06/13/2026
Edwin De Paula
Lo que me llevo de Egipto y Turquía
“Me seréis testigos… hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8)
Hoy concluye este viaje por Egipto y Turquía, y mientras preparo mi regreso a casa, pienso en todo lo que Dios me permitió ver.
Vi el río Nilo y recordé cómo Dios protegió a Moisés. Vi los tesoros de Tutankamón y confirmé que ninguna riqueza de este mundo puede acompañarnos a la eternidad. Vi los lugares donde nació la iglesia cristiana y recordé que en Antioquía los discípulos fueron llamados cristianos por primera vez.
Pero entre todas las experiencias, hay una lección que sobresale sobre las demás: Dios no nos muestra grandes cosas para impresionarnos, sino para transformarnos.
Puedo regresar con cientos de fotografías, pero lo más valioso que llevo conmigo es una renovada convicción de que Jesús viene pronto y de que todavía hay personas que necesitan conocerle.
Egipto me recordó la fidelidad de Dios en el pasado. Turquía me recordó la misión de la iglesia en el presente. Y ambas experiencias me desafían a vivir con mis ojos puestos en el futuro reino de Cristo.
Mi oración para nuestras iglesias es sencilla: que no solo admiremos la historia bíblica, sino que seamos parte de ella. Que así como los creyentes de Antioquía llevaron el nombre de Cristo a su generación, nosotros lo llevemos a Jacksonville, Palm Coast, Renacer y hasta donde Dios nos envíe.
Porque el mejor recuerdo de cualquier viaje no es el lugar que visitamos, sino la persona en la que nos convertimos al regresar.
Feliz sábado. Que Dios nos encuentre fieles a la misión que nos ha confiado.
P.S. Gracias especiales para Wanda Gospel Travel y Walter Castro y los líderes de Florida Conference of Seventh-day Adventists por poner una excelente jornada educativa y de crecimiento espiritual.