06/15/2026
“La mies es mucha, pero los obreros pocos” (Mt. 9:37-39).
El Evangelio de hoy nos mostró a Jesús recorriendo ciudades y aldeas, y cómo ve a las multitudes con compasión, más que una simple emoción, así es el amor de Dios moviéndose entre aquellos que sufren porque pudo verlas como ovejas desamparadas y sin pastor. Este sermón nos recuerda que también nosotros fuimos alcanzados por esa misericordia: Cristo nos buscó, nos salvó por Su cruz y resurrección, y continúa fortaleciéndonos por medio de Su Palabra y Sus Sacramentos.
La abundancia de la mies nos invita primero a orar al Señor de la cosecha y luego a participar con confianza en Su obra, compartiendo la esperanza del Evangelio con quienes nos rodean. No confiamos en nuestras fuerzas, sino en la esperanza que la iglesia descansa en Cristo y en la acción del Espíritu Santo que sigue llamando, enviando y obrando en Su Iglesia.
Que el Señor nos conceda ver a las personas como Él las ve y anunciar con amor el perdón y la vida que hay en Cristo.