07/29/2026
A la Pachamama, al Gran Espíritu, a los cuatro rumbos, a nuestros ancestros y a todas las medicinas sagradas… infinita gratitud.
Con el corazón reverente damos gracias por el círculo de luz que se abrió los días 25 y 26 de julio en California, donde cada alma llegó por llamado divino y cada encuentro fue tejido por el propósito del Espíritu.
Honramos a la Pachamama, que nos sostuvo en su vientre sagrado; a los Apus, guardianes de las montañas; al Padre Cielo y a la Madre Tierra, por bendecir este encuentro de amor, conciencia y transformación.
Con profundo respeto agradecemos a nuestra amada Abuelita Ayahuasca, medicina de sabiduría infinita, por mostrarnos aquello que necesitaba ser visto, sanado y liberado. Gracias a las Plantas Maestras, guardianas de la memoria ancestral, por guiarnos con amor hacia la verdad de nuestro corazón.
Honramos el Munay-Ki, cuyas semillas de luz fueron sembradas en nuestro espíritu para recordar el camino del amor, del servicio y de la conciencia. Honramos también la medicina ancestral de la vaporización vaginal, que abrazó el útero como templo sagrado de la creación, ayudando a limpiar, sanar y despertar la energía femenina desde el amor y la memoria de nuestras ancestras.
Agradecemos cada oración elevada al cielo, cada canto medicina, cada tambor, cada lágrima derramada, cada abrazo compartido y cada silencio profundo donde el Espíritu habló sin palabras.
Que todo lo recibido siga floreciendo en sus vidas. Que la medicina continúe obrando con dulzura y sabiduría. Que cada paso sea guiado por la luz, que sus hogares sean bendecidos y que sus corazones permanezcan abiertos al amor, la verdad y el servicio.
Nos despedimos con la certeza de que los círculos sagrados nunca se cierran; simplemente continúan latiendo en el corazón de quienes los vivieron.
Les esperamos con inmensa alegría en nuestros próximos encuentros de sanación, limpieza, purificación y armonización energética, para seguir caminando juntos el sendero de la medicina, recordando que somos hijos de la Tierra, guardianes del amor y portadores de la luz.
Que la Pachamama los sostenga. Que los Apus los protejan. Que el Gran Espíritu los guíe. Que la Abuelita y las Plantas Maestras continúen susurrando sabiduría a sus corazones.