06/22/2026
Eres responsable de tu propio bienestar. No puedes esperar que tu cónyuge, tus padres o tus amigos te lo proporcionen. Puede que sean buenas personas, pero no pueden darte todo lo que necesitas; solo Dios puede hacerlo. Si depositas tus expectativas únicamente en ellos, sentirás resentimiento y amargura cuando no estén a la altura. La verdad es que no es culpa suya. Quizás podrían mejorar en algunos aspectos, pero cuando confías en Dios, no dependes de ellos. Dios no basó el plan para tu vida en otras personas. La actitud correcta es: «Nadie me debe nada. Solo Dios tiene todo lo que necesito».