A finales de Septiembre de 2011, nuestra madre se encontraba con cáncer hepático en etapa terminal. Ella como muchas otras personas sentía un enorme vacío en su corazón, que su oración no era escuchada y que sus esfuerzos por conocer a Dios eran en vano. Muchas personas se acercaban a ella y la confundían con consejos de todos tipos. Ella sabía que desde hace mucho tiempo quería encontrar al Señor
pero no sabía como. Fue en esa tarde, al encontrarla desanimada y pérdida que llamamos por teléfono al hermano Manuel López para que nos aclarara una duda. El Hermano pacientemente le fue explicando las Escrituras con ejemplos fáciles de entender. Nuestra mamá se sintió confortada y quería saber más del Señor. Comenzó a leer la Biblia y cada vez que no entendía un pasaje llamaba al Hermano Manuel. El Hermano le ofreció orar con ella cada noche, lo cual ella aceptó gustosa. Uno a uno sus 5 hijos en diferentes ciudades nos fuimos uniendo a la oración a través del teléfono. La hermana Geda Hermosilla vino a visitar a nuestra mamá una tarde y se quedó a la oración. Ella también sintió el deseo de seguir participando. Sin darnos cuenta, el Espíritu Santo se estaba manisfestando en nuestras vidas. Otras personas de distintos estados de USA se fueron uniendo también. Nuestra mamá esperaba gozosa las 8 de la noche para escuchar la Palabra del Señor y cada uno de nosotros esperaba la llamada que nos conectaría. Nosotros pedíamos por la sanación de ella, pero sabíamos que sería de acuerdo a la voluntad de Dios. Pasaron varias semanas y si bien nuestra madre no mejoraba, tampoco sentía dolor. Su salud física se fue deteriorando día a día, pero su fé en el Señor la fortalecía cada vez más. Las lecturas diarias se fueron transformando en verdaderos servicios de 1 y hasta 2 horas en las que no podíamos parar escuchar la Palabra de Dios. El 9 de Noviembre de 2011 nuestra madre pasó de manera pacífica y casi sin dolor a la presencia de Dios. Nosotros le estábamos pidiendo ni mas ni menos que un milagro, pero El hizo un milagro aún mayor; sin que nosotros nos dieramos cuenta, el Señor fue preparando a nuestra mamá para su partida; le puso las personas precisas a su alrededor que le hablaron de El y le dió una gran familia en oración se unió con ella cada noche. Dios le fué diciendo paso a paso lo que ella tenía que hacer hasta que estuvo lista para que El la pudiera recibir con los brazos abiertos en su Santo Reino. Al mismo tiempo y sin darnos cuenta, El nos fué preparando a todos nosotros. Esa noche Dios estaba tan cerca que se podía palpar. La paz que inundaba el corazón de los que quedamos aquí, sobrepasaba todo entendimiento. La noche en que nuestra madre se fué, la hermana Geda nos habló y nos dijo que teníamos que seguir con lo que habíamos comenzado. Teníamos que seguir orando por otras personas que tuvieran problemas de salud. La idea quedó dando vueltas en nuestras cabezas por varias semanas. Todos pensábamos lo mismo, pero nadie decía nada. Hasta que el Señor nos mostró la senda, desde entonces todos los esfuerzos se concentraron en este proyecto. La idea original ha ido cambiando a medida que íbamos avanzando y este el resultado. Esperamos que sea de gran bendición para todos ustedes, como lo ha sido para nosotros. Hermanos Yañez