moran