06/03/2026
Muchas personas creen que las deudas comienzan cuando falta dinero.
No siempre es así.
A veces comienzan cuando dejamos de estar satisfechos con lo que ya tenemos.
Compras un teléfono nuevo. Luego el reloj parece viejo. Después los audífonos. Luego el computador. Sin darte cuenta, una compra abre la puerta a cinco más. Comprar comida rápida en vez de ser agradecidos con lo que hay en casa. O comprar cierta despensa de comida que no se adapta a lo que ganamos, solo porque queremos comer bien.
La presión de la sociedad, la publicidad llama a esto progreso. La realidad muchas veces es diferente: una carrera interminable por mantener una imagen, un estilo de vida o una sensación de satisfacción que nunca dura demasiado.
La Biblia advierte:
"Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee." (Lucas 12:15)
No hay nada malo en comprar algo necesario. El problema aparece cuando las cosas empiezan a gobernar nuestras decisiones, nuestra paz y nuestras prioridades.
La verdadera libertad financiera comienza cuando aprendes a decir: "Lo que Dios me ha dado hoy es suficiente para este momento."
Avaricia no solo significa querer más dinero, sino querer más cosas.
"Ciertos puntos han sido editados" vía La Honda de David.