N Rogers Rd Iglesia Adventista Del Séptimo Día - Irving, TX

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¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas si lo sab...
09/07/2026

¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? Job 38:4, 5. – {SSJ 247.1}
Adán y Eva estaban encargados del cuidado del jardín, para que lo guardasen y lo labrasen. Aunque poseían en abundancia todo lo que el Dueño del universo les podía proporcionar, no debían estar ociosos. Se les había asignado como bendición una ocupación útil, que había de fortalecer su cuerpo, ampliar su mente y desarrollar su carácter. – {SSJ 247.2}
El libro de la naturaleza, al desplegar ante ellos sus lecciones vivas, les proporcionaba una fuente inagotable de instrucción y deleite. El nombre de Dios estaba escrito en cada hoja del bosque y en cada piedra de las montañas, en toda estrella brillante, en el mar, el cielo y la tierra. Los moradores del Edén trataban con la creación animada e inanimada; con las hojas, las flores y los árboles, con toda criatura viviente, desde el leviatán de las aguas hasta el átomo en el rayo del sol, y aprendían de ellos los secretos de su vida. La gloria de Dios en los cielos, los mundos innumerables con sus movimientos prefijados, “las diferencias de las nubes” (Job 37:16), los misterios de la luz y del sonido, del día y de la noche, todos eran temas de estudio para los alumnos de la primera escuela de la tierra. – {SSJ 247.3}
El infinito Autor de todo abría a su mente las leyes y operaciones de la naturaleza, y los grandes principios de verdad que gobiernan el universo espiritual. Sus facultades mentales y espirituales se desarrollaban en la “iluminación del conocimiento de la gloria de Dios” (2 Corintios 4:6), y disfrutaban de los más elevados placeres de su santa existencia. – {SSJ 247.4}
No sólo el Jardín del Edén, sino toda la tierra era sumamente hermosa al salir de la mano del Creador. No la desfiguraba ninguna mancha de pecado ni sombra de muerte. La gloria de Dios “cubrió los cielos y la tierra se llenó de alabanza”. Habacuc 3:3... – {SSJ 247.5}
El huerto del Edén era una representación de lo que Dios deseaba que llegase a ser toda la tierra, y su propósito era que a medida que la familia humana creciera en número, estableciese otros hogares y escuelas semejantes a los que él había dado. De ese modo, con el transcurso del tiempo, toda la tierra debía ser ocupada por hogares y escuelas donde se estudiaran la Palabra y las obras de Dios, y donde los estudiantes se preparasen para reflejar cada vez más plenamente, a través de los siglos sin fin, la luz del conocimiento de su gloria.—La Educación, 21, 22. – {SSJ 247.6}

Y he aquí que esta vid... junto a muchas aguas, fue plantada, para que hiciese ramas y diese fruto, y para que fuese vid...
09/06/2026

Y he aquí que esta vid... junto a muchas aguas, fue plantada, para que hiciese ramas y diese fruto, y para que fuese vid robusta. Ezequiel 17:7, 8. – {SSJ 246.1}
El sistema del diezmo fue instituido por el Señor como el mejor medio posible para ayudar al pueblo a llevar a cabo los principios de la ley. Si esa ley era obedecida, al pueblo se le confiaría la viña entera, toda la tierra... – {SSJ 246.2}
Los seres humanos debían cooperar con Dios en la restauración de la salud de la tierra enferma para que pudiera resultar en alabanza y gloria para el nombre divino. Y así como la tierra que poseían, si era cuidada con habilidad y fervor, produciría sus tesoros, así también su corazón, si era regido por Dios, reflejaría el carácter de Dios... – {SSJ 246.3}
En las leyes que Dios dio para el cultivo del suelo, estaba dando al pueblo la oportunidad de vencer su egoísmo y tener inclinación por las cosas celestiales. Canaán sería como el Edén si obedecían la Palabra del Señor. Mediante ellos, el Señor tenía el propósito de enseñar a todas las naciones del mundo cómo cultivar el suelo para que diera frutos sanos y libres de enfermedad. La tierra es la viña del Señor, y ha de ser tratada de acuerdo con su plan. Los que cultivaban el suelo habían de comprender que estaban haciendo el servicio de Dios. Estaban tan ciertamente en su destino y lugar como lo estaban los hombres nombrados para ministrar en el sacerdocio y en la obra relacionada con el tabernáculo. Dios dijo al pueblo que los levitas eran una dádiva para ellos, y no importa cuál fuera su oficio, habían de ayudar a sostenerlos.—Comentario Bíblico Adventista 1:1126. – {SSJ 246.4}
Por su desobediencia a Dios, Adán y Eva habían perdido el Edén, y debido a su pecado toda la tierra quedó maldita. Pero si el pueblo de Dios seguía su instrucción, su tierra había de ser restaurada a la fertilidad y la belleza. Dios mismo les dio instrucciones en cuanto a la forma de cultivar el suelo, y ellos habían de cooperar con él en su restauración. De modo que toda la tierra, bajo el dominio de Dios, llegaría a ser una lección objetiva de verdad espiritual. Así como en obediencia a las leyes naturales de Dios la tierra había de producir sus tesoros, así en obediencia a sus leyes morales en el corazón la gente había de reflejar los atributos del carácter de Dios. Aun los paganos reconocerían la superioridad de los que servían y adoraban al Dios viviente.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 231, 232. – {SSJ 246.5}

Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las e...
09/05/2026

Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Daniel 12:3. – {SSJ 245.1}
La obra que se nos confió es grande e importante; y para cumplirla necesitamos obreros sabios, desinteresados, capaces de consagrarse abnegadamente a la salvación de las almas. No hay lugar para los tibios; Cristo no puede usarlos. Se necesitan hombres y mujeres cuyo corazón sea sensible a los sufrimientos humanos y que demuestren por medio de su vida que reciben y transmiten la luz, la vida y la gracia. – {SSJ 245.2}
Los hijos de Dios deben acercarse a Cristo a través de la abnegación y el sacrificio, con el único propósito de dar al mundo entero el mensaje de misericordia. Algunos trabajarán de un modo y otros de otro, según la manera en que el Señor los llame y conduzca. Pero todos deben trabajar en armonía, esforzándose por mantener en la obra un carácter de perfecta unidad. De viva voz y por la pluma deben trabajar para él. La Palabra de la verdad impresa debe ser traducida en varias lenguas y llevada a los extremos de la tierra. – {SSJ 245.3}
Mi corazón está oprimido porque un número tan grande de los que podrían trabajar no hacen nada. Son juguetes de las tentaciones de Satanás. Cada miembro de la iglesia debe trabajar mientras dure el día; porque viene la noche cuando nadie puede trabajar. Muy pronto sabremos lo que es la noche. El Espíritu de Dios, contristado, se retira de la tierra. Las naciones están airadas unas contra otras. Se hacen inmensos preparativos para la guerra. La noche se acerca. Levántese la iglesia para cumplir la tarea que le ha sido asignada. Todo creyente, cualquiera sea el grado de su instrucción, puede llevar el mensaje. – {SSJ 245.4}
La eternidad se extiende ante nosotros. El telón está por levantarse. ¿Qué estamos pensando al aferrarnos egoístamente a nuestra comodidad mientras en derredor nuestro hay almas que perecen? ¿Está nuestro corazón completamente endurecido? ¿No podemos ver y comprender que nos incumbe hacer una obra en favor de nuestros semejantes? Hermanos y hermanas, ¿son de los que teniendo ojos no ven y teniendo oídos no oyen? ¿Será en vano que Dios les haya revelado su voluntad? ¿Será en vano que les haya dirigido amonestación tras amonestación con respecto a la proximidad del fin? ¿Creen las declaraciones de su Palabra tocante a las cosas que han de sobrevenir al mundo? ¿Creen que los juicios de Dios están suspendidos sobre los habitantes de la tierra? En caso afirmativo, ¿cómo pueden quedar tranquilos, ociosos e indiferentes?—Joyas de los Testimonios 3:294, 295. – {SSJ 245.5}

De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. Salmos 24:1. – {SSJ 244.1}“En el mes séptimo, a...
09/04/2026

De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. Salmos 24:1. – {SSJ 244.1}
“En el mes séptimo, a los diez días del mes”, en el Día de la Expiación, sonaba la trompeta del jubileo. Por todos los ámbitos de la tierra, doquiera habitaran los judíos, se oía el toque que invitaba a todos los hijos de Jacob a que saludaran el año de la remisión. En el gran Día de la Expiación se expiaban los pecados de Israel, y con corazones llenos de regocijo el pueblo daba la bienvenida al jubileo. – {SSJ 244.2}
Como en el año sabático, no se debía sembrar ni segar, y todo lo que produjera la tierra había de considerarse como propiedad legítima de los pobres. Quedaban entonces libres ciertas clases de esclavos hebreos: todos los que no recibían su libertad en el año sabático. – {SSJ 244.3}
Pero lo que distinguía especialmente el año del jubileo era la restitución de toda la propiedad inmueble a la familia del poseedor original. Por indicación especial de Dios, las tierras habían sido repartidas por suertes. Después de la repartición, nadie tenía derecho a cambiar su hacienda por otra. Tampoco debía vender su tierra, a no ser que la pobreza lo obligara a hacerlo, y aun en tal caso, en cualquier momento que él o alguno de sus parientes quisiera rescatarla, el comprador no debía negarse a venderla; y si no se redimía la tierra, debía volver a su primer poseedor o a sus herederos en el año del jubileo... – {SSJ 244.4}
Debía inculcársele al pueblo el hecho de que la tierra que se le permitía poseer por un tiempo pertenecía a Dios, que él era su dueño legítimo, su poseedor original, y que él quería que se le diera al pobre y al menesteroso una consideración especial. Debía hacerse comprender a todos que los pobres tienen tanto derecho como los más ricos a un sitio en el mundo de Dios. – {SSJ 244.5}
Tales fueron las medidas que nuestro Creador misericordioso tomó para aminorar el sufrimiento e impartir algún rayo de esperanza y alegría en la vida de los indigentes y angustiados.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 574, 575. – {SSJ 244.6}

Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. Pero el séptimo año la tierra tendrá ...
09/03/2026

Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. Levítico 25:3, 4. – {SSJ 243.1}
La fiesta de las Cabañas, de los Tabernáculos o de las Cosechas, con sus ofrendas de la huerta y del campo, el acampar durante una semana bajo enramadas, las reuniones sociales, el servicio recordativo sagrado, y la generosa hospitalidad hacia los obreros de Dios: los levitas del Santuario, y hacia sus hijos: el extranjero y el pobre, elevaba todas las mentes en gratitud hacia Aquel que había coronado el año con sus bondades, y cuyas huellas destilan abundancia. – {SSJ 243.2}
Los israelitas devotos ocupaban así un mes entero del año. Era un lapso libre de cuidados y trabajos, y casi enteramente dedicado, en su sentido más verdadero, a los fines de la educación. – {SSJ 243.3}
Al distribuir la herencia de su pueblo, Dios se proponía enseñarles, y por medio de ellos a las generaciones sucesivas, los principios correctos referentes a la propiedad. La tierra de Canaán fue repartida entre todo el pueblo a excepción únicamente de los levitas, como ministros del Santuario. Aunque alguien vendiera, transitoriamente, su posesión, no podía enajenar la herencia de sus hijos. En cualquier momento en que estuviera en condición de hacerlo podría redimirla; las deudas eran perdonadas cada siete años, y el año quincuagésimo, o de jubileo, toda propiedad volvía a su dueño original. De ese modo la herencia de cada familia estaba asegurada y se proveía una salvaguardia contra la pobreza o la riqueza extremas. – {SSJ 243.4}
Por medio de la distribución de la tierra entre el pueblo, Dios proveyó para él, lo mismo que para los moradores del Edén, la ocupación más favorable al desarrollo: el cuidado de las plantas y los animales. Otra provisión para la educación fue la suspensión de toda labor agrícola cada séptimo año, durante el cual se dejaba abandonada la tierra, y sus productos espontáneos pertenecían al pobre. De ese modo se daba oportunidad para profundizar el estudio, para que se realizaran cultos y hubiese intercambio social, y para practicar la generosidad, con tanta frecuencia asfixiada por los cuidados y trabajos de la vida. – {SSJ 243.5}
Si hoy día se practicaran en el mundo los principios de las leyes de Dios, concernientes a la distribución de la propiedad, ¡cuán diferente sería la condición de la gente!—La Educación, 42-44. – {SSJ 243.6}

Alábenle los cielos y la tierra, los mares y todo lo que se mueve en ellos. Salmos 69:34. – {SSJ 242.1}La misma energía ...
09/02/2026

Alábenle los cielos y la tierra, los mares y todo lo que se mueve en ellos. Salmos 69:34. – {SSJ 242.1}
La misma energía creadora que sacó el mundo a la existencia, sigue manifestándose en el sostenimiento del universo y en la continuación de las operaciones de la naturaleza. La mano de Dios guía los planetas en su marcha ordenada a través de los cielos. No se debe a un poder inherente que la tierra continúe su movimiento en derredor del sol, año tras año, y produzca sus bendiciones. La palabra de Dios controla los elementos. Él cubre los cielos de nubes y prepara la lluvia sobre la tierra. Hace fructíferos los valles, y hace “a los montes producir hierba”. Salmos 147:7, 8. Por su poder crece la vegetación, aparecen las hojas y se abren las flores. – {SSJ 242.2}
Todo el mundo natural está destinado a ser intérprete de las cosas de Dios. Para Adán y Eva en su hogar del Edén, la naturaleza estaba llena del conocimiento de Dios, rebosante de instrucción divina. Para sus oídos atentos, hacía repercutir la voz de la sabiduría. La sabiduría hablaba al ojo, y era recibida en el corazón, porque ellos comulgaban con Dios en sus obras creadas. Tan pronto como la santa pareja transgredió la ley del Altísimo, el esplendor del rostro de Dios se apartó de la faz de la naturaleza. Ésta ahora está arruinada y mancillada por el pecado, pero las lecciones objetivas de Dios no se han obliterado; aun ahora, cuando se la estudia e interpreta correctamente, habla de su Creador.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 177, 178 (edición de 1991). – {SSJ 242.3}
Así como se revela la verdad divina en la Sagrada Escritura, así también se refleja, como en un espejo, en la faz de la naturaleza; y a través de su creación llegamos a familiarizarnos con el Creador. Por eso el libro de la naturaleza es un gran libro de texto, que los maestros que son sabios pueden usar conjuntamente con las Escrituras para guiar a las ovejas perdidas de vuelta al aprisco del Señor. Mientras se estudian las obras de Dios, el Espíritu Santo imparte convicción a la mente. No se trata de la convicción que producen los razonamientos lógicos; y a menos que la mente haya llegado a estar demasiado oscurecida para conocer a Dios, la vista demasiado anublada para verlo, el oído demasiado embotado para oír su voz, se percibe un significado más profundo, y las sublimes verdades espirituales de la Palabra escrita quedan impresas en el corazón. – {SSJ 242.4}
El modo más eficaz de enseñar a los paganos que no conocen a Dios es a través de las obras de Dios. De esa forma, mucho más fácil que por algún otro método, pueden ser llevados a darse cuenta de la diferencia entres sus ídolos, obras de sus propias manos, y el Dios verdadero, el Hacedor de los cielos y la tierra.—Special Testimonies on Education, 58, 59. – {SSJ 242.5}

Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos...
09/01/2026

Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios. 2 Corintios 9:10, 11. – {SSJ 241.1}
Así como recibimos continuamente las bendiciones de Dios, así también debemos dar constantemente. Cuando el Benefactor celestial deje de darnos, sólo entonces se nos podrá disculpar, porque no tendremos nada para compartir. Dios nunca nos ha dejado sin darnos evidencias de su amor, porque siempre nos ha rodeado de beneficios. Nos da la lluvia de los cielos y estaciones fructíferas, proveyéndonos copiosamente con sus abundantes cosechas, y llena nuestro corazón con alegría. Declaró que “mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche”. Génesis 8:22. – {SSJ 241.2}
A cada instante somos sostenidos por el cuidado de Dios y por su poder. Él pone alimento en nuestras mesas. Nos proporciona un sueño pacífico y reparador. Cada semana nos da el día sábado para que reposemos de nuestras labores temporales y lo adoremos en su propia casa. Nos ha dado su Palabra para que ésta sea como una lámpara para nuestros pies y una lumbrera en nuestro camino. En sus páginas sagradas encontramos sabios consejos; y tantas veces como elevamos nuestro corazón hacia él en penitencia y con fe, él nos concede las bendiciones de su gracia. Pero por encima de todo se destaca el don infinito que Dios hizo al dar a su Hijo amado, por medio de quien fluyen todas las demás bendiciones para esta vida y para la vida venidera. – {SSJ 241.3}
Ciertamente la bondad y la misericordia nos asisten a cada paso. Solamente cuando deseemos que el Padre infinito cese de proporcionarnos sus dones, podremos exclamar con impaciencia: “¿Tendremos que dar siempre?” No sólo deberíamos devolver siempre nuestros diezmos a Dios, que él reclama como suyos, sino además llevar un tributo a la tesorería como una ofrenda de gratitud. Llevemos a nuestro Creador, rebosantes de gozo, las primicias de su munificencia: nuestras posesiones más escogidas, y nuestro servicio mejor y más piadoso.—Consejos sobre Mayordomía Cristiana, 20. – {SSJ 241.4}

Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su...
08/31/2026

Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Salmos 19:2, 3. – {SSJ 240.1}
Las cosas de la naturaleza que ahora contemplamos nos dan apenas un débil concepto de la gloria del Edén. El pecado afeó la belleza de la tierra, y por doquiera pueden verse los estragos del mal. No obstante, queda aún mucha hermosura. La naturaleza atestigua que un Ser infinito en poder, grande en bondad, misericordia y amor, creó la tierra y la llenó de vida y de alegría. Aunque ajadas, todas las cosas manifiestan la obra de la mano del gran Artista y Maestro. Por doquiera que nos volvamos, podemos oír la voz de Dios, y ver pruebas evidentes de su bondad. – {SSJ 240.2}
Desde el solemne retumbar del trueno y el bramido incesante del viejo océano, hasta los alegres cantos que hacen de las selvas un concierto de melodías, las miríadas de voces de la naturaleza entonan las alabanzas de Dios. Contemplamos su gloria en la tierra, el mar y el firmamento con sus maravillosos tintes y colores, que varían en grandioso contraste o armonizan unos con otros. – {SSJ 240.3}
Los perennes collados nos hablan de su poder. Los árboles que hacen ondear sus verdes banderas bajo los rayos del sol, y las flores en su delicada belleza, nos señalan al Creador. El vivo verdor que alfombra la tierra nos habla del solícito cuidado de Dios por sus más humildes criaturas. Las cavernas del mar y las profundidades de la tierra revelan sus tesoros. El que puso las perlas en el océano y la amatista y el crisólito entre las rocas, ama lo bello. El sol que sale en el horizonte es representante de Aquel que es vida y luz de todo lo que hizo. Todo el brillo y la belleza que adornan la tierra e iluminan los cielos, hablan de Dios... Todas las cosas hablan de su tierno cuidado paternal y de su deseo de hacer felices a sus hijos. – {SSJ 240.4}
El gran poder que obra en toda la naturaleza y sostiene todas las cosas no es, como muchos proponentes de la ciencia lo representan, un mero principio que todo lo penetra, una energía siempre activa. Dios es Espíritu; y sin embargo es un ser personal, pues así se ha revelado. “Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno”. Jeremías 10:10... – {SSJ 240.5}
La obra de la mano de Dios en la naturaleza no es Dios mismo en la naturaleza. Las cosas de la naturaleza son expresión del carácter y poder de Dios; pero no debemos considerar que la naturaleza sea Dios. La destreza artística de los seres humanos produce obras muy hermosas por cierto, que deleitan nuestros ojos y nos revelan algo del pensamiento de su autor; pero las cosas hechas no son el que las hizo. No es la obra, sino el artífice, el que es considerado digno de honor. Así también, aunque la naturaleza es expresión del pensamiento de Dios, no debemos ensalzar la naturaleza sino al Dios de la naturaleza.—El Ministerio de Curación, 319-321. – {SSJ 240.6}

He aquí que te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción. Isaías 48:10. – {SSJ 239.1}El fue...
08/30/2026

He aquí que te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción. Isaías 48:10. – {SSJ 239.1}
El fuego del horno no es para destruir, sino para refinar, ennoblecer, santificar. Sin estas pruebas no sentiríamos tanto nuestra necesidad de Dios y de su ayuda. Nos volveríamos orgullosos y autosuficientes. En las aflicciones que nos sobrevienen deberíamos ver las evidencias de que el ojo del Señor está sobre nosotros, y que se propone atraernos hacia él. No son los sanos, sino los enfermos, los que tienen necesidad de médico; los que se sienten abrumados más allá del límite de tolerancia necesitan un Ayudador. – {SSJ 239.2}
El hecho de que somos llamados a soportar pruebas demuestra que el Señor ve en nosotros algo muy precioso, el cual desea desarrollar. Si no viese en nosotros algo que puede glorificar su nombre, no dedicaría tiempo a refinarnos. No nos esmeramos en podar zarzas. Cristo no arroja a su horno piedras sin valor. Lo que él purifica es mineral valioso. – {SSJ 239.3}
El herrero pone el hierro y el acero en el fuego para saber qué clase de metal es. El Señor permite que sus escogidos sean puestos en el horno de la aflicción con el fin de ver cuál es su temple, y si podrá moldearlos para su obra. – {SSJ 239.4}
Es posible que sea necesario realizar mucho trabajo en la formación de su carácter, y que usted sea una piedra tosca que debe ser cortada en perfecta escuadra y pulida antes que pueda ocupar un lugar en el templo de Dios. No necesita sorprenderse si con ma****lo y cincel Dios corta las aristas agudas de su carácter, hasta que usted esté preparado para ocupar el lugar que él le reserva. Ningún ser humano puede realizar esta obra. Únicamente Dios puede hacerla. Y tenga usted la seguridad de que él no asestará un solo golpe inútil. Da cada uno de sus golpes con amor, para su felicidad eterna. Conoce sus flaquezas y obra para curar y no para destruir. – {SSJ 239.5}
Cuando sobrevienen pruebas que parecen inexplicables, no debemos permitir que se eche a perder nuestra paz. No importa cuán injustamente podamos ser tratados, no permitamos que surja la pasión. Al ceder a un espíritu de represalia, nos perjudicamos a nosotros mismos. Destruimos nuestra confianza en Dios y contristamos al Espíritu Santo. Está a nuestro lado un testigo, un mensajero celestial, que levantará por nosotros una bandera contra el enemigo. Nos rodeará con los rayos brillantes del Sol de justicia. Más allá de eso, Satanás no puede penetrar. No puede pasar este escudo de luz santa.—The Signs of the Times, 18 de agosto de 1909. Ver también Joyas de los testimonios 3:194, 204. – {SSJ 239.6}

¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Mateo 10:29. – {SS...
08/29/2026

¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Mateo 10:29. – {SSJ 238.1}
El gran Maestro puso a sus oyentes en contacto con la naturaleza para que oyeran la voz que habla en todas las cosas creadas, y a medida que su corazón se hacía más sensible y su mente más receptiva, les ayudaba a interpretar la enseñanza espiritual de las escenas que contemplaban sus ojos. Las parábolas, por medio de las cuales le gustaba enseñar lecciones de verdad, muestran cuán abierto estaba su espíritu a las influencias de la naturaleza y cómo le agradaba extraer la enseñanza espiritual del ambiente en que transcurría la vida diaria. – {SSJ 238.2}
Cristo se valía de las aves del cielo, los lirios del campo, el sembrador y la semilla, el pastor y las ovejas, para ilustrar verdades inmortales. También obtenía ilustraciones de los acontecimientos de la vida, de cosas familiares a sus oyentes, tales como la levadura, el tesoro escondido, la perla, la red del pescador, la moneda perdida, el hijo pródigo, las casas construidas en la arena y en la roca. En sus lecciones había algo para interesar a cada mente e impresionar cada corazón. De ese modo la tarea diaria, en vez de ser una serie repetida de trabajos, exenta de pensamientos elevados, resultaba animada por recuerdos constantes de lo espiritual y lo invisible. – {SSJ 238.3}
Del mismo modo deberíamos enseñar nosotros. Aprendan los niños a ver en la naturaleza una expresión del amor y de la sabiduría de Dios; vincúlese el concepto del Creador al ave, la flor y el árbol; lleguen todas las cosas visibles a ser para ellos interpretaciones de lo invisible, y todos los sucesos de la vida medios de enseñanza divina. – {SSJ 238.4}
Al mismo tiempo que aprenden así a estudiar lecciones que enseñan todas las cosas creadas y todas las circunstancias de la vida, muéstrese que las mismas leyes que rigen las cosas de la naturaleza y los sucesos de la vida deben regirnos a nosotros; que son promulgadas para nuestro bien; y que únicamente obedeciéndolas podemos hallar felicidad y éxito verdaderos.—La Educación, 102, 103. – {SSJ 238.5}

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