05/26/2024
Evangelio segun San Juan 3:1-17
Había entre los fariseos un dirigente de los judíos llamado Nicodemo. 2 Este fue de noche a visitar a Jesús.
—Rabí —le dijo—, sabemos que eres un maestro que ha venido de parte de Dios, porque nadie podría hacer las señales que tú haces si Dios no estuviera con él.
3 —Te aseguro que quien no nazca de nuevo[a] no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús.
4 —¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? —preguntó Nicodemo—. ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer?
5 —Te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—. 6 Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu. 7 No te sorprendas de que haya dicho: “Tienen que nacer de nuevo”. 8 El viento[b] sopla por donde quiere y oyes su sonido, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu.
Nicodemo respondió: —¿Cómo es posible que esto suceda?
Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas? —respondió Jesús—. Te aseguro que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. 12 Si he hablado de las cosas terrenales y no creen, ¿cómo van a creer si les hablo de las celestiales? 13 Nadie ha subido jamás al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre.[c]
14 »Como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así también tiene que ser levantado el Hijo del hombre, 15 para que todo el que cree en él tenga vida eterna.[d]
16 »Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.
Palabra de Dios +
Hoy celebramos el día de la Santísima Trinidad. Éste es el concepto central en la doctrina cristiana, afirmando la existencia de un Dios Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios Padre, la primera persona de la Trinidad, es el Creador del universo y el origen de toda vida; amoroso, misericordioso y soberano. Dios Hijo, Jesucristo, es la segunda persona, completamente divino y humano, vino al mundo para salvar a la humanidad del pecado y a reconciliarla con Dios. Dios Espíritu Santo, la tercera persona de la Trinidad, es la presencia activa de Dios en el mundo y en la vida de los creyentes; guía, consuela, enseña y capacita a los cristianos en su vida espiritual y en su testimonio del Evangelio como Buena Noticia.
“Nacer de nuevo” implica la transformación espiritual que ocurre en la vida cuando se acepta a Jesús como su Señor y Salvador. Es el cambio radical en la naturaleza interior de una persona, que se exterioriza en una vida consagrada en comunión con Dios. Cuando interviene el Espíritu Santo ocurre la transformación del corazón y la vida del creyente, haciéndole una nueva criatura en Cristo. Es un gran desafío para la Iglesia hacer entender a los creyentes cómo podemos ser parte del reino de Dios con una vida consagrada al amor y la reconciliación, porque la simple condición humana no es suficiente para ser parte del reino de Dios.
Cabe resaltar que el intercambio entre el Maestro de la verdad y el fariseo, entre el conocimiento divino y el conocimiento humano, devela cómo Nicodemo está aferrado a las tradiciones de los hombres, mientras que el de Jesús tiene su fundamento en el amor, en la manera como Dios ama al mundo que entregó a su Hijo para que todo el que crea en él pueda tener la vida eterna y ser parte de reino de Dios.
La mejor forma de abrirse a la reflexión sobre la Trinidad es no buscar, sino esperar. No se trata de completar un puzzle sobre esta cuestión, se trata de entender que nuestro Dios no es solitario y que vive en Familia. El amor está siempre presente en esa relación familiar entre el Padre, e Hijo y el Espíritu Santo y desde ese amor –que vive en nosotros por la gracia del Espíritu Santo, todo se puede alcanzar. Es otra gran jornada en la que liturgia nos sugiere sobre todo ese amor que da fuerza para seguir viviendo en sintonía total con Dios y con los hermanos.
Al celebrar a la Santísima Trinidad, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, pidámosle nos guie hacia ese nuevo Nacimiento que todos necesitamos. Aceptemos el regalo de la salvación a través de Jesucristo, es la mayor bendición que Podemos compartir. A la Trinidad sea la gloria y la honra, por todos los siglos. Amén.