08/26/2024
“Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais, porque yo de Dios he salido y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que Él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.” (Juan 8:42-47)
1. La Verdad Revelada en Cristo
Jesús, en su ministerio terrenal, reveló la verdad de Dios a la humanidad. Él no vino por su propia cuenta, sino que fue enviado por el Padre, cumpliendo una misión divina de salvación. Cuando Jesús dice: “Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais”, nos está diciendo que el verdadero amor por Dios se manifiesta en el reconocimiento y aceptación de Jesucristo como su Hijo.
Aquí, Jesús nos presenta una verdad fundamental: aquellos que verdaderamente conocen a Dios, escuchan y aceptan su palabra. El mensaje de Cristo no es simplemente palabras vacías, sino la manifestación viva de la voluntad de Dios. Pero, tristemente, muchos de los que escuchaban a Jesús en aquel tiempo no podían entender su mensaje, porque sus corazones estaban cerrados a la verdad.
2. La Ceguera Espiritual y la Mentira
Jesús confronta a aquellos que no aceptan su palabra, señalando que su incapacidad para escuchar no es una mera cuestión intelectual, sino espiritual. “Vosotros sois de vuestro padre el diablo”, dice, acusándolos de seguir el camino de la mentira en lugar de la verdad.
El diablo es descrito aquí como “homicida desde el principio” y “padre de mentira”. Esto nos recuerda que las mentiras, el engaño y la falsedad son herramientas del maligno para alejar a las personas de Dios. Quienes se entregan a la mentira, quienes viven en el engaño, están, consciente o inconscientemente, alineados con los propósitos del enemigo.
3. La Lucha por la Verdad en Nuestras Vidas
Este pasaje nos desafía a reflexionar sobre nuestra propia relación con la verdad. ¿Estamos verdaderamente escuchando la voz de Dios? ¿O estamos permitiendo que las mentiras del mundo, del enemigo, nublen nuestra comprensión y desvíen nuestro corazón?
Vivimos en un tiempo donde la verdad es constantemente relativizada. La cultura nos bombardea con ideas que buscan distorsionar lo que es correcto, lo que es moral, lo que es verdadero. Pero como seguidores de Cristo, estamos llamados a aferrarnos a la verdad revelada en la Palabra de Dios. Esta verdad no cambia, no se acomoda a los caprichos del tiempo, porque es eterna y perfecta.
4. El Llamado a Ser de Dios
Jesús concluye este pasaje con una declaración solemne: “El que es de Dios, las palabras de Dios oye”. Hermanos, ser de Dios significa estar abiertos a escuchar su voz, a vivir en su verdad, y a rechazar las mentiras del diablo.
¿Nos identificamos como hijos de Dios? Entonces debemos vivir como tales, buscando en todo momento su verdad y permitiendo que guíe nuestras acciones, pensamientos y palabras.
Conclusión:
¿Estás escuchando la voz de Dios? ¿O estás siendo seducido por las mentiras del mundo? Dios nos llama a ser sus hijos, a amar a Jesús y a vivir en su verdad.
Que el Espíritu Santo nos fortalezca para discernir la verdad, para rechazar la mentira, y para caminar fielmente en el camino que Jesús nos ha mostrado. Porque sólo en su verdad encontramos la vida y la libertad verdaderas.
Amén.