06/09/2026
Muchas veces nosotros también nos encontramos como aquel siervo. Vemos las dificultades, los retrasos, las puertas cerradas o las batallas que enfrentamos, pero no alcanzamos a ver las promesas escritas en Su Palabra, las estrategias y la ayuda que Dios ya ha dispuesto.
La revelación divina cambia nuestra perspectiva.
No necesariamente cambia las circunstancias de inmediato, pero sí transforma la manera en que las enfrentamos. Cuando Dios abre nuestros ojos:
Donde antes veíamos obstáculos, comenzamos a ver oportunidades. Donde antes veíamos escasez, comenzamos a ver provisión. Donde antes veíamos derrota, comenzamos a ver la mano de Dios obrando a nuestro favor. Donde antes había confusión, recibimos dirección.
Hoy oramos para que el Espíritu Santo quite todo velo que esté limitando nuestra visión y nos permita ver nuestra vida, nuestros planes y cada batalla que estemos enfrentando desde la perspectiva divina.
Dios te bendiga.