05/11/2026
Alguna vez le ha sentido lejos de Dios?
Todos nos sentimos así a veces, pero al orar a Él, podemos sentir Su presencia en nuestras vidas.
Si le gustaría sentir esa en su vida, deja un comentario abajo!
🦋🦋🦋
Aquí hay una experiencia increíble de una Hermana de la iglesia.
Una tarde una niña de nueve años que amaba mucho a Dios y que quería servirle en una manera especial cuando creciera se arrodilló con su hermanita de siete años a lado de su cama para hablar con su Padre Celestial. Nunca antes había intentado orar vocalmente ni sabía como hacerlo. De rodillas las dos niñas bajaron sus cabezas en acto de reverencia e intentaron orar. En la oración no pronunciaron ninguna palabra sino que hubo un silencio seguido por lágrimas copiosas que se deslizaron por sus mejillas.
¡Qué raro! ¿Porqué lloraban las niñas? Al intentar orar vocalmente sus corazones repentinamente fueron invadidos con un sentimiento especial e inexplicable. En vez de salir palabras de sus bocas fueron lágrimas las que salieron de sus ojos. Sus edades tiernas no les permitieron entender lo que acababa de pasar ni comprender lo que sentían en sus corazones.
Nueve años más tarde, ese mismo deseo de orar a Dios regresó con mayor intensidad a la niña que una vez había tenido nueve años. Escogiendo una noche para hacerlo esperó que los miembros de su familia estuvieran todos dormidos y la casa estuviera en una absoluta calma. Pasada la media noche se arrodilló en el piso de su recámara, y con reverencia bajó su cabeza y procedió abrir su boca lentamente y con timidez las palabras empezaron a salir para dirigir una pregunta a Dios que ella consideraba que era de mucha importancia. Su voz sonaba un poco temblorosa cuando en voz baja dijo, "Padre Celestial, tú sabes que desde muy pequeña te he buscado para servirte en una manera especial pero no sé exactamente donde encontrarte. En mis manos tengo un libro que ha llegado a mí por medio de unos misioneros que dicen que es tu palabra y predican la iglesia de tu hijo Jesucristo que él organizó durante su ministerio con apóstoles y profetas la cual ha sido traída nuevamente sobre la tierra en estos últimos días."
La joven continuó diciendo, "Padre que moras en los cielos, yo quiero saber si estos misioneros son mensajeros enviados por tí y si sus palabras son verdaderas."
Ella concluye la oración expresando, "Oh Dios por favor déjame saber si el libro de Mormon es realmente tu palabra como la biblia. Te he buscado por mucho tiempo y si realmente la iglesia de tu hijo Jesucristo ha sido restaurada como dicen los misioneros yo quiero saberlo. Yo realmente quiero saberlo y vengo a tí para recibir una respuesta. Amén."
De rodillas la joven permanece en silencio y las lágrimas empiezan a deslizarse suavemente por sus mejillas y un sentimiento apacible, especial, poderoso e inexplicable la cubre de pie a cabeza. En ese momento el recuerdo de la oración que no pudo articular cuando tenía nueve años regresa a su memoria pero el sentimiento que sentía en su pecho era el mismo solamente con una intensidad mayor. Ahora sabía, sentía y entendía el amor de un Padre que la amaba quien contestaba las oraciones sinceras de sus hijos. Dios había contestado su pregunta. Dios había contestado su primera oración. Su Santo Espíritu había testificado en lo más profundo de su corazón la gran verdad que ella había buscado por mucho tiempo. Con esta experiencia especial y espiritual la joven procedió a hacer lo que el mismo hijo de Dios hizo para entrar por la única puerta que el Padre Celestial había estipulado y autorizado para regresar a su presencia - entrar en las aguas del bautismo, un convenio individual y personal con Dios el Padre.
Han pasado más de 50 años en la vida de esa niña, esa joven y ahora en una edad avanzada lo que entonces fue verdadero para ella sigue siendo absolutamente verdadero. La afirmación que recibió del mismo Espíritu Santo del Señor aquella noche fue revelado no por carne ni sangre sino por el Padre que está en los cielos. Testifico que la iglesia primitiva de Jesucristo ha sido restaurada con apóstoles y profetas en estos últimos días siendo Jesucristo la cabeza de ella para cumplir las palabras y promesas que Dios ha hecho a sus hijos declaradas por sus santos antiguos profetas. En el nombre de Jesucristo, Amén.
E.M.