08/04/2021
VALOR PARA SERVIR A DIOS
Servir a Dios requiere valor, en si, se requiere ser valiente. Porque el siervo de Dios debe presentar la salvación en Dios y debe aludir a los pecados. Pero hablarle a quienes desconocen el Evangelio y los requerimientos de Dios, darles a conocer la condición de pecadores y los efectos del pecado, no conlleva tanto peligro como denunciar el pecado a los que forman el pueblo de Dios.
La orden que Dios da a sus siervos, cuando su pueblo se está desviando del camino a seguir o se a desviado, es "Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión y a la casa de Israel su pecado" Isa. 58:1). Los siervos de Dios tienen una de dos alternativas, o, obedecer a Dios o, quedar bien con la iglesia. No hay alternativa, o se honra a Dios o se honra a los miembros del pueblo.
Si se decide honrar a los miembros del pueblo, se deshonra a Dios. Si se honra a Dios se tiene que "deshonrar" a los miembros. El sumo sacerdote Eli, fue reprendido severamente por honrar a los sacerdotes que al mismo tiempo eran sus hijos. Dios le dijo: "¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y HAS HONRADO A TUS HIJOS MAS QUE A MI, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel? Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco. (1 Sam. 2:29,30).
El siervo de Dios, debe tener en cuenta que su ministerio requiere del respaldo de Dios. Y tener presente las siguientes palabras de Dios. "Tú, pues, ciñe tus lomos, LEVÁNTATE, Y HABLALES TODO CUANTO TE MANDE; NO TEMAS DELANTE DE ELLOS, PARA QUE NO TE HAGA YO QUEBRANTAR DELANTE DE ELLOS" (Jer. 1:17). Es una advertencia solemne de parte de Dios, porque desea salvar a su gente. Sin embargo, Dios sabe que su pueblo, es capaz de amenazar o hasta matar a sus siervos. Cómo en el caso de Jeremías que fue amenazado de muerte. "Por tanto, así dice el Señor en cuanto a los hombres de Anatot que buscan tu vida, diciendo: No profetices en el nombre del Señor, para que no mueras a manos nuestras" (Jer. 11:21). Pero Dios insta a sus siervos a que no callen. "Les hablaras pues mis palabras, escuchen o dejen de escuchar..." (Ezeq. 2:7).
El servir a Dios, especialmente guiando a su pueblo, exige lealtad total a Dios a costa de la vida misma. La profeta del pueblo adventista dice: "La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres QUE NO TEMAN DAR AL PECADO EL NOMBRE QUE LE CORRESPONDE; hombres cuya conciencia sea tan leal como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos”. (Educación 57).
Por eso, se requiere que los siervos tengan una relación íntima con Dios, para mantenerse fieles y recibir de su gracia, su valor y su poder para denunciar lo que al pueblo de Dios no le conviene hacer ante su Dios. La dependencia de Dios otorga poder y esa relación íntima llena de poder a quienes le sirven. Todo siervo que está lleno de amor a Dios y amor al servicio PODRÁ decir: "Yo, en cambio, estoy LLENO DE PODER, DEL ESPÍRITU DEL SEÑOR, y DE JUICIO y DE VALOR, PARA dar a conocer a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado" (Miq.3:8).
Ptr. Rodrigo Pineda Bibiano