09/01/2026
Es bueno tomar en cuenta estos consejos para no cae en este pecado
𝗟𝗔 𝗦𝗢𝗕𝗘𝗥𝗕𝗜𝗔 𝗗𝗘𝗟 𝗔𝗚𝗘𝗡𝗧𝗘 𝗗𝗘 𝗣𝗔𝗦𝗧𝗢𝗥𝗔𝗟,
¡𝗡𝗢 𝗦𝗢𝗟𝗢 𝗗𝗘 𝗤𝗨𝗜𝗘́𝗡 𝗗𝗔 𝗖𝗔𝗧𝗘𝗖𝗜𝗦𝗠𝗢!
(En las últimas publicaciones hemos tocado temas tal vez un poco controversial, sin embargo más que tratar de ofender o sentir hacer mal a alguien, por el contrario, nuestro propósito es generar conciencia según del tema o situación de que se trate). Hemos localizado el tema del cual el nombre se encuentra arriba, información que ha sido publicados en otras Diócesis o Parroquias y se las compartimos). Este tema es interesante, aunque el texto es algo extenso, les pedimos leerlo desde el inicio y hasta el final. Que tengan un excelente día!!
Iniciemos:
En nuestras parroquias vemos con frecuencia a hombres y mujeres entregados en distintos servicios: catequesis, liturgia, grupos de oración, ayuda social, entre otros. Sin embargo, también es una realidad que algunos agentes de pastoral pueden caer en la trampa de la soberbia. Y esto, lejos de acercar a las personas a Dios, puede convertirse en un obstáculo.
¿𝐂𝐨́𝐦𝐨 𝐬𝐞 𝐦𝐚𝐧𝐢𝐟𝐢𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐥𝐚 𝐬𝐨𝐛𝐞𝐫𝐛𝐢𝐚 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐬𝐞𝐫𝐯𝐢𝐜𝐢𝐨 𝐩𝐚𝐬𝐭𝐨𝐫𝐚𝐥?
La soberbia se nota cuando el servicio deja de ser una entrega desinteresada y se convierte en una forma de buscar reconocimiento. Sucede cuando alguien se siente indispensable, cuando se cree con más autoridad que los demás o incluso más importante que el propio párroco. También se percibe en actitudes de dureza, falta de escucha, críticas constantes a otros, o en el deseo de protagonismo.
La soberbia puede disfrazarse de celo pastoral, pero en el fondo lo que aparece es el ego, no el Evangelio.
𝑳𝒂 𝒓𝒂𝒊́𝒛 𝒅𝒆𝒍 𝒑𝒓𝒐𝒃𝒍𝒆𝒎𝒂.
Desde la fe, sabemos que todo servicio es gracia y no mérito propio. Jesús nos enseñó: “El que quiera ser el primero, que sea el servidor de todos” (Mc 9,35).
Desde la moral, la soberbia es un vicio que oscurece el corazón e impide vivir la caridad. Desde la espiritualidad, la soberbia impide que el alma se vacíe para que Dios actúe; es un ruido interior que bloquea la acción del Espíritu Santo. Y desde la psicología, la soberbia muchas veces surge como un mecanismo de defensa: una manera de ocultar inseguridades, heridas no sanadas o la necesidad de ser valorado.
𝑳𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒅𝒆𝒃𝒆𝒓í𝒂𝒎𝒐𝒔 𝒃𝒖𝒔𝒄𝒂𝒓.
El verdadero agente de pastoral debe trabajar en tres aspectos fundamentales:
𝗟𝗮 𝗵𝘂𝗺𝗶𝗹𝗱𝗮𝗱: reconocer que el servicio no es un pedestal, sino una cruz que se carga con amor. La humildad es aceptar que somos instrumentos de Dios, no los protagonistas de la obra.
𝗟𝗮 𝗰𝗮𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱: poner siempre en el centro al prójimo, no a uno mismo. Servir es dar lo mejor, sin esperar aplausos.
𝗟𝗮 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗰𝗿𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗮 𝘆 𝗲𝗹 𝗰𝗿𝗲𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗹: revisar nuestras actitudes, reconocer errores y pedir perdón. La psicología nos enseña que nadie crece sin mirar de frente sus sombras.
𝐔𝐧 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐫𝐬𝐢𝐨́𝐧.
Todos podemos caer en la soberbia, porque todos tenemos ego. Lo importante es darse cuenta y no justificarla. La oración diaria, la confesión frecuente y la dirección espiritual son medios poderosos para purificar la intención del corazón.
El agente de pastoral no debe olvidar nunca que el único centro es Cristo. Quien sirve en la Iglesia tiene el privilegio de ser sus manos y sus pies, pero jamás debe colocarse en el lugar de la Cabeza, que solo le pertenece a Él.
La soberbia en el servicio pastoral no solo lastima a la comunidad, sino que también aleja al propio servidor de la paz interior. Trabajar la humildad, la escucha y el amor sincero es la clave para que nuestro servicio dé frutos.
Porque al final, cuando sirvamos con amor y sencillez, podremos escuchar aquellas palabras que todo cristiano desea: “Bien, siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor” (Mt 25,23).