05/21/2026
Jesucristo tiene Su mano en todas nuestras vidas, como pequeños rayos de luz enviados para ayudarnos. Aquí hay un momento en el que la luz de Cristo brilló en la vida de alguien:
Hace unos años tuve la oportunidad de visitar junto con un grupo de amigos de la iglesia, una comunidad en Honduras para celebrar el día del niño a todos los niños de la comunidad.
En los preparativos planificamos celebrar con piñatas, juegos, comida y pastel para aproximadamente 30 niños.
Llevamos juguetes y todas las cosas que llenan de felicidad a un niño en su día.
Previniendo cualquier sorpresa nos organizamos con un presupuesto para 50 niños; eso era casi el doble de lo que nos habían confirmado.
Íbamos muy felices y motivados por la actividad.
Al llegar a la comunidad , en un campo de fútbol habían fabricado bancas de madera y preparado todo para una bonita fiesta infantil y que los niños tuvieran un bonito día.
Nos recibieron con una energía y motivación muy bonita. Sin embargo cuando bajamos de los vehículos notamos que no eran 30 niños como habían dicho, tampoco 50 como habíamos presupuestado.
Eran aproximadamente 80 niños y casi la misma cantidad de adultos.
Fácilmente supimos que habían como 150 personas en total.
Nos lleno de preocupación y un poco de tristeza saber que todas las cosas que llevábamos no serían suficientes.
Sin embargo sabíamos que llevábamos un mensaje y el amor del salvador a esa comunidad.
Mis amigos y yo hicimos una oración por separado de la multitud y pedimos al padre que los niños que no podrían recibir comida o juguete o pastel, ya que teníamos la certeza de que sería insuficiente, no fueran a sentirse mal y que valorarán lo más importante que era el mensaje de que el salvador ama a los niños.
Durante la repartición de la comida, los juguetes, el pastel y todo lo que llevábamos, pudimos ver el milagro con nuestros propios ojos de que ninguno de los niños que llegaron se quedó sin juguete o comida, y eso no es todo aun hasta los adultos comieron y bebieron.
Tuvimos la certeza de que nuestro salvador estuvo en medio de nosotros y que hizo el mismo milagro de los peces y el pan para alimentar a los 5 mil.
Se que el vive, se que el intercede al padre por nosotros, incluso si pareciera que la petición fuera sencilla.
Cuando hacemos todo cuanto esté a nuestro alcance y vamos deseos de servir y amar al prójimo, él nos acompaña y hace lo que falta para llevar a cabo la obra.
Testifico de su amor por nosotros en su santo nombre Jesucristo, Amen.
- Jair Sanabria