Nuestra visión es que el joven aprenda a tener una relación personal e intima con nuestro Señor Jesucristo. Para tener este impacto los jóvenes necesitan encontrar su identidad y ser entrenados. Llevándolos a un nivel espiritual donde el espíritu de ellos se conecte con el de Dios. También en ayudar con el desarrollo de nuevos Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros. Que el joven re
conozca quien es en Dios y tenga a Dios como prioridad en su vida. Que el joven deje de tener las pasiones del mundo y se apasione más con el Señor y que sea un modelo a seguir. Demostrar y mantener un nivel de fidelidad y adoración en todo momento hacia Dios. Que el joven discípulo tenga humildad para ser enseñado y poder contar con el joven para un liderazgo entre el equipo y la congregación. Hacerlos responsables para mantener un orden en las actividades llevadas por el equipo de jóvenes ya sea dentro de la congregación o fuera de ella. Activar y utilizar los dones espirituales; en los cuales los ayudaran a madurar y a colaborar con Dios en el propósito de presentar a todo hombre perfecto en Cristo Jesús. La palabra “presentar a todo hombre perfecto” no significa impecabilidad, pero si madurez, cambio, transformación y este proceso lo hacen los cinco ministerios. Por eso era que el énfasis del apóstol Pablo al desarrollar su ministerio no era solo predicar y más aun no solo que las personas fueran salvas, eso haría muy pobre la obra de redención. Pero el propósito de Espíritu Santo es que a través de la participación de la iglesia cumpliendo su función educativa y formativa, sean transformados a la imagen de Jesucristo para que vivamos al estilo del reino de Dios, “…a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre”, (Colosenses 1:28)