02/08/2026
✨ Increíble servicio dominical en familia ✨
Vivimos un tiempo precioso en la Iglesia Jesús Mi Buen Pastor, donde como iglesia y como familia pudimos gozarnos en la presencia de Dios.
La palabra fue ministrada por nuestra Pastora Maricela Godina, y desde el inicio sentimos el llamado del Señor a examinar nuestro corazón y nuestra manera de vivir la fe.
Nuestros niños se gozaron de una manera especial: cantaron con nosotros, tuvieron su clase dominical llena de emociones, juegos, enseñanzas, compartieron pizza, dulces y premios. Verlos felices nos recuerda que servir a Dios también es sembrar en la próxima generación.
Hubo momentos de testimonios que nos confrontaron y nos llamaron a orar en todo tiempo, recordándonos que en cualquier momento podemos enfrentar riesgos, accidentes o situaciones inesperadas, tanto nosotros como nuestros familiares. Por eso es vital encomendarnos a Dios cada día y aprovechar cada oportunidad para hablar de Su Palabra a las personas que Él pone en nuestro camino. Nuestra vida es frágil, como la flor del campo o como la neblina, que aparece por un momento y luego desaparece.
📌 Tema de hoy: “Ama al Señor tu Dios”
Y la pregunta fue directa: ¿Realmente amamos al Señor?
¿Realmente nos gozamos adorando, orando y buscando Su presencia?
📖 Deuteronomio 6:4-6 nos recuerda que amar a Dios no es parcial, es con todo el corazón, toda el alma y todas las fuerzas.
Vivimos en una sociedad que dice: “hay que darle gusto al gusto”, “solo se vive una vez”, “nada me voy a llevar”. Pero olvidamos que nuestro tiempo es una oportunidad sagrada, un regalo diario para amar a Dios y vivir conforme a Su voluntad.
Entonces surge una pregunta clave:
👉 ¿Amar a Dios es solo apartarnos del pecado?
La respuesta es clara: apartarnos del pecado es solo el inicio, pero amar a Dios es vivir para Él. Amar a Dios es obedecerle, buscarle, agradarle, rendirle nuestras decisiones, nuestro tiempo y nuestra vida entera. Por eso Jesús nos llama al arrepentimiento, porque el Reino de los cielos se ha acercado, y el arrepentimiento verdadero produce un cambio real de dirección.
Dios se ha manifestado en nuestras vidas de muchas maneras, pero también vimos una realidad dolorosa: muchos corazones se han secado. Muchos comenzaron congregándose, aceptaron al Señor, pero con el tiempo se enfriaron. Vivimos con un pie en el mundo y otro en la iglesia, tibios, sin decidirnos completamente. Olvidamos que el camino es angosto, que debemos esforzarnos, apartarnos del mal y no permitir que los gigantes, los procesos o los obstáculos nos aparten del propósito de Dios.
📖 Mateo 6:33 nos llama a buscar primeramente el Reino de Dios, confiando en que lo demás vendrá por añadidura.
¿Cuántas veces el Señor ha prolongado nuestra vida para cumplir un propósito? A veces salimos de una enfermedad, de una crisis o de un problema, y esa situación nos hizo volver a Dios. Pero cuando recibimos el milagro, muchos regresan a lo mismo. Falta gratitud. Si Dios no responde como esperamos, nos enojamos, lo culpamos y preguntamos: “¿por qué a mí?”. Pero muchas veces no aprendemos a hablar correctamente con Dios. La oración tiene poder, pero debemos entender que no se trata solo de nosotros, sino del propósito que Dios quiere cumplir a través de la bendición que pedimos, para ser bendición a otros.
El que está en Cristo, nueva criatura es. Nacemos de nuevo cuando nacemos del agua y del Espíritu. El profeta Ezequiel hablaba de un corazón transformado, un corazón nuevo. Amar a los demás como a nosotros mismos y, sobre todo, amar a Dios, no solo con palabras, sino con un testimonio real y genuino.
Vivimos tan afanados que muchas veces nuestro cuerpo está en la iglesia, pero nuestra mente está en otro lugar. El nuevo nacimiento implica una obra profunda del Espíritu Santo, una operación espiritual que quita todo lo que estorba nuestra comunión con Dios. Es aprender a vivir en amor, paz y dominio propio, siguiendo las pisadas y el carácter de Cristo.
Preguntémonos:
¿Estamos realmente en la brecha?
¿Estamos ayudando a los pequeños de Jesús?
Las cosas que hacemos para Dios son las que verdaderamente honran el amor que decimos tenerle. No se trata de predicar prosperidad, sino de vivir el Evangelio de salvación, un evangelio marcado por la oración, la obediencia y la santidad.
Así como un ventilador no puede cambiar el ambiente si no está conectado, nosotros no podemos transformar nada si no estamos conectados diariamente a la Palabra, la oración y la comunión con Dios. A veces cuesta despertar, cuesta recibir la Palabra y quitar la pesadez que nos adormece.
Pero llegará el día en que estaremos delante del Señor, y entonces tendremos que responder por cómo usamos la vida que Él nos regaló.
Hoy es el tiempo.
Hoy es la oportunidad.
Que donde vayamos reflejemos el amor de Cristo con nuestra vida.
❤️ Nuestro tiempo es prestado. Aprovechemos la oportunidad de vida para honrar a Dios.