04/04/2026
En medio del caos… alguien se quedó.
Cuando arrestaron a Jesús, los discípulos huyeron. El miedo era real. Seguirlo podía costar la vida.
Pero en el Calvario…
Había uno.
Juan.
El único discípulo que permaneció al pie de la cruz.
No porque fuera el más valiente.
Sino porque había comprendido algo que los demás aún no:
El amor no huye.
Juan es llamado “el discípulo amado”. No porque Jesús amara menos a los otros, sino porque él se dejó amar de una manera distinta.
Y eso lo cambió todo.
Porque cuando uno experimenta de verdad el amor de Cristo…
Ya no puede abandonarlo fácilmente.
Mientras otros se escondían, Juan permanecía.
Mientras otros dudaban, él estaba ahí.
No entendía todo. Seguramente tenía miedo. Pero eligió quedarse.
Y esa fidelidad tuvo una recompensa inmensa.
Desde la cruz, Jesús le confía a su Madre:
“He ahí a tu madre.”
Juan no solo se quedó con Jesús…
Recibió a María.
Y desde ese momento, su vida nunca fue la misma.
Esta escena no es solo historia.
Es una invitación.
Porque hoy también hay momentos en los que seguir a Cristo cuesta.
Momentos en los que sería más fácil alejarse, callar, esconderse.
Pero la pregunta sigue siendo la misma:
¿Me quedo… o huyo?
Juan nos enseña que la fidelidad no nace de la fuerza…
Nace del amor.
Y quien ama de verdad a Cristo…
Permanece.
🙏 Señor Jesús, enséñanos a permanecer contigo en todo momento, especialmente en la dificultad, y a dejarnos amar por Ti para ser fieles hasta el final. Amén.