Iglesia Asamblea de Dios Bethania

Iglesia Asamblea de Dios Bethania Bienvenidos! la Iglesia Asamblea de Dios Bethania. pastores Manuel y Arlyn Baez Somos una iglesia pentecostal con afiliacion a las Asambleas de Dios.

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04/05/2026

La resurrección de Jesucristo es un testimonio importante de la resurrección de los seres humanos, un principio básico de la fe cristiana. A diferencia de otras religiones, el cristianismo tiene un Fundador que trasciende la muerte y promete que Sus seguidores harán lo mismo. Todas las demás religiones fueron fundadas por hombres o profetas cuyo destino fue la tumba. Como cristianos, sabemos que Dios se hizo hombre, murió por nuestros pecados y resucitó al tercer día. La tumba no pudo retenerlo. Él vive y hoy está sentado a la diestra del Padre en el cielo. (Hebreos 10:12).
La inspirada Palabra de Dios garantiza la resurrección de los creyentes cuando Jesucristo venga por su Cuerpo (La Iglesia) en el Arrebatamiento. Tal esperanza y seguridad se manifiesta en un grandioso canto triunfal como lo describe Pablo en 1 Corintios 15:55, “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” Oseas 13:14.
JESUS NO ESTA MU**TO!
La importancia de la resurrección de Cristo impacta nuestro servicio al Señor ahora. Pablo concluye su discurso sobre la resurrección con estas palabras: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” (1 Corintios 15:58).
Dado que sabemos que seremos resucitados a una vida nueva, podemos enfrentar persecuciones y peligros por amor a Cristo, al igual que miles de mártires a lo largo de la historia, quienes cambiaron voluntariamente sus vidas terrenales por la vida eterna y la promesa de la resurrección.
La Resurrección es una victoria gloriosa para todo creyente. Jesucristo, quien fue crucificado, sepultado y resucitado al tercer día según las Escrituras (1 Corintios 15:3-4), ¡volverá! Los difuntos en Cristo resucitarán primero, luego nosotros, los que estemos vivos para Su venida, seremos transformados y recibiremos nuevos cuerpos glorificados (1 Tesalonicenses 4:13-18). ¿Por qué es relevante la resurrección de Jesucristo? Demuestra Su identidad. Confirma que Dios aceptó el sacrificio de Jesús en nuestro favor. Evidencia el poder divino de resucitarnos de entre los mu***os. Asegura que quienes creen en Cristo no permanecerán mu***os, sino que resucitarán a una vida eterna. ¡Esa es nuestra esperanza bendita!

04/05/2026

La resurrección de Jesucristo es un testimonio importante de la resurrección de los seres humanos, un principio básico de la fe cristiana. A diferencia de otras religiones, el cristianismo tiene un Fundador que trasciende la muerte y promete que Sus seguidores harán lo mismo. Todas las demás religiones fueron fundadas por hombres o profetas cuyo destino fue la tumba. Como cristianos, sabemos que Dios se hizo hombre, murió por nuestros pecados y resucitó al tercer día. La tumba no pudo retenerlo. Él vive y hoy está sentado a la diestra del Padre en el cielo. (Hebreos 10:12).

La inspirada Palabra de Dios garantiza la resurrección de los creyentes cuando Jesucristo venga por su Cuerpo (La Iglesia) en el Arrebatamiento. Tal esperanza y seguridad se manifiesta en un grandioso canto triunfal como lo describe Pablo en 1 Corintios 15:55, “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” Oseas 13:14.
JESUS NO ESTA MU**TO!
La importancia de la resurrección de Cristo impacta nuestro servicio al Señor ahora. Pablo concluye su discurso sobre la resurrección con estas palabras: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” (1 Corintios 15:58).

Dado que sabemos que seremos resucitados a una vida nueva, podemos enfrentar persecuciones y peligros por amor a Cristo, al igual que miles de mártires a lo largo de la historia, quienes cambiaron voluntariamente sus vidas terrenales por la vida eterna y la promesa de la resurrección.

La Resurrección es una victoria gloriosa para todo creyente. Jesucristo, quien fue crucificado, sepultado y resucitado al tercer día según las Escrituras (1 Corintios 15:3-4), ¡volverá! Los difuntos en Cristo resucitarán primero, luego nosotros, los que estemos vivos para Su venida, seremos transformados y recibiremos nuevos cuerpos glorificados (1 Tesalonicenses 4:13-18). ¿Por qué es relevante la resurrección de Jesucristo? Demuestra Su identidad. Confirma que Dios aceptó el sacrificio de Jesús en nuestro favor. Evidencia el poder divino de resucitarnos de entre los mu***os. Asegura que quienes creen en Cristo no permanecerán mu***os, sino que resucitarán a una vida eterna. ¡Esa es nuestra esperanza bendita!

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02/15/2026

la adoracion

La adoración bíblica no es solo un momento de música o un ritual religioso, sino una forma de vida de entrega total a Dios. Bíblicamente, adorar significa rendir homenaje, mostrar reverencia y someterse voluntariamente a la voluntad divina.

1. El Fundamento: "En Espíritu y en Verdad"
En Juan 4:23-24, Jesús establece el estándar para la verdadera adoración:
En Espíritu: No depende de un lugar físico (como un templo), sino de la operación del Espíritu Santo en el corazón del creyente.
En Verdad: Debe basarse en la revelación de Dios a través de las Escrituras, no en emociones pasajeras o tradiciones humanas.

2. La Adoración como Estilo de Vida
Según Romanos 12:1, nuestro "culto racional" consiste en presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo. Esto implica:
Obediencia Diaria: Adoramos a Dios siendo esposos, hijos o trabajadores que actúan conforme a su palabra.
Santidad: Apartarse del mal y renovar la mente para no conformarse a los valores del mundo.
Prioridad: Amar a Dios con todo el corazón, alma y fuerzas, poniéndolo por encima de cualquier otro afecto.

3. Expresiones de Adoración
Aunque la adoración es interna, la Biblia prescribe formas externas de expresarla en comunidad:
Postura Física: El Salmo 95:6 llama a postrarse y arrodillarse, actos que simbolizan humildad y reconocimiento de la soberanía de Dios.
Canto y Alabanza: El uso de salmos e himnos para celebrar las virtudes de Dios.
Oración y Palabra: La lectura de las Escrituras y la comunión constante con el Padre.

4. Resultados de la Verdadera Adoración
Cuando un creyente adora genuinamente:
Experimenta la presencia de Dios de manera personal.
Encuentra libertad y sanidad espiritual.
Vive con una sensación de reposo y seguridad, confiando en el Hacedor.
Si quieres resultados comienza a adorar a Dios, esto hará la diferencia.

01/02/2026
10/29/2025

Halloween y la verdad bíblica sobre sus raíces ocultas
Introducción:

Romanos 14:11
Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios.

Filipenses 2:10
para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;

Cada año, cuando se acerca el 31 de octubre, vemos cómo la sociedad entera se prepara para celebrar lo oscuro. En los vecindarios aparecen calabazas talladas con rostros grotescos, disfraces de brujas y demonios llenan las tiendas, y hasta las escuelas y negocios participan en la decoración. Para muchos es solo diversión, un juego para los niños. Pero nosotros tenemos que hacernos una pregunta seria: ¿qué espíritu se está celebrando ese día?

La Biblia no nos deja lugar para confusión. Efesios 5:11 dice: “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.” Halloween no es inocente. En su raíz está la exaltación de lo que Dios llama tinieblas: la muerte, el miedo, la brujería y el ocultismo.

El enemigo es astuto. No siempre se presenta de frente con cuernos y fuego. Muchas veces se disfraza. 2 Corintios 11:14 nos advierte: “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.” Si Satanás puede disfrazarse, ¿cómo no va a usar disfraces, fiestas y supuestas diversiones para abrir puertas en la vida de los que bajan la guardia?
Por eso necesitamos examinar Halloween a la luz de la Palabra.
Al final, la pregunta que tendremos que responder no es si Halloween es divertido o popular, sino si agrada a Dios. Porque Mateo 6:24 nos recuerda: “Ninguno puede servir a dos señores.”

I. El origen histórico de Halloween
Cuando miramos lo que hoy se conoce como Halloween, vemos dulces, fiestas y disfraces. Pero si rascamos un poco más profundo, encontramos raíces que no tienen nada que ver con Dios y mucho que ver con el ocultismo. Para entender por qué los cristianos no debemos participar, necesitamos mirar la historia con claridad.

a. El festival celta de Samhain

Hace más de dos mil años, los pueblos celtas celebraban una festividad llamada Samhain. Para ellos, el 31 de octubre marcaba el final del verano y el inicio del invierno. Creían que en esa noche la frontera entre los vivos y los mu***os se hacía delgada, y que los espíritus regresaban a visitar la tierra. Para protegerse, encendían hogueras, ofrecían sacrificios y usaban disfraces hechos de pieles y cabezas de animales. Su intención era confundir o apaciguar a los espíritus.
Lo que vemos aquí no es inocente: es adoración falsa, miedo a la muerte y contacto con el mundo espiritual de las tinieblas. La Biblia dice en Hebreos 2:14-15: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.” Mientras Halloween nace del temor a los mu***os, Cristo vino a librarnos de ese temor.

La advertencia en Deuteronomio
Deuteronomio 18:10-12 dice: “No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los mu***os. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas.”
Aquí Dios enumera con claridad lo que el pueblo debía evitar al entrar en la tierra prometida. Cada una de estas prácticas está presente de alguna forma en lo que Halloween promueve: disfraces de brujas, juegos con espíritus, películas de magia y muerte. Lo que Dios llama abominación, el mundo lo celebra.

Símbolos:

Las calabazas en Halloween generalmente se usan como motivo decorativo. Se vacían, se talla en ellas una expresión y dentro se coloca una vela. Representan la tradición del Jack-o’-lantern, un personaje de leyenda irlandesa condenado a vagar como ánima errante.

Halloween es también conocido como “Noche de Brujas”. Las brujas, según la tradición popular, son hechiceras asociadas a la magia negra. En la cultura medieval se creía que podían reunirse en aquelarres, y de ahí que se las vincule a esta noche.

Los gatos negros tienen fama de traer mala suerte y de estar ligados a las brujas. Según una leyenda céltica y medieval, las brujas podían transformarse en gatos para moverse sin ser vistas

Las velas simbolizan la luz del alma y la esperanza. Se usaban para iluminar el camino de los espíritus

Los fantasmas representan a los difuntos que se cree vagaban por la tierra la noche de Halloween. Las calaveras, por su parte, son un recordatorio de la muerte y la fragilidad de la vida.

Las arañas son consideradas criaturas ligadas al misterio y a lo oculto. Su presencia en decoraciones de Halloween busca recrear una atmósfera de misterio y desolación, evocando casas abandonadas o embrujadas.

Los murciélagos, asociados a la oscuridad y a la noche, se relacionan también con leyendas de vampiros y criaturas sobrenaturales. Son símbolos de lo sombrío y lo oculto.

Las máscaras y disfraces tienen un origen protector: se usaban para confundir a los espíritus malignos y evitar ser reconocidos por ellos. Hoy forman parte esencial de la fiesta, permitiendo representar todo tipo de personajes fantásticos y terroríficos.
En Halloween predominan tres colores principales: naranja y negro como los más tradicionales, y morado como añadido más moderno.

El naranja, asociado a las calabazas y al otoño, simboliza la cosecha y la vitalidad.
El negro representa la noche, la muerte y lo desconocido.
El morado, introducido en el siglo XX, se vincula con la magia y lo misterioso.

Rechacemos esta fiesta pagana que solo trae maldición e influencia maligna a los hogares y personas que la practican, Jesucristo es Señor de los cielos y la tierra y toda rodilla se doblara y toda lengua confesará que Jesucristo es Dios.

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08/28/2025

El poder en La Adoración y Alabanza a Dios

Las palabras “adoración” y “alabanza” están en boca de millones de personas, seguramente más que nunca antes en la historia. Eso es algo muy bueno, cuando se trata de una adoración y de una alabanza bíblicas del único Dios verdadero.

Pero me atrevería a sugerir que aun los que adoramos y alabamos al Señor de todo corazón no siempre hemos dedicado tiempo a estudiar qué es lo que enseña la Biblia sobre la adoración y la alabanza. ¿Alguna vez has buscado las palabras “adorar” y “alabar” en la Biblia, para ver cómo se usan?

El objetivo (¡bastante ambicioso!) de este artículo es intentar resumir en diez principios lo que enseña la Biblia sobre la adoración y la alabanza.

Según la Biblia, adorar a Dios es postrarse ante Él.
¿Sabías que la palabra “adoración” no se encuentra en la Biblia (por lo menos, en la versión Reina-Valera de 1960)? ¡Sorprendente!, ¿verdad? Ahora, sí aparece la palabra “adorar”, unas 150 veces.

Detrás de esos 150 textos hay seis palabras hebreas, arameas y griegas. La idea principal es la de postrarse ante Dios. La verdadera adoración consiste en postrarse ante Dios (no necesariamente físicamente, pero sí en el corazón). Y la adoración falsa consiste en postrarse ante cualquier ser o cosa que no sea Dios. A lo largo de la Biblia hay muchos ejemplos de ambos tipos de adoración. Esta idea (de postrarnos ante Dios) nos habla de su santidad y grandeza, de nuestra pecaminosidad y pequeñez y del santo temor que debemos sentir ante Él. O sea, de su gran dignidad y de nuestra gran indignidad.

1) Según la Biblia, adorar a Dios es responder a todo lo que es Él con todo lo que somos nosotros.
Esta es mi definición de la adoración: responder a todo lo que es Dios con todo lo que somos nosotros, responder a todo su ser con todo nuestro ser.

Cuando adoramos, no estamos haciendo algo en un vacío; estamos respondiendo a algo. ¿A qué? Pues, a Dios, a todo lo que nos enseña su Palabra acerca de Él. Y hacemos eso con todo lo que somos y con todo lo que tenemos. Eso es adoración.

Tres ejemplos bíblicos de ello: (1) Abraham subiendo el monte Moriah para adorar al Señor, ofreciéndole a su hijo Isaac en holocausto (Gn. 22:5); (2) La adoración de la que habló Miqueas: “…hacer justicia, amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Mi. 6:6-8); y: (3) La adoración enseñada por el apóstol Pablo: “…que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Ro. 12:1).

¡La adoración es mucho más que solo algo que hacemos en la iglesia!

2) Según la Biblia, el objetivo número uno de nuestra adoración debería ser agradar a Dios y darle gloria.
La adoración verdadera no es egocéntrica, sino teocéntrica. En el centro del escenario no estoy yo; está Dios. La idea no es que nosotros lo pasemos bien; la idea es agradarle al Señor y darle gloria.

Usamos mucho las palabras: “Me gusta” y “No me gusta”. Curiosamente, el único lugar en la Biblia donde se encuentran las palabras “me gusta” es en Génesis 27:4, palabras de Isaac a su hijo Esaú: “Hazme un guisado como a mí me gusta…”. ¡Y ya se sabe cómo terminó aquello! Pero hoy día, las palabras “me gusta” son de las palabras que más se oyen; un reflejo, sin duda, del egocentrismo que tan fácilmente se adueña de nosotros. Y hay demasiado del “me gusta” y del “no me gusta” en nuestra adoración.

La adoración verdadera no debería ser una cuestión de nuestros gustos; lo único que realmente importa es que le guste al Señor, que le agrade y le dé gloria a Él.

3) Según la Biblia, alabar a Dios es reconocer sus virtudes, quedarnos impactados por ellas y alabarle por ellas.
Alabar es “elogiar, celebrar con palabras”. Alabamos a nuestros deportistas, artistas y actores favoritos. Alabamos a las personas que más amamos. Alabar a alguien es reconocer sus virtudes, quedarnos impresionados e impactados por esas virtudes y alabarle por ellas.

Y alabamos al Señor por sus muchas y maravillosas virtudes, sea de forma directa: “Señor, ¡qué grande eres!”; o de forma indirecta: “¡Qué bueno es el Señor!”

Pero ¿es así como se está usando la palabra “alabanza” cuando se habla de “líderes de alabanza” o de “tiempos de alabanza”? Pues, a veces, sí, y otras veces, no, ¿verdad?

4) Según la Biblia, cantar a Dios y alabarle son dos cosas relacionadas entre sí, pero distintas.
La letra de muchos de los himnos y canciones que cantamos es alabanza al Señor: “¡Santo, santo, santo, Señor omnipotente!”; “¡Cuán grande es Él!”; “¡Grande eres tú!; ¡grandes son tus obras!”; “¡Tu fidelidad es grande!”; etc.

Pero: (1) No todas las canciones o himnos son de alabanza: “¡Avívanos, Señor!”; “¡Firmes y adelante!”; “¡Grata certeza!”; “Acéptame como ofrenda de amor”; “Como el ciervo busca por las aguas”; “Hoy te rindo mi ser”; etc. (2) Cantar al Señor no es la única forma de alabarle; también le alabamos orando, hablando entre nosotros acerca de Él, y con nuestras vidas.

Si seguimos usando la palabra “alabanza” como lo estamos haciendo, ¡nuestros nietos no van a saber lo que es la alabanza! Al igual que se ha desvirtuado la palabra “amor”, estamos en peligro de desvirtuar la palabra “alabanza”.

5) Según la Biblia, el canto espiritual sirve para expresar todo tipo de emociones en todo tipo de situaciones.
Como ya hemos visto, hay himnos y canciones de alabanza, pero también los hay de gratitud, de confianza en el Señor, de consagración, de petición, etc.

Ahora, ¿tiene eso alguna base bíblica? Pues, sí, la tiene: ¡el libro de Salmos! Hay salmos de alabanza al Señor, salmos de acción de gracias, salmos de confianza en el Señor, salmos mesiánicos, salmos pidiendo ayuda al Señor, salmos que son lamentos, etc. Una de las cosas que más nos gustan de los Salmos es precisamente el hecho de que en ellos se habla de todo tipo de situaciones, buenas y malas, y se expresan todo tipo de emociones, desde la angustia hasta el éxtasis.

¿No estamos en peligro de perder la riqueza de contenido de las canciones que cantaba el pueblo de Dios antes de Cristo?

6) Según la Biblia, hay dos cosas que son más importantes que el canto: (1) la Palabra de Dios; y: (2) la oración.
Sé lo importantes que son para muchísimas personas los “tiempos de alabanza” que tenemos en nuestras reuniones. Pero, aunque cantar al Señor es muy importante, más importantes aún son la Palabra de Dios y la oración.

En el Antiguo Testamento la música tiene un lugar importante, pero no tan importante como la Palabra de Dios y la oración. Hay libros enteros que no contienen ninguna referencia a la música.

En los cuatro Evangelios hay muy pocas referencias a la música y solo una referencia al Señor mismo cantando, pero ¿cuántas referencias hay a la Palabra de Dios y a la oración?: ¡un montón!, ¿verdad?

El libro de Hechos describe los primeros treinta años de la Iglesia, pero ¿cuántas referencias hay al canto de los primeros cristianos?: solo una (explícita), y no se trata de una reunión cristiana normal, sino ¡de Pablo y Silas cantando en una cárcel! Pero ¿y las referencias en Hechos a la Palabra de Dios y a la oración? Muchas, ¿verdad?

¿Refleja nuestra realidad hoy los mismos énfasis que la Palabra de Dios?

7) Según la Biblia, la venida del Señor Jesucristo marcó un hito en cuanto a la adoración.
¿Es la adoración en el Nuevo Testamento igual que la adoración en el Antiguo Testamento? Si no, ¿en qué son diferentes? ¿La venida del Señor Jesucristo cambió la manera de adorar a Dios? ¿Cuál es nuestro principal modelo?: ¿la adoración del pueblo de Israel o la adoración de la Iglesia primitiva? ¿A cuál de las dos se parece más nuestra adoración?

El Señor dijo a la mujer samaritana: “La hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre… La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren…” (Jn. 4:21-24). Parece que el Señor estaba apuntando a un cambio en la adoración como consecuencia de su venida, ¿verdad? ¿Está reflejado ese cambio en nuestra adoración?

8) Según la Biblia, en el centro de nuestra adoración deberían estar la persona y la obra del Señor Jesucristo.
La adoración antes de Cristo apuntaba a su (futura) venida; y la adoración después de Cristo mira hacia atrás, hacia su encarnación, su muerte y su resurrección. La persona y la obra del Señor Jesucristo deberían ocupar un lugar central en nuestra adoración.

Pero algunos creyentes hablan de Cristo, de la Cruz y del evangelio como si no tuviesen mucho que ver con la alabanza. Pensemos por un momento en el libro de Apocalipsis; buena parte del libro describe la adoración de los creyentes y de los ángeles en el cielo. Y ¿qué encontramos? Pues, que Apocalipsis es uno de los libros bíblicos que más hablan de Cristo; que Apocalipsis empieza y termina con el Señor Jesucristo; encontramos unos veinticuatro nombres o títulos del Señor Jesucristo, de los cuales el que más se usa es el nombre del Cordero; y que el tema central de las canciones que se cantan en el cielo es Cristo crucificado.

9) Según la Biblia, la adoración en la iglesia no vale para nada sin la adoración de nuestras vidas.
Todos sabemos lo fácil que es pasarlo bien en la iglesia y lo difícil que es vivir nuestra fe en el día a día. A veces parecemos esquizofrénicos: una persona en la iglesia y otra muy distinta fuera de la iglesia. Pero si no adoramos al Señor con nuestras vidas, ¡lo que hacemos en la iglesia no es adoración verdadera!

El Señor tuvo que reprender a su pueblo Israel una y otra vez por la incoherencia entre su (supuesta) adoración y sus vidas (Is. 1:11-17; Is. 29:13a; Os. 6:6; Mi. 6:6-8; etc.). Y el apóstol Pablo habla de nuestro “culto racional” en términos de nuestras vidas, no de lo que hacemos en la iglesia (Ro. 12:1-2).

Lo que hacemos en la iglesia no es más que la punta del iceberg de la verdadera adoración, la pequeña parte que más se ve; pero si no hay nada debajo de eso, si no somos adoradores 24/7, ¡lo que hacemos en la iglesia no vale para nada!

Conclusión
Como dijo el Señor Jesucristo a aquella mujer samaritana, el Padre busca verdaderos adoradores que le adoren. A fin de cuentas, él nos creó, nos dio la vida, para eso: para que le adorásemos; y nos salvó para que lo hiciéramos “en espíritu y en verdad”. ¡Que el Señor encuentre en nosotros los adoradores que él anda buscando!

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1. ¿Qué es la Oración de Intercesión?La oración de intercesión no es una oración de alabanza, una descarga de las propia...
02/15/2025

1. ¿Qué es la Oración de Intercesión?
La oración de intercesión no es una oración de alabanza, una descarga de las propias cargas o una oración del “pan de cada día”. En cambio, es una súplica puntual y persistente en nombre de otra persona por una necesidad profunda. Específicamente, en el Nuevo Testamento, leemos que Jesús y el Espíritu Santo intercedieron en nombre del pueblo de Dios por varias razones, pero las más destacadas fueron estas: capacidad y acceso.

Capacidad

Jesús intercedió para traernos la salvación porque no teníamos la capacidad o la fuerza para salvarnos a nosotros mismos. Hebreos 7:25 (RVR1977) explica esto: “por lo cual puede [Jesús] también salvar completamente a los que por medio de él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos». Esta escritura enseña que Jesús «vive para siempre para interceder». ¡Qué hermosa promesa!

Acceso

Romanos 8: 26-27 nos dice que “el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, no sabemos por qué quiere Dios que oremos. Pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no se pueden expresar con palabras. Y el Padre, que conoce todos los corazones, sabe lo que dice el Espíritu, porque el Espíritu intercede por nosotros, los creyentes, en armonía con la voluntad de Dios ”. El Espíritu Santo intercede por nosotros llevando nuestras peticiones al trono de Dios, donde todavía no podemos ir físicamente.

2. ¿Cómo Funciona la Oración Intercesora?
La oración de intercesión no se trata de hacer que Dios siga nuestro plan, sino de orar activamente para que las fortalezas en la vida de otras personas se alineen con la Palabra de Dios. Es una batalla contra los poderes espirituales malignos que requiere coraje y diligencia. De hecho, Pablo le recordó a la iglesia “Oren en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y manténganse atentos, siempre orando por todos los santos”(Efesios 6:18 RVC).

Este tipo de oración intercesora persistente abre la puerta para lograr liberación y un crecimiento más profundo. Al hablar activamente en contra de los designios del enemigo, mantente firme en las promesas de Dios y recuérdele a Dios Su Palabra. Los ataques del enemigo se frustran. La luz fluye hacia áreas donde antes había oscuridad (2 Corintios 10: 4-5). Así que no te rindas incluso cuando la respuesta aún no sea visible. Sigue el ejemplo del apóstol Pablo que dijo: «No hemos dejado de orar por ti desde que supimos» (Colosenses 1: 9).

Una advertencia: mientras oras por los demás, es importante que no cargues con el peso del problema, ya que puede ser dañino espiritualmente. En el libro de Proverbios, Salomón advierte que guardemos nuestro corazón por encima de todas las cosas (Proverbios 4:23). Así que está atento para interceder por los rebeldes, los adictos y los heridos, pero guarda tu propio corazón contra la tensión y las cargas emocionales indebidas.

3. ¿Cómo Puedo Implementar la Oración de Intercesión en mi Vida?
Entonces, ¿cómo puede la oración de intercesión convertirse en parte de tu vida hoy? Una de las marcas registradas de la oración de intercesión es que produce una vida de permanencia más profunda en Dios.

Echa un vistazo a las personas en tu vida y los desafíos que enfrentan: ¿Dónde se ha estancado el crecimiento o el movimiento? ¿Dónde hay un niño rebelde o un jefe difícil? ¿Qué seres queridos están luchando con problemas de salud crónicos o necesitan salvación? ¿Qué hay de nuestro país y nuestros líderes políticos? Todas esas son situaciones perfectas en las que aplicar la oración de intercesión. Empieza por escribir dos o tres situaciones específicas que necesiten este tipo de oración. Colócalo donde lo veas a diario o establece un recordatorio en tu teléfono para orar por esas situaciones. Y sigue orando, incluso cuando estés tentado a rendirte. Escribe lo que estás orando, para que puedas rastrear las oraciones que Dios ha respondido.

Puede ser un desafío persistir en la oración porque no siempre vemos el fruto de nuestras oraciones llenas de fe, pero esa no es razón para detenernos. “La oración ferviente del justo tiene gran poder y produce maravillosos resultados” (Santiago 5:16). Mantente motivado y animado a perseverar en la oración, incluso cuando las cosas no hayan cambiado de forma natural. Dios está constantemente obrando en lo sobrenatural, ¡y tus oraciones de intercesión no son en vano!

02/02/2025

Una Vida Consagrada a Dios
La vida cristiana está marcada por un llamado a la consagración a Dios. Este concepto es fundamental para entender nuestra relación con el Señor, y se refleja en nuestras acciones, pensamientos y decisiones.
Consagrar nuestras vidas a Dios significa apartarnos para Su servicio, buscando vivir de acuerdo con Su voluntad y para Su gloria.

Romanos 12:1-2 (RVR1960): “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Para comprender qué significa vivir una vida consagrada a Dios, debemos entender el significado de “consagración”. En las Escrituras, el término se refiere a “apartarse” o “dedicarse” completamente a Dios y a Su obra. Esto no implica solo una parte de nuestras vidas, sino todo nuestro ser.

A. Apartados para Dios
La consagración no es un acto superficial o temporal. Involucra una decisión consciente y permanente de vivir para Dios. La vida consagrada es una vida apartada del pecado y dedicada a cumplir los propósitos divinos.

2 Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
Al ser una “nueva criatura” en Cristo, somos llamados a vivir de una manera diferente, apartados de los valores de este mundo y enfocados en los valores del Reino de Dios.

B. El Costo de la Consagración
Consagrarse a Dios no es una decisión ligera. Implica sacrificios, negarse a uno mismo y una vida de obediencia constante. Jesús mismo habló de contar el costo del discipulado.

Lucas 9:23: “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”
El costo de seguir a Cristo implica dejar de lado nuestros deseos personales y someternos completamente a Su voluntad.

II. El Proceso de Consagración
El proceso de consagración no es algo que ocurre automáticamente al recibir la salvación. Es un proceso continuo de transformación y santificación por medio del Espíritu Santo. Hay pasos clave que todo cristiano debe seguir para vivir una vida consagrada a Dios.

A. Presentar el Cuerpo como Sacrificio Vivo
El primer paso hacia una vida consagrada es presentar nuestro cuerpo como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Esto significa que nuestros cuerpos, que son templos del Espíritu Santo, deben ser utilizados para glorificar a Dios.
Versículo Clave:

1 Corintios 6:19-20: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”

Nuestros cuerpos deben estar al servicio de Dios y no ser utilizados para cumplir los deseos carnales o mundanos.

B. Renovar la Mente
Otro aspecto crucial de la consagración es la renovación de nuestra mente. El mundo constantemente trata de moldearnos según sus patrones, pero la Escritura nos llama a ser transformados por la renovación de nuestro entendimiento.
Versículo Clave:
Efesios 4:23-24: “Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”
Esta renovación ocurre cuando meditamos en la Palabra de Dios y permitimos que sus verdades cambien nuestra forma de pensar y vivir. Al hacer esto, comenzamos a ver la vida desde la perspectiva de Dios y no desde una visión mundana.

C. La Obediencia a la Voluntad de Dios
Una vida consagrada está marcada por la obediencia constante a la voluntad de Dios. No podemos simplemente decir que estamos consagrados a Él; nuestras acciones deben reflejar nuestra consagración. La obediencia es un fruto esencial de una vida entregada a Dios.
Versículo Clave:
Juan 14:15: “Si me amáis, guardad mis mandamientos.”
La verdadera consagración se manifiesta cuando vivimos en obediencia a la Palabra de Dios. Esto no es algo que hacemos por obligación, sino por amor a nuestro Salvador.

III. Resultados de una Vida Consagrada

Vivir una vida consagrada a Dios trae consigo bendiciones y resultados profundos, no solo en nuestra vida personal, sino también en nuestra relación con los demás y con Dios.

A. Una Relación Más Íntima con Dios
Cuando consagramos nuestras vidas a Dios, experimentamos una relación más profunda e íntima con Él. Nos volvemos más sensibles a Su voz y a Su dirección.

Versículo Clave:
Santiago 4:8: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.”
La consagración crea un espacio en nuestras vidas para que Dios obre de manera poderosa. Al apartarnos del pecado y del mundo, nos acercamos a Dios y experimentamos Su presencia de una manera más tangible.

B. La Transformación Personal
La consagración trae consigo un cambio profundo en nuestra vida. No solo nos alejamos del pecado, sino que nos transformamos en personas que reflejan el carácter de Cristo.

2 corintios 3:18: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”
Esta transformación es continua y nos lleva a ser más semejantes a Cristo en nuestra conducta, pensamientos y actitudes.

C. Frutos Espirituales
Una vida consagrada también se manifiesta en la producción de frutos espirituales. Estos frutos son el resultado de vivir en obediencia y comunión con el Espíritu Santo.
Gálatas 5:22-23: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.”
La consagración nos lleva a cultivar estas virtudes en nuestras vidas, lo que no solo nos beneficia a nosotros, sino también a aquellos que nos rodean.
IV. Los Obstáculos a la Consagración

A pesar de los beneficios y la necesidad de una vida consagrada, hay obstáculos que pueden impedirnos alcanzar este nivel de entrega a Dios.

A. El Amor al Mundo

El primer gran obstáculo es el amor a las cosas de este mundo. Vivimos en una sociedad que constantemente nos tienta con placeres y deseos que están en contra de la voluntad de Dios.
Versículo Clave:
1 Juan 2:15-16: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.”
Debemos estar atentos a no conformarnos con los estándares de este mundo, sino buscar agradar a Dios en todo.
B. El Orgullo y la Autosuficiencia
Otro obstáculo es el orgullo y la creencia de que podemos vivir nuestras vidas sin la ayuda de Dios. La autosuficiencia nos aleja de depender completamente de Él.
Santiago 4:6: “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.”
Dios nos llama a ser humildes y depender de Él en todo momento.
Conclusión

La vida consagrada a Dios es un llamado a cada cristiano. No es una opción, sino una respuesta natural a la obra de salvación que Dios ha realizado en nuestras vidas. Consagrar nuestras vidas a Dios significa apartarnos del mundo, vivir en obediencia a Su Palabra y buscar constantemente Su voluntad. Es un proceso continuo de transformación y santificación, guiado por el Espíritu Santo.
Vivir una vida consagrada trae bendiciones profundas, una relación más íntima con Dios, y una vida llena de frutos espirituales. A pesar de los obstáculos, con la ayuda del Espíritu Santo podemos vivir una vida que glorifique a Dios en todo lo que hacemos.
Romanos 12:1-2 nos recuerda que nuestro culto racional es presentar nuestras vidas como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Que este sea nuestro deseo y nuestra meta diaria.

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