02/11/2026
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GUERRERAS EN ORACIÓN🇺🇸🙏♥️
Mateo 6:33 “Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.”
Este enigmático versículo forma parte del Sermón del Monte, mensaje que nuestro señor Jesucristo dirigió a sus discípulos y a una audiencia mayormente judía. Su propósito principal fue conducirlos hacia la fe salvadora en Él mismo, enseñando una verdad profundamente didáctica, exhortativa y redentora.
Cristo contrasta la ansiedad y el afán del hombre por las cosas materiales con la fe genuina y la confianza total en el Padre celestial. La preocupación excesiva por lo temporal revela la incredulidad que muchas veces mora incluso en el corazón de la iglesia actual y en su tiempo, en el pueblo de Dios.
Buscar el Reino de Dios implica una búsqueda constante y activa de una vida alineada con Su voluntad. “Su justicia” no se refiere a una justicia humana o moral impuesta, sino a la justicia imputada por Cristo al creyente, la cual se recibe por gracia mediante la fe salvadora, tal como enseña Mateo 5:6“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.” Esta justicia no se gana, sino que se recibe por la obra perfecta de Cristo en la cruz.
Cuando el hombre vive bajo el señorío de Jesucristo, su vida se transforma y actúa con integridad, humildad y compasión, y su mente y corazón se orientan hacia lo eterno.
El creyente comienza a definir la verdad y la santidad conforme a la Palabra, tomando mejores decisiones y volcándose al servicio de Dios como lo es estudiando las Escrituras, orando, y rogando a Dios para poder obedecer, guardándonos de toda tentación de poder hacer el mal, e imitar el carácter de Cristo es el llamado supremo del discípulo.
Cristo no promete una riqueza material como prioridad, sino una provisión divina que incluye “paz, contentamiento y plenitud espiritual”.
Él también suple toda necesidad material para la subsistencia del hombre, proveyendo toda necesidad de acuerdo a Su voluntad y sabiduría perfecta, pero principalmente nos manda a buscar los asuntos eternos, asegurándonos que Él cuidará de nuestras necesidades temporales que implican vivir temporalmente en este mundo.
El señorío de Cristo implica someter toda nuestra vida a Su majestad e imperio, priorizando las cosas santas que están plasmadas claramente en la Biblia. Descansamos, por tanto, en el mérito perfecto de nuestro Señor Jesucristo, sabiendo que Su obra redentora es suficiente.
Las “cosas añadidas” son bendiciones subordinadas a la prioridad del Reino de Dios, y la mayor riqueza del creyente es vivir bajo el gobierno de Cristo, nuestro rey y Salvador en obediencia. Rogamos a Dios nos ayude con su favor para hacer y ser sabios, entendiendo su palabra y fuertes, acudiendo a ella, mientras en obediencia la guardamos en el corazón para ponerla por obra.
La paz del señor Jesucristo les acompañe.
Comparte y disfruta las bendiciones como hermanos en Cristo.