09/16/2025
La historia del Señor de los Milagros comienza en el siglo XVII en Lima, Perú. En un barrio humilde de la ciudad vivía un esclavo angoleño llamado Benito, quien trabajaba para un pintor portugués llamado Baltasar Gutiérrez. Benito tenía un talento especial para la pintura y, según la tradición, fue él quien realizó el mural del Cristo Morado, que hoy conocemos como el Señor de los Milagros.
Este mural representaba a Jesucristo crucificado sobre un fondo morado. La imagen fue pintada en las paredes de adobe de una pequeña casa limeña. Con el tiempo, el mural comenzó a ser venerado por los vecinos, quienes notaron que la imagen parecía transmitir paz y protección a quienes rezaban frente a ella.
En 1655, Lima fue sacudida por un desastroso terremoto que destruyó gran parte de la ciudad. Sin embargo, milagrosamente, la pared donde estaba pintado el Cristo no se derrumbó, y la imagen permaneció intacta entre los escombros. Este hecho fue interpretado como un milagro divino, y la fama del Cristo Morado comenzó a crecer.
Con el tiempo, la devoción al Señor de los Milagros se expandió por toda Lima, especialmente entre los más humildes, esclavos y migrantes. Cada octubre, los fieles realizan una procesión solemne, vistiendo túnicas moradas, en señal de penitencia y agradecimiento. La imagen del Cristo recorre las calles de Lima, acompañada de cantos y oraciones, y se considera que otorga protección y milagros a quienes le rinden culto.
Hoy en día, el Señor de los Milagros es el patrón de Lima y una de las devociones religiosas más grandes de Perú, con millones de fieles que participan en las celebraciones cada año, convirtiéndose en un símbolo de fe, esperanza y unidad para todos los peruanos.